30 diciembre 2010

CAMPEÓN DE CAMPEONES

L'Equipe ha elegido a Rafa Nadal campeón de campeones de 2010. El número uno del tenis mundial sucede en el palmarés al plusmarquista mundial de 100 metros lisos, el jamaicano Usain Bolt, que lo había obtenido en las dos ediciones anteriores tomando el relevo de Roger Federer, que había sido galardonado en tres años consecutivos (de 2005 a 2007). Nunca un español había logrado esta distinción, ni siquiera Miguel Indurain. El segundo clasificado en 2010 es Andrés Iniesta. Muy de vez en cuando (y creo que a su pesar), los gabachos se acuerdan de sus vecinos del sur. En 2011, a por el 6º Roland Garros para igualar a Björn Borg.



22 diciembre 2010

LA VIDA EMPIEZA A LOS 46

Visita navideña de Ramiro Villapadierna (más conocido como Joserri), corresponsal de ABC en Berlín, a la redacción. Es una obviedad, pero da gusto charlar con gente de la misma quinta que ha vivido lo mejor y lo peor de la profesión durante los últimos años. Como nos ve deprimidos a unos cuantos, menciona un reciente reportaje de "The Economist": The joy of growing old (or why life begins at 46). La alegría de envejecer (o por qué la vida empieza a los 46). Según la teoría de "The Economist", a esa edad iniciamos la curva ascendente hacia la felicidad: nos exigimos menos, nos estresamos menos... y la distancia entre las grandes expectativas que teníamos en la juventud y la dura realidad se acorta notablemente. Digamos que, basándonos en el principio de Peter, hemos ascendido hasta alcanzar nuestro nivel de incompetencia, de modo que firmamos un pacto con nosotros mismos: estas son las alforjas que hemos conseguido... así que vamos a querernos tal como somos y relajarnos un poco. Incluso desarrollamos la habilidad de reconocer nuestra propia mortalidad y valorar más el tiempo que nos queda. Aceptación. La gente feliz es más productiva, algo que deberían aprender los apóstoles de la falta de respeto que pululan por las empresas. Interesante teoría, e interesante cifra la de 46. Y un reportaje del tipo que deberíamos producir más a menudo si queremos seguir ejerciendo de periodistas... ahora que nuestra vida comienza.

LA BRASA DE LA LOTERÍA

La Navidad nos ancla a referencias del pasado. Frase de un amigo mientras desayunábamos hoy. Suscribo. Aunque haya referencias cargantes, como la dichosa lotería de Navidad. Quizás escriba desde el rencor porque jamás me ha tocado ni una pedrea, pero es que la cosa tiene bemoles. El de la lotería es día de holganza para la prensa, que envía a sus jóvenes valores a cubrir el evento (la prueba del algodón: las informaciones están cuajadas de "premio muy repartido", "el dinero servirá para tapar agujeros" y de la expresión "y es que...", que nunca debe faltar en una buena crónica). El público agradece que los reporterillos (yo he sido uno de ellos, y no descarto volver a serlo, tengo tanto que aprender...) surjan como las setas en los bares y administraciones de lotería. "¡Micrófonos a mí!", les falta gritar a los afortunados en medio de la fiebre descorchadora de espumosos del Mercadona. Hoy he visto en la tele a una tipa con lágrimas en los ojos porque le habían tocado cinco mil pavos de un quinto premio. Y a un parado que estaba dispuesto a perdonar a Zapatero su suspenso en economía después de trincar 20.000 eurazos que le van a sacar de pobre. Estomaga el rollito ése de la peña suscrita al mismo guarismo desde la época de Don Favila. Y lo de las loteras de doña Manolita y Xavier Gabriel, dueño de La Bruixa d'Or, ya es cansino: si venden casi todos los números, ¿cómo coño no les va a tocar algo? Pues nada, cámaras a ellos, como si hubieran inventado la vacuna del sida. En fin, solo falta que me intercepte algún pesado de esos que abominan de la Navidad porque es la fiesta del consumo para que la jornada sea redonda.

21 diciembre 2010

RAFA & ROGER, DOS AMIGOS POR UNA BUENA CAUSA

Hoy en Zúrich, mañana en la Caja Mágica de Madrid: Rafael Nadal y Roger Federer jugarán sendas exhibiciones con fines solidarios.
Roger fue a buscar a Rafa al aeropuerto.

30 noviembre 2010

UN ROBESPIERRE POSTMODERNO

«La revolución se hace retirando el dinero de los bancos». Tras descolgarse con estas declaraciones, al ex futbolista francés Eric Cantona le faltó levantarse las solapas de la camisa, como hacía en sus tiempos triunfales en el Manchester United, y esbozar esa media sonrisa de seductor canalla que encandila a las mujeres. Para ellas hizo un anuncio televisivo de una maquinilla de depilación en el que aparecía en el cuarto de baño con un gorro de ducha color rosa y una toalla a la cintura. Pero ninguna madre hubiera querido una joyita así para su hija. En 1995 le propinó una coz en el pecho a un aficionado del Crystal Palace que le había insultado previamente. La agresión le costó nueve meses de sanción; se salvó del trullo a cambio de 120 horas de servicios a la comunidad. Con estas pinceladas se resume la vida y obra de un Robespierre postmoderno que quiere destruir el sistema y que ha conseguido una fuerte adhesión en las redes sociales.

Eric siempre fue un tipo con carácter. Y un culo de mal asiento. Empezó su carrera profesional en el Auxerre, club del que habla con cariño («Francia no merece al Auxerre. Inglaterra sí, pero no Francia»). En cambio, no guarda un buen recuerdo del resto de equipos franceses en los que militó (Olympique de Marsella, Girondins de Burdeos, Montpellier, Nimes); un día sufrió un cruce de cables marca de la casa y le lanzó el balón a la cara a un árbitro. Enrabietado por la dura sanción, decidió colgar las botas. Tenía 25 años y apenas había escrito unos renglones de su brillante historial como futbolista.

Sus amigos le aconsejaron emigrar a la Premier. Fichó por el Leeds United y lo hizo campeón. Alex Ferguson le abrió las puertas del Manchester United y ganó cuatro ligas y dos copas, convirtiéndose en una leyenda para los supporters de los diablos rojos, que en 2001 lo nombraron el mejor jugador del siglo XX. A nivel de selección, en cambio, nunca rascó bola ni participó en Mundial alguno, ya que Francia no se clasificó para Italia 1990 ni para Estados Unidos 1994. En 1988 profirió graves insultos al seleccionador Henri Michel y fue apartado durante un año. Con Platini disputó su único torneo internacional, la Eurocopa de Suecia 1992, pero los bleus fueron eliminados a las primeras de cambio. Se retiró en 1997, un año antes de que Zidane y compañía ganaran el Campeonato del Mundo.

Desde entonces se ha dedicado al fútbol playa (es jugador y entrenador del equipo francés), la publicidad y el cine, donde ha hecho bolos interesantes. En «Buscando a Eric» (en la foto) se interpreta a sí mismo como buen samaritano que ayuda a un cartero de Manchester, fanático del fútbol y en plena crisis existencial. Ahora ha llevado ese sentimiento solidario a los ciudadanos franceses deprimidos por los recortes y las reformas de las pensiones ofreciéndoles la solución definitiva: «Las manifestaciones están pasadas de moda. Si todas esas personas que salen con pancartas a la calle retiraran su dinero de los bancos, se produciría un colapso». El vídeo con su propuesta tiene decenas de miles de vistas en YouTube y ha originado un movimiento en Facebook llamado «StopBanque» que plantea una retirada masiva de fondos el próximo 7 de diciembre. Cantamañanas para unos, héroe antisistema para otros, no hay noticias de que los gobiernos se hayan planteado un «corralito» para defenderse de su ofensiva.

DESPEDIDAS

Mensaje recibido hoy por email (otros parecidos llegaron hace una semana, hace un mes...):

Hola...
La crisis y las reestructuraciones me salpican hoy a mí, y después de cinco años y medio en la revista In Touch os escribo para despedirme.
Ha sido un auténtico placer trabajar con vosotros, espero que nos volvamos a encontrar muy pronto.
Si queréis responder a este mensaje o estar en contacto conmigo, hacedlo a través de mi correo privado.
¡Un abrazo!
C.

21 noviembre 2010

COSAS QUE ECHAR DE MENOS EN UN MUNDO DE ZOMBIS

Unas mujeres lavan la ropa "a la piedra" en un embalse. Frotan y frotan en una imagen más propia de cuando el siglo XX era joven.
"Echo de menos mi lavadora", suspira una de ellas.
"Yo, el teléfono móvil y el ordenador", señala otra.
"Pues yo... mi vibrador", confiesa una tercera.
Son supervivientes en un mundo donde los zombis campean en busca de carne fresca. Los buenos los llaman "caminantes" y sienten entre pena y repulsión cuando les descerrajan un tiro en la cabeza. Los malos -los racistas posapocalípticos- los denominan "bichos" y experimentan un gran placer cuando los pasaportan definitivamente. The Walking Dead, serie basada en los cómics de Robert Kirkman y Tony Moore, transita en una delgada línea entre el drama y la frikada, pero la prefiero a las historias de vampirillos hormonados. Lo que todavía no tengo claro es si los terroríficos zombis son los peores enemigos de los protagonistas... o el verdadero mal camina entre los vivos.

15 noviembre 2010

EL REDACTOR JEFE

El escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski solía decir que solo las buenas personas pueden ser buenos periodistas. Mi redactor jefe de los tiempos heroicos aseguraba: "A mí dame un buen profesional; me importa un bledo si es buena persona o no". He visto al tipo coger de la pechera a otro compañero por la disputa de una página, y hasta arrojar una grapadora (digamos que al aire) por diferencias en el tratamiento de una información. Cerrábamos la primera edición a las nueve de la noche, y cuando me disponía a recoger me anunciaba que cambiaba la sección de arriba abajo. Nos alcanzaba la medianoche y todavía le quedaban ganas de sermonearme sobre cualquier aspecto de la vida, pero, en especial, sobre periodismo. Era como el sargento chusquero que te amarga la vida... pero que te deja un poso de algo tangible. Gilipolleces, las justas. El tipo sería a veces un capullo, pero nunca un mediocre, y eso se lo agradezco.

Ahora, de vez en cuando, viene al periódico de visita. El reportero que se coló en el primer trasplante de corazón a un ser humano (practicado por el doctor Barnard en 1967) tiene ya 80 tacos y el paisaje se parece poco al que conoció, y no porque los ordenadores hayan sustituido a las máquinas de escribir y estemos en pleno "boom" de las redes sociales, sino por la cortedad de miras y el poco respeto a la profesión, puro signo de estos tiempos. Hace unos días me interceptó en la redacción y me dijo, orgulloso, que había ascendido de categoría: le han hecho abuelo. Me mostró la foto del nieto recién nacido en su teléfono móvil y me dijo que el acontecimiento le había hecho reflexionar aún más sobre la muerte. El redactor jefe que me fustigó y me enseñó lo básico para sobrevivir se mostraba más humano que nunca. Hace tiempo que guardé mi lista de agravios en un baúl y tiré la llave, como habría querido Margarita, paciente y excepcional compañera de fatigas. Antes de que se vaya de este mundo "empujado" por su nieto o me vaya yo, que no está escrito quién se irá antes, tengo que decirle al viejo reportero que, después de todo, Kapuscinski tenía razón.

12 noviembre 2010

JANE DE LOS MONOS

Se cumple medio siglo de la llegada de la primatóloga inglesa Jane Goodall a Gombe, Tanzania, para estudiar a los chimpancés, nuestros parientes más cercanos.

Louis Leakey, el prestigioso paleontólogo, siempre confió en las mujeres. Intuyó que serían mejores observadoras, más pacientes y persistentes que los hombres, y con una gran capacidad para mediar en los conflictos familiares (virtud muy útil cuando se trabaja con animales de fuertes costumbres sociales). Mentor de Dian Fossey y Biruté Galdikas, naturalistas especializadas en el estudio de los gorilas de montaña y los orangutanes, respectivamente, invitó a la primatóloga inglesa Jane Goodall a cubrir otro frente esencial relacionado con los grandes simios. Hace cincuenta años, esta londinense de familia humilde y fuerte determinación llegó al Parque Nacional de Gombe, Tanzania, para liderar un proyecto de estudio de chimpancés salvajes. África le cambiaría la vida para siempre y ella le devolvería la gentileza.

Su madre, Vanne, fue un apoyo fundamental en los difíciles comienzos, la única que no se burló cuando la chica anunció su aventura africana. «Cuando tenía cuatro años ayudaba en una granja familiar a recoger los huevos que ponían las gallinas», recuerda Jane. «No entendía de dónde salían esos huevos, y las respuestas de los adultos no me parecían convincentes, así que me escondí durante cuatro horas en una caja, en el gallinero, para observar. Cuando volví a casa mis padres estaban al borde del infarto, incluso habían llamado a la policía. Pero mi madre vio el brillo en mis ojos y escuchó emocionada lo que había descubierto».

El estudio más concienzudo sobre primates realizado hasta entonces, a cargo de George Schaller, necesitaba una puesta al día. Goodall viajó Tanzania con poco dinero y menos experiencia, pensando que en un año habría concluido su misión. Y pasaron cinco décadas. A los pocos meses vio a un chimpancé introduciendo un palo —que previamente había cortado y deshojado— en un termitero para sacar insectos y comérselos. Así descubrió que el Homo sapiens no era la única especie que fabricaba y usaba herramientas. Sus observaciones sobre la conducta de estos animales, sus hábitos de caza, estructura social, emociones y personalidad individual revolucionaron la biología y nuestra percepción sobre ellos y sobre nosotros mismos. La primatóloga habla de los sentimientos «humanos» de los chimpancés, como la felicidad, la tristeza, el miedo y la desesperación; de sus habilidades (se reconocen frente al espejo, pueden aprender el lenguaje de los sordomudos, pintar...); de su capacidad para morir de pena.

Pero Gombe se convirtió no solo en un campo de pruebas para el conocimiento de los parientes más cercanos del hombre, sino en un refugio espiritual. «Salgo sola a la selva y una paz interior se apodera de mí —confiesa—. Me preocupa que las nuevas generaciones piensen que pueden prescindir de la naturaleza, la necesitamos para mantener la mente sana. No solo la estamos cubriendo con cemento, sino que los niños la sustituyen por la realidad virtual».

Premio Príncipe de Asturias de Investigación 2003, hoy invierte menos tiempo en África y más en promover por todo el mundo el programa de educación ambiental Roots & Shoots (raíces y retoños), con más de 15.000 grupos en 120 países. «Las raíces logran una base sólida; los retoños, aunque parecen pequeños, son capaces de romper un muro para llegar a la luz del sol», comenta. Al mismo tiempo, el Instituto Jane Goodall continúa con la cruzada en Gombe, cuidando a los animales que han quedado huérfanos por culpa de los furtivos y realizando un seguimiento de los que están en cautividad. Hace un siglo había dos millones de chimpancés en libertad; hoy, poco más de 200.000 repartidos en una veintena de países africanos, y unos 5.000 «prisioneros» en zoos, laboratorios y circos ambulantes. Los salvajes viven en pequeños retales de bosque, aislados, con peligro de pérdida de diversidad genética. «Para mí, es un auténtico genocidio», dice Goodall.

10 noviembre 2010

SUEÑOS ROTOS EN LA CARRETERA

Francisco José Páez le habla a su curva maldita cada vez que pasa por allí. «No te quedaste conmigo». Pero estuvo a punto de hacerlo. Le encantaba esa curva y disfrutaba tomándola a gran velocidad a lomos de su motocicleta. Hasta la caída en octubre de 2007. «El que mucho corre pronto para... y yo... paré en seco». Tres meses en coma y duras secuelas físicas y psíquicas que ha ido superando poco a poco y con gran esfuerzo. Una batalla en la que todavía no ha dicho su última palabra, porque su plan es curarse y no tener que depender de nadie. Los accidentes de tráfico, la pandemia juvenil por antonomasia, acaban con muchas vidas y parten por la mitad otras tantas: cada año se registran en España medio millar de casos de lesionados medulares por este motivo; más de un centenar son jóvenes de entre 18 y 25 años.

Foto: Óscar del Pozo.

25 octubre 2010

HOUSE ENAMORADO

¿Es imprescindible que dos personas tengan cosas en común para estar juntas?

Cuddy a House (T7, capítulo 3): "¿A quién le importa lo común? Lo común aburre. Me gusta estar contigo. Me haces mejor. Espero hacerte mejor. Lo que tenemos no es común. Y nunca he sido más feliz".

22 octubre 2010

EL IDEÓLOGO DE ZAPATERO

"Estos son mis principios. Si no le gustan, tengo otros".
"El secreto del éxito es la honestidad. Si puedes evitarla, está hecho".
"¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?".
"Partiendo de la nada alcancé las más altas cimas de la miseria".
"La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar los remedios equivocados".

Groucho Marx

EL ROSTRO DE "EL HOBBIT"

Martin Freeman, un actor inglés semidesconocido para el público español, será Bilbo Bolsón en "El Hobbit", según ha comunicado Peter Jackson, que sigue enfangado en su pelea con los productores y sindicatos para sacar adelante el proyecto. Freeman, que ha tenido pequeños papeles en películas como "Love Actually" o "Arma Fatal", es un rostro popular en la televisión británica por su participación en series como "The Office", "The Robinsons" o "Sherlock", donde interpreta al doctor Watson. Según Jackson, este actor "ha nacido para dar vida a Bilbo".

09 octubre 2010

06 octubre 2010

CASO CONTADOR: UN LÍO A TRES BANDAS

Es un lío científico: El que esté libre de plastificantes en la orina que arroje la primera piedra (somos lo que comemos, dice el clásico... y así nos va). En el caso Contador, los restos son más altos de lo habitual y se hallaron en los controles realizados durante el Tour. Ahora bien, ¿proceden de una autotransfusión de sangre como sugiere el NYT, de bidones de agua o de bolsas de suero glucosado? Los científicos no se ponen de acuerdo. Lo único seguro es que el método usado por el laboratorio de Colonia para analizar la orina del corredor no está homologado. Los expertos también difieren sobre el papel que juegan los famosos picogramos de clembuterol en el rendimiento de un deportista, aunque abundan los que creen en la teoría de la intoxicación alimentaria. Hasta los productores de carne piensan que es posible. El foco está ahora puesto en el plástico.

Es un lío jurídico. Los plastificantes no figuran en la lista de sustancias prohibidas, y la Unión Ciclista Internacional (UCI) ni siquiera ha notificado a Contador el asunto; en teoría, se ha enterado por la prensa. La esperanza de David Howman, director general de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), sin duda el mayor "enemigo" de Contador en esta historia, es que podrían usarse como prueba combinada con el clembuterol y lo que vaya apareciendo, porque se ha abierto la veda por parte de los medios. La AMA recurriría en última instancia al Tribunal Arbitral del Deporte (TAS), que en su día crujió a Valverde por su implicación en la Operación Puerto, aunque el corredor nunca dio positivo en un control. Las reglas del juego no están claras y no son las mismas para todos.

Es un lío político. La UCI querría dar carpetazo al asunto, lavar los trapos sucios en casa, llegar a una solución de conveniencia con Contador, el héroe que parecía que iba a rescatar al ciclismo de su marasmo, el deportista con el pasaporte biológico más limpio que una patena. En caso contrario las consecuencias serían devastadoras, con espantada de público y patrocinadores. Pero la AMA tiene otra visión del asunto. Cree que la UCI tapa muchos escándalos. No va a dejar escapar la presa. Howman quiere colgar del palo mayor a Contador para que sirva de ejemplo no solo al corrupto ciclismo, sino a los demás deportes (aunque a los "demás" no se les aplique el mismo rigor).

05 octubre 2010

TRATAR BIEN A LAS PERSONAS ES RENTABLE...

... y la amistad es una variable que hay que manejar cuando se trabaja con profesionales de la comunicación. Además, no hay que menospreciar el papel de las redes sociales. ¿Recordáis esa escena de "Gladiator" en la que Russell Crowe es aclamado por el pueblo tras derrotar al mejor gladiador de Roma y se da cuenta de su poder frente al emperador? Así debió sentirse Paco González cuando vio la avalancha de adhesiones a través de Facebook y Twitter tras su bronca con la Ser. Lo demás empieza a ser historia. Las claves, en este interesante artículo de Javier Fumero en ECD.

(Gracias a JFA por el enlace)

03 octubre 2010

EL FUTURO DEL CICLISMO DEPENDE DE ESTA CIFRA: 0,00000000005

La solución será política. La Unión Ciclista Internacional debe decidir en los próximos días si se carga al héroe por 50 picogramos de clembuterol (equivalentes a 0,00000000005 gramos por mililitro de orina), que es casi como decir si arrojará de nuevo a este deporte al infierno de donde estaba sacando la cabeza, o reforma su legislación para que el aspecto cuantitativo tenga más peso que el cualitativo. Con el actual texto en la mano, da igual que ese número tenga diez o cien ceros, Alberto Contador puede darse por muerto. Ahora bien, si la UCI valora la insignificancia de esos 0,05 nanogramos, el corredor tendrá una oportunidad. Dejando al margen la historia del solomillo de Irún, que una vez consumida la pieza nos deja solo con un ejercicio de fe, la cantidad de clembuterol -un antiasmático con efectos anabolizantes y estimulantes, muy fácilmente detectable- hallada en un control efectuado a Contador el pasado 21 de julio durante la disputa del Tour es tan ridícula que la propia UCI no se atreve a hablar de dopaje y sugiere una contaminación alimentaria, tesis que el propio ciclista defiende en una campaña mediática sin precedentes que incluye programas como La noria.

Hay un hecho esencial en este debate: la España de los éxitos deportivos está bajo sospecha. Creo que existe un elemento insidioso en todo esto, que nuestros vecinos europeos (con Francia y Alemania a la cabeza) no pueden soportar que un país de alpargatas se haya calzado de repente unas zapatillas voladoras y les pase por encima. No habría noticia que más le gustaría dar a L'Equipe en portada que un positivo de Rafa Nadal. Los franceses llevan un cuarto de siglo sin ganar el Tour o Roland Garros, sus dos grandes torneos. En este tiempo se han producido once triunfos españoles en el Tour y diez en Roland Garros (sin contar los tres de Arantxa Sánchez Vicario). Entiendo que eso jode. Lamentable ha sido el papel del laboratorio de Colonia filtrando a una televisión alemana el resultado de los análisis de Contador. Esos países, precisamente, tienen una oscura historia relacionada con el dopaje. Lo cual no quita que España tenga que hacer algo al respecto. Y con urgencia.

Pat McQuaid, presidente de la UCI: "Las instituciones de España deben reconocer que tienen un serio problema con el dopaje. El 50% de los positivos nos llega de allí, y su Gobierno no parece querer erradicarlo". En los sucesivos exámenes que pasó la candidatura madrileña para albergar los Juegos Olímpicos siempre nos preguntaron por lo mismo. En la última ocasión, en Copenhague, Zapatero prometió al COI que nos lo haríamos mirar. Hasta ahora. Quizás sea el momento de no aplazar más el asunto para no dar más coartadas a los acusadores... y a los tramposos.

28 septiembre 2010

CANTAUTORES

Reconozco que (como en el caso de los Beatles) de los cantautores me interesa más el fenómeno, la crónica histórico-sentimental, que la música. No está escrito que un periodista tenga que escribir necesariamente de las cosas que domine, o que le gusten. Curioso: no encontré en los cantautores veteranos una especial melancolía, como esperaba. Desde luego están más interesados en el presente que en el pasado. Y el descreimiento de las nuevas generaciones es notorio: en 2010 es posible la canción de autor con crítica social, porque estamos muy lejos de vivir en un mundo perfecto. Pero sin dogmas. Probablemente porque los dogmas no venden ni un solo disco. En este sentido, me quedo con este párrafo de Ismael Serrano:

«Ya no hay más historia humana como lucha de ideologías, ¿no? Vale. Eso no supone que seamos conformistas. Pero se acabaron los dogmas». No obstante, denuncia la injusticia que se comete con los precursores. «En el mundo anglosajón un Seeger o un Dylan son referencia. Incluso si lo dices aquí, eres "cool". Pero como menciones a Paco Ibáñez o Aute te pueden llamar casposo».

No pude hablar con Serrat. Una tal Airy, su secretaria, me pidió cuestionario previo. Se lo envié a condición de que, al menos, se tomara la molestia de avisarme si el asunto llegaba a buen puerto o naufragaba. Para buscar alternativas. Nunca obtuve respuesta. Es lo que tienen los cancerberos de las "estrellas": no pierden su tiempo pero te hacen perder el tuyo. Marqué directamente el móvil de Marina Rossell (en la foto, con Labordeta) y Pablo Guerrero, y me trataron muy bien. Es decir, con normalidad. Miguel Ríos (liadísimo en una despedida que dura ya varios años) tampoco tuvo un rato. A veces, cinco minutos son demasiados. Solo cuando hay gira o nuevo álbum las discográficas mueven el culo. Por edad no estuve en ninguno de aquellos conciertos míticos de los 70, como el de Raimon en la Complutense. Madrileños cantando en catalán. Lo que han cambiado los tiempos.

El reportajillo completo,
aquí (siento la pésima edición del texto en nuestra web).


21 septiembre 2010

LA MILITANTE PRENSA DEPORTIVA

Hace unas semanas tuve que soportar en Facebook cómo un amigo argentino y su grupo de fieles ponían a caer de un burro a la prensa deportiva española.
Estos días he comprendido que tenían razón.
Ya no es solo por el nivel ínfimo (salvo excepciones por todos conocidas) o porque se pongan la camiseta de su equipo favorito para trabajar ("el roce hace el cariño", me dijo un día un tipo que cubre la información del Real Madrid), sino por el tono tabernario, irresponsable e hipócrita de sus comentarios. El último acto: el linchamiento de Ujfalusi, defensa del Atlético de Madrid, por lesionar a Messi, que estará diez días de baja. El futbolista cometió un grave error, fue expulsado y verá dos partidos desde la grada, pero no creo que sea un matarife con intenciones asesinas como lo pintan algunos. "Ujfalusi: el que se cargó a Messi", escribe Amalio Moratalla en Marca: "Ya tiene su penitencia para toda la vida (...). A medio-largo plazo le va a pesar como una losa (...). No me explico cómo ese tobillo de Leo Messi ha seguido unido a la pierna". El diario que dirige Eduardo Inda lleva dos días seguidos dando en portada la foto del "entradón". Lo que es la vida: líderes hasta el domingo, villanos (por obra y gracia del defensa checo) desde entonces. De todos modos, el ansia infinita de justicia que demuestra Marca se queda corta en comparción con los deseos de los rotativos catalanes. "¡No más Ujfalusis!", exclama un tal Joan Mª Batlle en Sport. Al loro con este párrafo: "Los futbolistas no son ajenos a las presiones externas. El domingo, el Calderón era una caldera en ebullición (...). Los aficionados iban calientes, intoxicados con villaratos, campañas anti-Barça y otras hierbas. En estas circunstancias, la actitud de un futbolista puede hacerse incontrolable". El tipo reclama "prudencia" a la prensa de Madrid. Su periódico, haciendo gala de esa prudencia, publica esta noticia: "Tomas Ujfalusi tiene tras de sí un largo historial de duras entradas a sus rivales. Y Leo Messi parece ser una de sus víctimas favoritas".
Ujfa está sentenciado, eso es cierto. Pero me pregunto qué ocurrirá cuando alguno de los jugadores protegidos por esa prensa militante cometa un error similar y lesione a un compañero. Algo estadísticamente probable.

11 septiembre 2010

VOCES Y SILENCIOS DE LAS VÍCTIMAS DE ETA

Hace unos años, en los tiempos en que los emisarios de Zapatero negociaban con los etarras y el Gobierno intentaba que las víctimas molestaran lo menos posible, asistí a una rueda de prensa en Moncloa del entonces presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, que había sido recibido por ZP. Alcaraz perdió a un hermano y dos sobrinas en el terrible atentado de la casa cuartel de Zaragoza perpetrado por ETA en 1987. En su comparecencia ante los medios pidió que los políticos no negociaran con los asesinos, que aquello acabaría como siempre, con más sangre, con más dolor. A mi espalda escuché el comentario de una colega: "¿Pero qué coño se ha creído este tío, que manda en España?". Me di la vuelta y comprobé que otros periodistas le daban la razón a la primera, incluso llegaron a sugerir que Alcaraz había perdido la cabeza. El caso es que la tregua acabó como siempre. Un bombazo en la T4, el 30 de diciembre de 2006, causó la muerte de dos personas.

Hay quien piensa que muchos de los familiares de los 858 asesinados por ETA son como Francisco José Alcaraz, Maite Pagazaurtundua, Daniel Portero, Irene Villa, Mari Mar Blanco o Mikel Buesa, tipos que tienen un protagonismo mediático que jamás hubieran deseado, pero que han asumido de forma ejemplar para denunciar a quienes buscan atajos en la lucha antiterrorista. Gentes a las que llamas para que te den un titular y a las que puedes juzgar, si te apetece, con la frivolidad (por no decir algo peor) que usaron esos colegas en la citada rueda de prensa. Pues no. Las víctimas desean, en su inmensa mayoría, que las dejes en paz, que no las molestes, que no les metas un micrófono en la boca... que, en definitiva, no les refresques la brutalidad del pasado. Un pasado que no olvidan, por supuesto, pero que no tienen por qué contar a un periodista.
Esta semana he tenido suerte, dentro de lo que cabe, ya que ninguna de mis llamadas a un puñado de desconocidos se cortó bruscamente, con broncas o descalificaciones, sino con palabras secas, disculpas educadas y hasta lágrimas.

03 septiembre 2010

FIGNON

Sin villano, no habría películas; sin Fignon, no se podría contar la película del ciclismo de los años 80, el ciclismo de Hinault, Perico, Lemond, Roche, Bernard, Rooks, Theunisse, Kelly, Mottet..., el de las batallas sin cuartel que me hicieron enamorarme de este deporte antes de que el dopaje sistemático lo quebrara. El irascible y rebelde Laurent se reconoció un pastillero, pero quien piense que ha encontrado la causa-efecto no tiene ni puta idea del cáncer, que es casi lo mismo que decir que no tiene ni puta idea de la vida. No había pinganillos, así que la única consigna evidente era repartir estopa. Si se podía, claro. Y Fignon pudo muchas veces. Recuerdo el Tour de 1987 como el mejor de mi historia. El del 89 fue el primero que vi en directo: dos etapas pirenaicas, una en las rampas del Aubisque (con victoria en la meta de Cauterets de un tal Indurain) y otra en las de Superbagnères (con ataque lejano de Perico). Hice el viaje con unos colegas: tiempos de saco de dormir, latas de fabes e infiernillo. Aquel Tour lo perdió Fignon por 8 segundos en una contrarreloj legendaria en París. Greg Lemond, un chuparruedas que nunca fue santo de mi devoción, le robó la cartera gracias al manillar Scott. Como en la mayoría de las pelis, el malo mordió el polvo. Pero también se humanizó. Hoy me acuerdo de su melena rubia, de sus gafitas y de su mala leche y confieso que, pese a todo, merece estar en mi equipaje sentimental.

27 agosto 2010

MOU HASTA EN LA SOPA

Hoy el diario Marca, boletín oficial del Real Madrid, dedica la portada a la primera entrega de su segunda o tercera entrevista veraniega (ya he perdido la cuenta) con José Mourinho, ya sabéis, el entrenador de fútbol que cuando abre la boca sube el pan. El tipo no aporta nada nuevo, así que la gente paga un euro por un copia-pega, el sueño de los nuevos editores de prensa. El editorial de Marca se titula: "Ya no hay duda de que Mou nació para ser el míster del Madrid". Para encontrar la información del Atleti, que hoy juega la Supercopa de Europa ante el Inter, hay que llegar hasta la página 14. Supongo que mañana, caso de ganar el torneo, habrá que transitar primero por la segunda mamada (perdón por la expresión, es que estoy un pelín susceptible) al tal Mou. Me pregunto qué hará el inefable Eduardo Inda si el RM se la pega por tercer año consecutivo. Que puede pasar. Ya sé que los pobres compramos menos periódicos, pero me sorprende que la hinchada merengue sea tan poco exigente como para consumir tanta inanidad.

16 agosto 2010

DEFENSA DEL DEPORTE

Durante un mes apenas he leído media docena de periódicos. Nada de redes sociales, ni de blogs. En una de mis pocas incursiones en la prensa me topé con esta "perla" del maestro Sánchez Ferlosio en El País:

"Que el deporte, actividad sin contenido alguno y sin más objetivo que el de la redundancia de la victoria como fin en sí mismo, haya podido transformarse en contenido principal, por no decir único, de esa mala pasión que es todo patriotismo arroja la más vidriosa sospecha sobre el patriotismo en general (...). La explotación publicitaria que por obra del Estado y no menos por los medios de comunicación ha tenido esta famosa Victoria de España (...) no puede dejar de provocar un repeluco hacia el deporte en general como el que le hizo decir a Leon Bloi: "Creo firmemente que el deporte es el medio más seguro para producir una generación de cretinos dañinos". A veces, en efecto, tan dañinos como los nazis (...). En fin, el patriotismo es una mala pasión (...). La mera idea de "lo colectivo" muchos la ennoblecen, porque no es personal; lo personal suele ser arbitrariamente tachado de individualismo y egoísmo; lo colectivo, en cambio, pertenece al Nosotros. Convendría, por tanto, señalar que el Nosotros no sólo en la gramática es tan persona como el Yo, sino también, por añadidura, como se ha visto en la unanimidad del Totalitarismo, muchísimo peor persona".

No es la primera vez que el autor de "El Jarama" y de "Industrias y andanzas de Alfanhuí", esa pequeña joya que me regaló Alfonso Armada, se envenena con el deporte, se eleva sobre su superioridad intelectual y, allí en las alturas, lanza una mirada miope sobre el objeto de sus odios. El manido argumento nazi no es digno de un tipo tan notable, ya que Hitler instrumentalizó el deporte para su causa (Juegos Olímpicos de Berlín 1936) del mismo modo que lo hizo con los medios de comunicación, el arte y la literatura. Sobre el patriotismo habría mucho que hablar y desbrozar, y como acabo de aterrizar desde el limbo no tengo ganas de meterme en un charco, pero creo que el entusiasmo del Mundial tuvo que ver más con la pasión por el deporte y las ganas de correrse una juerga que con ese supuesto amor a la patria que también detesta nuestro escritor. Y la fiesta en solitario es aburrida, señor Ferlosio. Es onanismo.
Permítame defender la explotación publicitaria de la victoria de España por la prensa. Corren malos tiempos para el negocio y los periodistas tenemos que comer.
El deporte en su forma más pura, sin instrumentalizar por la política, es una caldera de emociones, un reto para superar las limitaciones humanas, un caladero de valores y una forma de cultura. El deporte une pueblos (y no me refiero al "pueblo español", sino a todos los de este pequeño planeta). La Copa del Mundo de Fútbol reivindicó a un país, Suráfrica, marcado por un pasado tenebroso. Entre nuestros deportistas abunda el perfil de buena gente respetuosa con las reglas y con el contrario. Jóvenes con talento que priman el trabajo bien hecho. Además, hoy la mayoría del público no se deja embaucar por el Panem et circenses. Después de cenar con el gol de Iniesta nos desayunamos con la cruda realidad de Zapatero. Y yo, hoy, con el comienzo de una nueva temporada laboral. Así que, señor Ferlosio, quédese con sus fobias que yo me quedo con el recuerdo de aquellos maravillosos días de julio cuando el Nosotros fue una gran persona.

Artículo completo de Rafael Sánchez Ferlosio, aquí.

11 julio 2010

EL DICHOSO DIFERENCIAL

Declaraciones de un compañero en la tertulia vespertina de la máquina de café: «Lo importante no es ganar a Alemania en la semifinal, sino que no se dispare el diferencial con respecto a ese país». Sus interlocutores le miran estupefactos. El tipo habla en serio. Como todo el mundo (ejem...) sabe, el diferencial mide el riesgo que tiene cada estado de devolver lo que le han prestado los inversores. Con respecto a Alemania, que posee el bono de referencia en Europa, somos bastante sospechosos. Llegados a este punto, la posibilidad de que los integrados hagamos caso a los apocalípticos tiende a cero, por mucha razón que tengan; la crisis galopa, sí, pero vivimos en una burbuja futbolera. Lo siento por algunos prestigiosos columnistas que despotrican contra la fiebre patriótica, la venta de camisetas de la selección, las primas de los jugadores y el pulpo Paul. De repente, una noticia acude en nuestro auxilio para sofocar cualquier atisbo de remordimiento. Según un informe del banco holandés ABN Amro, el PIB del país ganador del Mundial crecerá de forma adicional un 0,7 por ciento este año; así ha ocurrido por término medio desde 1970. Pero ojo: el efecto para el perdedor de la final es de un retroceso de 0,3 por ciento. Así que los críticos deberían sumarse hoy a la causa.

05 julio 2010

EL ROLLO ÉSE DEL GEN GANADOR


Ser del Atleti conlleva varias servidumbres, por ejemplo soportar la cantinela del «gen ganador» que tienen nuestros vecinos de la Castellana y nosotros no. La expresión hace carrera los años de Mundial. Los finos analistas se apoyan en un hecho incontestable: cuatro selecciones (Brasil, Italia, Alemania y Argentina) acaparan catorce títulos de dieciocho posibles y todas las finales han contado, al menos, con la presencia de una de ellas. El asunto va adquiriendo la categoría de maldición bíblica: da igual el ruido que hagan los transgresores; el día D a la hora H se encontrarán con uno de esos equipos tocados por un ángel, y adiós muy buenas. La «naranja mecánica» de Cruyff, Neeskens, Rep, Krol, Jansen, Rensenbrink y los hermanos Willy y René Van de Kerkhof vivió esa amarga experiencia. La explicación para los puristas es clara: resulta que esos tipos eran unos perdedores de manual.

En los vaciles previos el recurso es usado por entrenadores, jugadores y aficionados de las selecciones llamadas a la gloria: ¿por qué va a ganar la Copa Holanda o España si no tienen el gen ganador? Es en ese momento cuando aparece otra de las servidumbres atléticas, el romanticismo, para desear -sin datos empíricos, es cierto- que el de Sudáfrica sea el Mundial de un «outsider», un impuro genéticamente hablando.

30 junio 2010

LA IGNORANCIA ES LA FELICIDAD

Dejó escrito William Shakespeare que en la amistad y en el amor se es más feliz con la ignorancia que con el saber. Es probable que el escritor inglés conociera -e incluso practicara en su juventud- alguno de los juegos de equipo que se desarrollaron en la Pérfida Albión durante la Edad Media y cuyos códigos eran más bien laxos. Por ejemplo, el fútbol de carnaval, donde participaban los habitantes de villas rivales, había un kilómetro de distancia entre las porterías, la pelota se conducía de cualquier manera y se repartía estopa a discreción. Hasta el siglo XIX, con la legendaria reunión de varios clubes londinenses en la taberna Freemason's, no hubo un código unificado cuya norma esencial era que “ningún jugador deberá correr con el balón en la mano”. Se redactaron trece reglas, entre ellas la del fuera de juego, que para los legos es como el último teorema de Fermat, y se prohibió patear al contrario.

“Me parece bien que la gente disfrute”, declaraba ayer poco antes del partido una compañera que cree que Messi, Cristiano y otras estrellas de la Liga juegan con España. Tengo mis dudas con lo del disfrute. Y más tratándose de una Copa del Mundo. Entre doce y quince millones de personas vieron el España-Portugal en los diferentes canales, que es mucho, pero que nos deja una legión de ciudadanos que decidieron hacer exactamente lo contrario eligiendo entre una variedad infinita de posibilidades. Que las calles se quedaran vacías no quiere decir que todo el mundo estuviera frente al televisor embizcado con el partido. Quizás alguno pasó la tarde-noche leyendo a Shakespeare y descubriendo que en el fútbol, tal vez, también se es más feliz con la ignorancia.

28 junio 2010

LUISÓLOGOS Y DELBOSQUISTAS

Luisólogo: dícese del conocedor profundo de los códigos y pautas de conducta del ex seleccionador nacional de fútbol (también conocido como «sabio de Hortaleza» o «Zapatones»), que perdona sus «rajadas» porque son «cosas de Luis» y, a fin de cuentas, nos dio una Eurocopa y cuenta entre sus amistades con un sexador de pollos.

Delbosquista: dícese del defensor a ultranza del actual seleccionador (hombre tranquilo, cabal e impermeable a las provocaciones, al que se puede criticar —siempre con cariño—) y que detesta a Aragonés por bocazas, gruñón... y porque jubiló a Raúl.

Ambos bandos sufren la maldición de estar esperándose mutuamente hasta el día del juicio final. Desde que Luis abrió la espita tras el descarrilamiento ante Suiza (al César lo que es del César), no han parado de zaherirse en los medios de comunicación, especialmente en las tertulias radiofónicas y televisivas, que acaban convirtiéndose en un gallinero donde se sacan los trapos sucios y hasta los cadáveres escondidos en el armario de pasadas citas mundialistas. «Te recuerdo que Luis también jugaba con extremos», le escupe un analista a otro mientra le clava una mirada glacial, esperando, tal vez, que el interpelado se ponga un cilicio para mortificar sus pecadoras carnes. Al principio pensaba que la bronca no era más que un recurso para llenar las largas horas de programación, pero hay pullas que tienen un claro poso personal. ¿Carácter español? Digamos que simples pasiones humanas: lo importante, a veces, no es ganar o perder, sino tener razón.

24 junio 2010

MARATÓN DE TENIS

El tenis en hierba es para cañoneros y sarteneros. Ping pong en pista grande. Federer flipa cuando asegura que en tierra es más fácil ganar: basta con correr más que el contrario. Lo dice porque él ha ganado un Roland Garros de milagro, porque Nadal estaba entre fundido y lesionado. Si es tan sencillo vencer sobre arcilla... ¿por qué les falta ese Grand Slam a campeones como Sampras y McEnroe? Tal vez no les gustaba correr. Y se les daba mejor el rollito ése del saque-volea. En Roland Garros (o en cualquiera de los Master 1000 jugados en la misma superficie) no se hubiera producido el maratón de tenis que han protagonizado John Isner y Nicolas Mahut en Wimbledon: 70-68 en el quinto y definitivo set, once horas de partido, un total de 183 juegos, 980 puntos, 215 saques directos, 490 winners y sólo tres breaks. ¿Jugaron estos tipos al tenis o al pim, pam, pum?
A pesar de todo, me gusta Wimbledon, torneo legendario, el campeonato de tenis más antiguo (se jugó por primera vez en 1877) y prestigioso del mundo. Destila tradición y sabor a club. En la Centre Court jugaron partidos míticos Borg y McEnroe en 1980 y 1981, y Nadal y Federer protagonizaron una apasionante final en 2008. Porque no son las pistas, sino los grandes tenistas, los que regalan el espectáculo.

LOS HOMBRES TAMBIÉN SE MAQUILLAN


Noche de concierto en el Palacio de los Deportes de Madrid. Frente a los servicios, dos colas, la de los hombres y la de las mujeres, pero pasa algo raro: es mucho más larga la primera que la segunda. “Si fuera un recital de La Oreja de Van Gogh habría más tías”, dice un macho alfa melenudo y enlutado. Pero no es por eso. Hay mucha heavy en el recinto. Tampoco es porque a todos los tíos se les ha ocurrido aliviar la vejiga al mismo tiempo tras un duro trasiego cervecero. Al ingresar en el retrete damos con la clave: la peña se está maquillando. Tipos hechos y derechos se pintarrajean la cara como el chico estrella, el demonio, el hombre del espacio y el gato. O sea, los Kiss. “Como me vea mi mujer me pega un par de hostias”, dice uno de ellos partiéndose de risa. Tal vez es un ejecutivo que salió de su casa rumbo a una cena de empresa con la corbata de firma acomodada por su fiel esposa; en el maletero del coche tenía una mochila con el atrezo para el plan verdadero: la camiseta oficial del Tour Sonic Boom Over Europe 2010 (comprada en internet, porque las imitaciones que se venden en el Rastro llevan agotadas varias semanas), unos vaqueros raídos y el kit de maquillaje. Muchos como él provocan el colapso frente a los lavabos. Otros vienen ya perfectamente caracterizados como sus cantantes-personajes favoritos. Su disfraz es tan bueno que los fans les piden posar con ellos para una foto. No todo el mundo tiene mil pavos para gastar en el Kiss Meet & Greet Experience, un pack que incluye entrada de pista con acceso previo a la apertura de puertas, encuentro exclusivo con la banda (con fotografía, por supuesto), camiseta, póster de colección de la gira (numerado), programa, acreditación laminada, colección de púas y bono de cien euros para gastar en la tienda online de Kiss. Hay groupies que se dejarían una soldada por una experience como ésta.

En los minutos previos se anuncia por megafonía que “atendiendo a la legislación vigente está prohibido fumar”, a lo que responde el respetable con una sonora carcajada. “¿Qué ha dicho, que van a repartir birras gratis?”, grita uno. Huele a costo, pero no es como antaño, cuando los carrozas debutamos en un concierto heavy. Abundan los que se han dejado los pelos en la gatera del tiempo y acuden con sus vástagos, chavales que podrían ser los nietos de los miembros fundadores de Kiss. Las púas, por cierto, también pueden conseguirse gratis si uno llega prontísimo, sabe manejar los codos y logra colocarse en las primeras filas. Paul Stanley, colíder del grupo, tiene un buen alijo de ellas pegadas en la barra del micro y en los bajos de la guitarra, y las va repartiendo a discreción durante la velada. A algunas les pega primero un lengüetazo, como si fueran sellos, pero no parece que a sus destinatarios les importe esta menudencia. Es más, los salivazos dan pedigrí a las púas. Pero la lengua por antonomasia es la de Gene Simmons. No para de sacarla a pasear. Un día un periodista le preguntó cuánto medía. “Lo suficiente para que tu novia te deje por mí”, contestó el bajista. Hala, vuelve a por otra. Pero el órgano (una leyenda urbana dice que se lo trasplantó de una vaca) deja espacio suficiente en la cavidad bucal para que el tipo aloje una respetable cantidad de sangre falsa. Tras vomitarla, Simmons se eleva cual murciélago. En el parque de atracciones de Kiss hay tirolinas como la que utiliza Paul Stanley en “I Was Made For Lovin' You”, plataformas elevadoras para que el bajito del grupo, Eric Singer, ascienda con su batería hasta el techo, y guitarras cargadas de munición para que Tommy Thayer dispare a los focos. Por supuesto, llamaradas y fuegos artificiales. Kiss es mercadotecnia, y circo... y también música. Buenos temas. Al acabar el concierto los hombres con el rímel corrido de emoción se pierden en la noche madrileña con sus chicas y sus hijos tarareando “Rock And Roll All Nite”. Y quizás uno, el ejecutivo, maldiciéndose por haber olvidado el kit desmaquillante facial desechable.

Foto: Ángel de Antonio

22 junio 2010

EL PLAN B

Mis equipos en los mundiales siempre fueron España hasta octavos o cuartos, que es donde hemos establecido nuestra fecha de caducidad, y Brasil, el cartucho en la recámara de los perdedores. Pero no un Brasil cualquiera. No la propuesta de Dunga (como jugador y como entrenador), que es un pestiño insoportable aunque gane. Mi Brasil es el de Falcão, Sócrates, Zico, Cerezo, Serginho, Junior y Eder, la quintaesencia del jogo bonito, el equipo que más ha enamorado a los de mi quinta. Cuando Rossi acabó con ellos en Sarriá el 5 de julio de 1982 fue el fin del romanticismo en este deporte y el triunfo de los predicadores de la táctica. De la Italia eterna y del Brasil posmoderno. Se podía ir también con la canarinha de 1986 (con algunos supervivientes del glorioso plantel del 82) y de 2002 (con Ronaldo, Rivaldo, Denilson y Roberto Carlos), pero el plan B para Suráfrica no puede ser la tropa aburrida y disciplinada del sargento chusquero Dunga.

En realidad, el plan B para Suráfrica debe ser España para la ristra de países que no van a pasar los sucesivos cortes. De hecho, británicos e irlandeses ya nos apoyaron la pasada Eurocopa con un vídeo que triunfó en YouTube: “¿Tus planes para este verano se ha ido a la basura? ¡No te vengas abajo! Emigra al fútbol de España. Di no al pastel de carne y sí a la paella; di adiós a la cerveza tibia y hola al vino de Rioja... Y lo mejor: nuestras tradiciones futbolísticas serán respetadas... ¡porque a España también la eliminan siempre!”. No se guardó esa tradición, y ya va siendo hora de romper también con los atavismos mundialistas.

(En la imagen, Gentile "tortura" a Zico en el partido del Mundial 82 en el que Italia se impuso 3-2 a Brasil).

20 junio 2010

EL CORAZÓN DE LA MOVIDA LONDINENSE

Carnaby Street cumple 50 años como icono de la cultura pop.

Años 60. Beatles, Rolling Stones, The Kinks y The Who mandan en el panorama musical. La modelo Twiggy marca tendencia con su estilo andrógino y Mary Quant inventa la minifalda. La estética dominante es la “mod” (chaquetas entalladas, jerseys de cuello alto, parkas y scooters) cuyo latido se describe en la película Quadrophenia (1979), pero los movimientos hippie y psicodélico se van abriendo camino hacia una nueva modernidad. Carnaby Street, calle peatonal situada en el distrito Soho de Londres (cerca de Oxford Street y Regent Street), se convierte en el epicentro del Swinging London, el equivalente a la movida madrileña salvando las distancias de tiempo, espacio y estilo. Este año Carnaby celebra medio siglo como icono de la cultura pop con una agenda que mira a la década prodigiosa y que incluye, entre otros eventos, conciertos, exposiciones y desfiles de moda en honor a los “dedicated followers of fashion”, como cantaban los gloriosos Kinks.

En lo puramente geográfico, Carnaby es más que una vía comercial; entrarían en la denominación de origen una docena más de calles adyacentes donde se abrieron una serie de establecimientos donde acudían a abastecerse de trapillos y dar conciertos aquellas bandas míticas. Música y moda unidas en las calles del ritmo. La primera boutique, His Clothes, fue abierta en 1958 por John Stephen, diseñador bandera del grupo mod Small Faces y de David Bowie. Siguiendo a este pionero se instaló en el barrio I Was Lord Kitchener's Valet, tienda favorita de Jimmy Hendrix, donde corrió después de cobrar su primer cheque para comprarse una chupa militar. Otros locales rompedores fueron Mr. Fish y Cecil Gee, Kleptomania, Mates, Ravel...

Carnaby Street nunca hubiera refulgido en el mapa de la capital británica si los iconos de los 60, con los Beatles y los Rolling a la cabeza, no hubieran gastado sus libras allí. Surgieron varios garitos de música en vivo, entre ellos el legendario Marquee Club, en el número 90 de Wardour Street, donde dieron sus primeros pasos los Yardbirds, Eric Clapton, The Animals, The Who, Pink Floyd, Led Zeppelin, King Crimson, Yes, Genesis, Jethro Tull, Jimmy Hendrix... y, en las postrimerías de los 70, The Clash, The Pretenders, The Police, Siouxie and the Banshees, Ultravox y The Sex Pistols. En los años 80, en una decisión delirante, el edificio original fue demolido y el club se trasladó a Charing Cross. Tras varios avatares, hay un proyecto de reapertura en Leicester Square, aunque ya no será lo mismo.

Nombres de la moda están grapados a la historia del Swinging London, como la citada Mary Quant (su boutique, Bazaar, situada en Chelsea, se convirtió en lugar de peregrinación), Marion Foale, Michael Rainey, Ossie Clark, Lord John, Merc, Take Six e Irvine Sellars. La mayoría de las boutiques echaron el cierre hace tiempo, pero en Carnaby todavía se encuentran algunas indispensables para los neo mods y los nostálgicos de los sesenta, como Fred Perry, Sherry's, Lambretta o Ben Sherman. Los rastreadores de modelitos cool tienen aquí escaparates que provocan felicidad. Por cierto, este año marca también el 40 aniversario de la muerte de Jimmy Hendrix, que vivió en el número 23 de Brook Street, a diez minutos caminando desde Carnaby. La antigua casa acogerá una exposición (del 25 de agosto a 7 de noviembre de 2010) dedicada al considerado por muchos mejor guitarrista de la historia.

18 junio 2010

FARMVILLE CUMPLE UN AÑO

Con más de 80 millones de usuarios en todo el mundo (datos de mayo de 2010), el juego interactivo de Zynga alojado en Facebook se ha convertido en un pasatiempo adictivo para los granjeros virtuales, la principal fuente de ingresos para sus creadores y una eficaz plataforma solidaria (en cinco días recaudó más de cinco millones de dólares para los damnificados por el terremoto de Haití).

EL SÍNDROME NARANJITO

Todos tenemos en casa un pequeño museo de los horrores con objetos que un día nos hicieron desdichados. El ser humano se regodea en la autoflagelación. Dios sabrá por qué. Piezas de esa colección pueden ser los poemas escritos a un primer amor que pasó olímpicamente de nosotros, las notas con los suspensos académicos cosechados en la edad del pavo... o una entrada del Mundial 82, concretamente del partido Irlanda del Norte-Austria (que debió ser España-Austria si se hubiese cumplido un pronóstico firmado por Nostradamus en persona), boleto que no pudo revenderse a mitad de precio después de varias horas al sol a las puertas del Vicente Calderón y que quedó virgen para los restos, porque asistir al partidito de marras hubiera supuesto un castigo demasiado cruel.
Por culpa de aquella experiencia mundialista algunos acabamos presos del “síndrome Naranjito”, enfermedad que brota cada cuatro años y cuyos síntomas más reconocibles son: Euforia (¡Somos los mejores! ¿Candidatos? ¡Favoritos!). Negación (No es posible... ¿Suiza? ¡Que repitan el partido!). Ira (¡La culpa la tienen el árbitro, Zapatero, Sara Carbonero, el tiqui-taca y Luis Aragonés!). Negociación (No pasa nada, si le metemos siete a Honduras y Chile gana a Suiza y luego nosotros a los chilenos, igual todavía eludimos a Brasil en octavos...). Depresión (¿Quién diablos cubría a ese hondureño? Pero... ¿por qué nos tiene que pasar esto a nosotros y no a los italianos?). Y aceptación: el álbum de cromos que hemos logrado completar con paciencia y una insultante inversión de pasta, ya que en cada sobre salían dos o tres estampitas repetidas, entra a formar parte de nuestro pequeño museo de los horrores.

17 junio 2010

LA REDENCIÓN DE HOUSE

El doctor H está tirado en el suelo del cuarto de baño con dos pastillas de vicodina en la mano. Acaba de romper el espejo que le devolvía la imagen de un hombre solo, amargado, frustrado por la muerte de su última paciente con la que (oh, milagro) tuvo un chispazo de empatía. Además, la mujer de su vida ha decidido casarse con su novio y, al enterarse, él le ha regalado una bordería marca de la casa: “Es genial, una lección vital de una madre soltera de mediana edad que sale con un hombre-niño”. Detrás del espejo, en un agujero de la pared, esconde su alijo de drogas. ¿Qué tal un último viaje, el definitivo, y dejamos de preocuparnos por el dolor? Los que estamos al otro lado vivimos el desenlace con el corazón en un puño. “Ayúdeme”, el último episodio de la estupenda temporada 6 de House, culmina la redención de una serie que había dado síntomas de agotamiento.
Y no por culpa del lupus.

Tengo un amigo al que le divierte House, pero si fuera paciente de él “le metería el bastón por la boca”. Es posible que los métodos que este médico cojitranco e impertinente utiliza con sus pacientes causen alarma, pero la muerte es infinitamente más borde. “¿Preferiría un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que le ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres”.

¿Y qué me decís de la filosofía vital de este individuo? Todo el mundo miente. Ocurre en nuestra casa, en nuestro trabajo... Y, por supuesto, en la consulta del médico. Sin embargo, el doctor H, sentado junto al retrete, a punto de arrojarse él mismo por el desagüe, ya no puede engañarse a sí mismo. Es un tipo despreciable que transmite el infierno de su pierna (su maldición) a la humanidad. De repente, cuando parece que va a sucumbir a la vicodina, llega la doctora Cuddy. ¿A detenerlo? No. Tú mismo. Recuerdo una frase que House le soltó en su despacho: “Bonito traje. Dice: soy profesional sin dejar de ser mujer. Lo segundo lo dice a gritos”. Esta vez la directora del hospital no viene escotada y apretada, sino vestida con un mono de batalla. Le ofrece una información vital: “He dejado a Lucas”. En ese momento sabemos que los regates entre ambos se han acabado, que la serie se ha redimido del todo... y el personaje torturado está a punto de hacerlo. El beso final no miente. “Soy la persona más destructiva del mundo”, dice House, en un último intento por volver a la cruda realidad. “Lo sé”, le contesta Cuddy. “Te amo”.

(Versión extendida en abc.es)

15 junio 2010

LA FIFA NO PERDONA

La FIFA expulsó a 36 holandesas del estadio Soccer City, donde se jugaba el Holanda-Dinamarca, por llevar unos vestidos naranjas que regala Bavaria, marca de cerveza que no es patrocinadora oficial del Mundial. Las chicas fueran conducidas a las oficinas de la FIFA, donde fueron interrogadas durante varias horas y acusadas de publicidad encubierta.
El gigantesco negocio del fútbol. La voracidad de Joseph Blatter y sus muchachos no conoce límites.

14 junio 2010

APOCALÍPTICOS E INTEGRADOS


Escena doméstica de hace un par de meses. Un tipo negocia con su contraria las fechas de las vacaciones de verano. “Cuando quieras y donde quieras... pero nunca antes del 11 de julio”, dice él. Ella le mira extrañada mientras reflexiona sobre la propuesta sin dar con la clave. El marido se sorprende de su ignorancia y le suelta una verdad de Perogrullo: “Es que está el Mundial”. Nuestro hombre pertenece a la tribu de los integrados que ha aflojado los 60 euros que cuesta la camiseta oficial y el euro de la bandera que ofrece un periódico, pertrechos necesarios para afrontar su décima cita mundialista desde que tiene uso de razón. También ha completado la colección de cromos que quiere guardar como una reliquia para enseñársela a sus nietos. Superviviente del “síndrome Naranjito”, del no-gol de Cardeñosa, del penalti fallado por Eloy, del codazo de Tassoti y del atraco de Al Ghandour, llega a Suráfrica sacando pecho, campeón de Europa y henchido del momento histórico que promete la conjunción de talentos de nuestro equipo. Cualquier cosa es negociable. El Mundial, no.

En el reverso oscuro están los apocalípticos: los que creían hace un año que Rafa Nadal nunca volvería a ser número uno, que Fernando Alonso fracasará con Ferrari, que todos los ciclistas se dopan, que el final de “Perdidos” fue un bodrio y que, por supuesto, la Roja se meterá el batacazo acostumbrado. A estos cenizos hay que sumar una hueste de cabreados por todo: por las primas de los jugadores, por el despilfarro en infraestructuras en un país con necesidades más apremiantes, por el tiempo que pierden los compañeros de trabajo viendo el fútbol en el ordenador. En realidad, los primeros sólo reclamamos esa pequeña porción de felicidad, ese regreso a la patria de nuestra infancia una vez cada cuatro años. Incluso podríamos perdonar que los segundos se nos suban al carro cuando llegue el éxito, que esta vez llegará. Un mes con el cartel de “no molestar” colgado en la puerta tampoco es para tanto. Además, la alternativa a la España de Del Bosque y sus muchachos es la España de Zapatero y sus “merry men”, con más ganas de meter la mano en nuestra bolsa que el proscrito de Sherwood.

08 junio 2010

LOLITA DISNEY


"Si vas a ser mi hombre entiende que no me puedes domesticar". Por suerte, las fans de Miley Cyrus que viven en mi casa no tienen el nivel suficiente de inglés para entender la letra de "Can't be tamed", primer sencillo del nuevo álbum de esta Lolita Disney que quiere romper con Hanna Montana (evolución lógica de un producto prefabricado y millonario). Pero es cuestión de tiempo. Me puedo dar por jodido. A Bruce no me lo compran. La más pequeña de esas fans me dice que no le mola "el Springfield". Sabe de sobra que es Springsteen, lo hace por fastidiar.

06 junio 2010

EL RETORNO DEL REY


Los franceses organizan las mejores competiciones (Roland Garros, el Tour de Francia...) y los españoles las ganan. Hace un año fueron crueles con alguien que prestigia su Grand Slam. Pura envidia. Hoy, a regañadientes, se han rendido al rey de París. Rafa ha alcanzado a McEnroe y Wilander. Becker y Edberg quedan atrás. En el horizonte más cercano, Agassi, Connors y Lendl. Sólo un poco más allá, el gran Borg. Y después...

MOURINHO, EL MESÍAS DEL SER SUPERIOR

Florentino Pérez tiró de chequera para traer al Real Madrid a los mejores jugadores del mundo como «antídoto» al triunfante Barcelona. La fórmula no funcionó. Ahora ha fichado al entrenador que ha castigado al eterno rival. El órdago promete, al menos, suculentos titulares.

La semana en que Rafa Nadal apuró en Roland Garros sus opciones de recuperar el número uno mundial, que Pau Gasol atrapó su tercera final de NBA consecutiva y anunció su no participación en el Mundial de Baloncesto de Turquía, que Alejandro Valverde fue suspendido dos años por el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) por su presunta implicación en la Operación Puerto, que Edurne Pasabán regresó del Himalaya después de completar su colección de ochomiles... y que la selección española de fútbol afinó su preparación para la cita de Suráfrica, el hombre de las portadas fue, en cambio, José Mario dos Santos Félix Mourinho, el flamante nuevo entrenador del Real Madrid, el técnico campeón de Europa, el castigador del F. C. Barcelona, el tipo que provoca que suba el precio del pan cuando abre la boca, el «special one», el mesías que el ser superior (Florentino Pérez) ha fichado para acabar con la supremacía del eterno rival...

(Artículo completo en abc.es)

27 mayo 2010

SI HAY VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE...

...SE PARECERÁ A ESTO.

UN FINAL ENLOQUECEDOR

Niño loco alemán viendo el último capítulo de "Lost". Ojo, contiene spoilers.

26 mayo 2010

EL VIAJE Y LA LUZ DE "PERDIDOS"

Cuando en la pantalla aparecieron, junto a los créditos, los restos del fuselaje del vuelo 815 de Oceanic sentí una mezcla de extrañeza y melancolía. No tenía muy claro si había entendido el final (el madrugón y los fallos en la emisión de los capítulos no favorecieron la concentración, aunque valoro el esfuerzo de Cuatro), pero sí la certeza de que el telón acababa de bajarse después de un viaje extraordinario de seis años. Con altibajos en la historia, con maltrato en la programación, pero muy especial. Luego, con el paso de las horas, con la lectura de las primeras teorías en la web y el intercambio de impresiones con algunos colegas igual de enganchados que yo, comprendí que Jesús Lillo tenía razón en el título de su peculiar diatriba de hace unos días en ABC: “Perdidos” no acaba el lunes. Generará más y más debate en la red y en tertulias de café, los críticos continuarán ganándose la soldada escribiendo más discursitos cool contra los pobres frikis y la serie será recordada durante mucho tiempo como un prodigio de entretenimiento y emoción.
Porque de eso se trata. De entretener y emocionar. Más allá de la filosofía, la espiritualidad y la física cuántica. Igual es pecado y me tengo que autoflagelar por haber buscado ese alivio televisivo durante los años de la hégira ZP (la serie se estrenó en 2004). O por ser fan de Tolkien y coleccionar muñequitos. Hijo del baby-boom de los 60, me he dejado seducir por los cómics de Marvel, las maquinitas (y su evolución, las consolas), la ciencia ficción y la fantasía épica. Y, para colmo, por “Lost”. En fin, nadie es perfecto.
Para lograr su objetivo, los guionistas exploraron nuevas técnicas narrativas que dieron lugar a piezas maestras como “La constante” (quinto episodio de la cuarta temporada); también crearon unos personajes inolvidables que ya son como de la familia. Así que su reencuentro en el último capítulo fue emocionante. “Este es el lugar que levantásteis entre todos para poder encontraros, porque la parte más importante de tu vida fue la que viviste con estas personas”, le dice Christian a su hijo Jack. “Por eso estáis aquí. Nadie muere solo, Jack. Les necesitabas a todos y ellos te necesitaban a ti”.
-¿Para qué?
-Para recordar... y dejar atrás.
Lo siento por los despechados, pero el final de “Perdidos”, con cada personaje al lado de su “constante”, fue fiel al prestigio del producto.
Lo importante es el viaje y no tanto la luz. Menuda matraca con los misterios sin resolver. ¿Alguien pensaba que J. J. Abrams, Damon Lindelof y Carlton Cuse iban a salir airosos de todos los charcos donde se habían metido? Renuncio a saber qué pintaban los osos polares en la isla. Puedo vivir con ello. Cada respuesta a una pregunta lleva a una nueva pregunta y, no sé vosotros, pero yo tengo fecha de caducidad. Mi primera conclusión, a bote pronto, fue que los tipos murieron en el accidente aéreo y que la isla es una especie de purgatorio (algo que los creadores de la serie negaron siempre) al que fueron conducidos por Jacob porque la vida de todos ellos era solitaria y miserable; pero hay gente más estudiosa que yo que plantea que lo ocurrido en ese misterioso escenario fue auténtico, y que la realidad alternativa (flash-sideways) o línea X es un limbo, el punto de reunión de los perdidos después de su largo proceso de redención. Es plausible. Si alguien desea abundar sobre esta teoría, que lea este curradísimo blog. Yo seguiré picoteando en internet de vez en cuando y comentando las jugadas con mi gente. Revisitaré a Jack, Kate, Sawyer, Locke, Desmond, Hugo y los demás cuando me apetezca. Y recordaré el viaje siempre aunque me falte la iluminación de las respuestas.

Versión extendida y mejorada, en FronteraD.

Otra lectura interesante, aquí.

23 mayo 2010

20 mayo 2010

EL GRAN PATRIMONIO DEL ATLETI

Nunca había visto al público (a cualquier público del mundo) aplaudir durante media hora después de una representación imperfecta. El gran tesoro del Atleti no son sus títulos, ni su historia, que son grandes, más que los del Sevilla, por mucho que se empeñe en lo contrario el impresentable de Del Nido, que no sabe ganar ni perder. Es su gente. Como esta chica a la que vi en la tele durante la final de la Europa League y que he encontrado en esta foto una semana después. A pesar de la derrota en la Copa del Rey, si me topara con ella no le diría "no llores", porque no todas las lágrimas son amargas.

LOST: DIEZ PERSONAJES QUE DEJARÁN HUELLA

“Perdidos” es muchas cosas, y entre ellas es una serie coral con decenas de personajes de vidas cruzadas en el tiempo y en el espacio... y también en una realidad alternativa. Para los fans, algunos de ellos son como de la familia, y desde que supimos que la temporada sexta sería la última ya empezamos a echarlos de menos. Hemos elegido unos tipos que se han ganado la fama a lo largo de 121 capítulos y otros que han cobrado relevancia en el tramo final.

John Locke (Terry O'Quinn). El filósofo empírico y el superviviente paralítico del vuelo Oceanic 815 tienen en común algo más que el nombre. Creen que “todo ocurre por una razón”. A nuestro Locke la isla lo liberó de la silla de ruedas y le dio una segunda oportunidad. Fue a su bola en plan Rambo ilustrado hasta que descubrió que la verdadera amenaza -al menos para él- no eran los osos polares, los fantasmas o el humo negro, sino el afán de los demás “losties” por largarse de allí. Así que creó su propio lobby para enfrentarse al doctor Shepard, líder de facto por su carácter emprendedor. Su muerte y la posesión de su apariencia por parte del Hombre de Negro es uno de los grandes hallazgos de la sexta temporada: auténtico “tour de force” para Terry O'Quinn, supuesta encarnación del mal en la isla y tullido con remordimientos en la realidad alternativa.

Jack Shepard (Matthew Fox). El doctor que debía morir en el primer episodio (Kate cogería el relevo como líder) y que se salvó por la presión de los ejecutivos de la ABC es mucho más que uno de los guapos oficiales de la serie. Fue el primer personaje en tener flashback, flashforward y flash-sideways, esa línea de tiempo usada como técnica narrativa en la última temporada. Con esto está dicho casi todo. Inasequible al desaliento (se toma bastante mal las derrotas que le regala la vida), ha sido el pegamento que ha mantenido más o menos unido al grupo (“Si no podemos vivir juntos vamos a morir solos” ha sido su mantra). Su enfrentamiento con Locke está llegando a su clímax... aunque, a estas alturas, todos sabemos que Locke ya no es Locke. ¿Es Jack el nuevo Jacob?

Kate Austen (Evangeline Lilly). Antes de que Lisbeth Salander entrara en el imaginario popular como la feminista justiciera por antonomasia ya existía Kate, la pecosa, la fiera de mi niña versión “Lost”, la novia de los fans masculinos, que liquidó a su padre alcohólico y maltratador y se convirtió en fugitiva. Kate, de hecho, no ha dejado de huir desde el principio de los tiempos. El triángulo (que no trío) amoroso con Jack y Sawyer es de lo más comentado. Aunque ha dado sobradas muestras de saber cuidar de sí misma su futuro de cara al desenlace final es incierto, ya que no está en la lista de candidatos de Jacob por ser “imperfecta”. O eso le dijeron. Claro que uno no sabe si esto es una ventaja o un inconveniente.

James “Sawyer” Ford (Josh Holloway). Su llegada a la playa con el torso desnudo al final de la cuarta temporada (repetía escena en un anuncio de colonia) no ha podido ser olvidada por el género femenino. El estafador rebelde y pendenciero cuya única causa, al principio, era él mismo, ha evolucionado: capaz de sacrificarse por Kate, eligió quedarse en la isla, saltó en el tiempo y quedó atrapado en el pasado, donde halló cierto equilibrio al lado de Juliet. Tras la muerte de ésta el chico malo ha vuelto y ya ha cruzado los puños con el chico bueno oficial, Jack. Pero todos sabemos que a pesar de poner mote a todo el mundo Sawyer posee un gran corazón.

Hugo “Hurley” Reyes (Jorge García). Parece increíble que este entrañable zampabollos no haya perdido ni un gramo de peso desde que llegó a la isla, a pesar de tantas penurias y persecuciones. Vale que las despensas de la Iniciativa Dharma están bien surtidas, pero en la sexta temporada no le hemos visto meterse un atracón de los suyos y ahí sigue con sus lorzas intactas. Sufre diversos desórdenes (no sólo alimenticios), pero aporta sensatez y buen rollo a sus compañeros. Lástima que no aproveche sus contactos con los muertos para preguntarles de dónde venimos y adónde vamos. Es lo que haríamos los seres humanos normales.

Benjamin Linus (Michael Emerson). Uno de los grandes villanos de la historia de la televisión, manipulador de manual, y el tipo al que le han partido la cara más veces. Las cuatro estaciones en un día, capaz de transmitir amor, odio, miedo y compasión en un capítulo sin que le suba el pulso de sesenta. El líder de los Otros parecía tener todo atado y bien atado, pero después de asesinar a Jacob a instancias del Hombre de Negro transmutado en John Locke el asunto se le ha ido de las manos. Su personaje está cargado de referencias bíblicas que los frikis conocen de sobra. Se cansó de ser el chico de los recados del guardián de la isla y ahora su papel es residual. Pero no nos resignamos a que el inefable Ben no tenga un último as guardado en la manga.

Desmond Hume (Henry Ian Cusick). Nos lo presentaron como un personaje desquiciado que debía introducir los números 4, 8, 15, 16, 23 y 42 en el ordenador de la estación Cisne de la Iniciativa Dharma cada 108 minutos (4+8+15+16+25+42=108). Ha protagonizado algunos de los capítulos más emotivos de la serie, como el impagable “The Constant”, en la cuarta temporada, con su conciencia viajando en el tiempo y salvándose de la locura gracias al amor. Aparece y desaparece de escena a menudo, pero está lejos de ser comparsa, y dará juego hasta el final. En su primer encuentro, Desmond se despidió de Jack diciendo: “Nos vemos en otra vida, ¿no?”. Quizás esa frase anticipara lo que sucede ahora: en la realidad alternativa Desmond es consciente de que conoció “en otra vida” a las personas con las que viajó en el vuelo de Oceanic; incluso parece que recuerda las circunstancias. Desasosegante.

Jacob (Mark Pellegrino). El patrón y protector de la isla, gurú de los Otros y reclutador de los supervivientes del accidente aéreo dejó de ser una presencia espiritual para tomar cuerpo al final de la quinta temporada. Muchos de los enigmas de la serie giran en torno a este misterioso personaje y su némesis, el Hombre de Negro. La Biblia también se ha usado como fuente para explicar la vida y obras de ambos. El eterno enfrentamiento entre el Bien y el Mal parece, a estas alturas, un recurso demasiado banal, aunque algo de esto hay.

El Hombre de Negro (Titus Welliver y otros). Se podría escribir un tratado sobre el Anti-Jacob, el Humo Negro, el Monstruo que viene torturando a los “losties” desde que pasaron su primera noche en la playa tras el siniestro. En el capítulo “Across the sea” emitido en Estados Unidos el 11 de mayo (y que Cuatro despachará el próximo domingo por la tarde, antes de la traca final) se ofrecen algunas claves sobre el origen de Jacob y su hermano (atención, espoilers, que diría el clásico): nacieron en la isla en el siglo I y su madre biológica, una náufraga, fue asesinada por su madrastra, factótum del lugar. Nunca tuvo nombre porque la desdichada mujer no contaba con parir mellizos. El caso es que el Hombre de Negro, que ha tomado la forma de John Locke, desea escapar de la isla a toda costa y cree que el mal es inherente en el ser humano (“Vienen. Pelean. Destruyen. Corrompen. Siempre termina igual”). La misión de Jacob y sus sucesores es impedirle la huida para que la oscuridad no se expanda por el mundo.

Charles Widmore (Alan Dale). En “Perdidos” la apariencias engañan, aunque fiémonos del comentario de unos de los guionistas, Damon Lindelof: “Widmore es el gran villano de la serie”. Rico empresario, ex miembro de los Otros, enemigo confeso de Ben Linus y obsesionado con regresar a la isla -él sabrá por qué-, es una de las piezas clave del tablero en la batalla final que se avecina, en la que unos se quieren ir; otros, quedarse, y millones de fans desean que el desenlace sea fiel al prestigio de la serie. Lo cual no va a ser sencillo.



(Artículo original en abc.es)