20 febrero 2012

ESTRELLAS BAJO LA LEY DEL SILENCIO

La férrea política de comunicación que imponen los clubes más poderosos solo se rompe en eventos promocionales.
Reportaje en ABC, aquí.

14 febrero 2012

CÓMO ESTÁN LAS CABEZAS

El Madrid no quiere ceder el Bernabéu para la final de Copa del Rey que deben disputar el Athletic de Bilbao y el Barcelona. Ayer produje una pieza para la web sobre las sedes que han alojado la final de este torneo. Un amable lector dejó este comentario:

Una horda de ANTIEspañoles en Madrid reventando todo mi estadio mi país mi himno mi bandera y MI REY... JAMÁS!!!!
Nooooo, si fuesen otros tiempos estaríamos defendiendo nuestro honor y nuestros símbolos con acero y sangre!!!!

13 febrero 2012

AH, LA SANTA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Los guiñoles son irreverentes, son brillantes, son sanos... Y la reacción española, patriotera. El País defiende a los muñecos de Canal + Francia en aras de la sacrosanta libertad de expresión, y vierte tanta tinta (en reportajes, en columnas de opinión) en descalificar el casus belli como otros medios en defenderlo. Yo me quedo con el bajonazo que le ha dado al asunto Rafa Nadal, una de las víctimas de las invectivas gabachas. Pero quiero añadir un matiz: una cosa es la burla y otra muy diferente la acusación velada de dopaje. Qué malo es perder.

Un artículo "distinto" en El País, aquí.

11 febrero 2012

PERCEBEIROS

Percebeiros (Sea Bites) 1920x1080 from enpiedeguerra on Vimeo.


Espectacular corto documental dirigido por David Beriain sobre la historia de Serxio Ces, percebeiro de Cedeira, Galicia. Preseleccionado para los Premios Goya 2012. Ampliadlo para verlo a pantalla completa. Merece la pena.

07 febrero 2012

RECUERDOS DE 3.500 BATALLAS

El mayor coleccionista español de camisetas auténticas de las estrellas de fútbol abre su museo privado a ABC. Ver aquí.

CONTADOR Y LOS TALIBANES

El ciclismo vive en un escandaloso estado de excepción: ante un tribunal, un individuo es culpable mientras no demuestre lo contrario. Ese mismo tribunal se permite condenarlo a la pena máxima sin pruebas (y así lo reconoce y se queda tan ancho). No se traga el solomillo, pero propone un trágala al implicado y a la opinión pública: basándose en el principio de la responsabilidad objetiva, santo y seña del Código Mundial Antidopaje, por el que un deportista debe responder sobre cualquier sustancia aparecida en su cuerpo, rechaza la duda razonable que, en un tribunal ordinario, habría bastado para la absolución de Contador. Ayer unos compañeros que tuvieron la paciencia de leerse los cien folios del fallo del TAS me comentaron que el documento era "impecable". ¿Qué hay de impecable en crujir al ciclista admitiendo que no han apreciado en él voluntariedad de doparse? ¿O en rechazar la hipótesis de la defensa y lanzar como argumento otra conjetura, la del suplemento alimenticio contaminado? Si no se comió esa barrita energética, o lo que sea, a sabiendas de que estaba en mal estado, ¿no es lo mismo que en el caso de la carne? Solo veo un motivo: dar satisfacción al sistema delirante que los talibanes de la UCI y la AMA han inventado para combatir el dopaje. Usted tenía clembuterol en su organismo. Sí, todo el mundo sabe que 50 picogramos no dan ni para ajustar las calas, pero lo tenía. Y me importa un bledo cómo llegó hasta allí. Así que dos años de sanción, pérdida del Tour y del Giro conquistados y gigantesca multa económica, porque los burócratas (con el fariseo Pat McQuaid a la cabeza) tienen que seguir viviendo de momio.

Confieso mi falta de neutralidad. He sido amante del deporte (en especial del ciclismo) mucho antes que periodista deportivo. Pero hace tiempo que dejé de creer en los Reyes Magos. Sé de dónde viene el ciclismo y también sospecho lo que ocultan todos los demás deportes, a los que se aplica una vara de medir bien distinta. Sin embargo, una cosa es la lucha antidopaje y otra es el paroxismo de los talibanes que viven de este cuento. Una sanción de estas características sería impensable en el fútbol. ¿Os imagináis que la FIFA o la UEFA enviaran dos años a su casa a Messi o Cristiano Ronaldo porque en un control antidopaje encontraran 50 picogramos de clembuterol? Afirmo que eso sería el fin de esos organismos supranacionales que se creen que están por encima del bien y del mal. Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Milán, Bayern de Múnich y el resto de la clase nobiliaria del fútbol crearían su propio chiringuito. Adiós Blatter, Platini y compañía. El problema es que el ciclismo no tiene esa fuerza ni de lejos.

"La sanción a Alberto Contador era una muerte anunciada", dice en un brillante artículo en ABC Alberto Palomar, experto en Derecho Administrativo. "No porque su defensa no haya sido correcta, impecable, sino porque realmente nos hemos situado en un entorno de represión en el que la defensa es imposible" (texto completo, aquí). Si por lavar los pecados recientes se acepta una condena sin pruebas, a ciegas, sin tener en cuenta la confluencia de ilegalidad y mejora de rendimiento, esa norma es un absoluto despropósito y hay que denunciarla. Ojalá el caso Contador sirva, al menos, para acabar con ella.

30 enero 2012

TAL VEZ EN 20020...

Fijaos bien. El logo de la nueva candidatura olímpica de Madrid remite a una fecha muy, muy lejana, que es cuando Madrid tendrá opciones reales de cazar la pieza, porque ahora, me temo, nos van a volver a tomar el pelo. Para entonces este "quedado especial" tendrá todos los problemas vitales resueltos.

25 enero 2012

LA YIHAD MOURINHISTA, LOS TOPOS Y LOS CAÍDOS DEL GUINDO

A mí me gustaba el deporte... antes de padecerlo. Es decir, antes de dar con mis huesos en la sección de Deportes de un periódico. Están los malos horarios, por supuesto, sobre todo los fines de semana, cuando apetece salir a una hora razonable para ir al cine o a cenar con los amigos. Y la obligación de ver los eventos con un ojo en el televisor (casi nunca nos permitimos estar en el propio escenario) y otro en el ordenador. Si España llega a la final de la próxima Eurocopa de fútbol, compartiré el momento con mis “queridos” compañeros de fatigas en vez de con mis hijas. Y será una experiencia agobiante, con los jefes apremiándonos con el cierre de los cojones. Es lo que hay. Pero lo peor es la matraca del Real Madrid, de Mourinho y de los clásicos con el Barça. Insufrible.

Para alguien que no comparte la pasión blanca ya era una pesadez soportar el engreimiento de los madridistas, a pesar de lo fácil que se pican. “Ellos han ganado nueve Copas de Europa”, suele decir un compañero atlético. “Pero nosotros hemos ganado todas las demás”. Ahora, con la yihad mourinhista, es mucho peor: su dedo les indica el camino. Un dedo en el ojo de Tito Vilanova, sí, pero también de otros entrenadores, de los árbitros, de los jugadores propios y ajenos, de la prensa... En la yihad mourinhista hay hinchas a los que, por cierto, presume de no escuchar, y periodistas que se inflaman con las filtraciones del vestuario a otros colegas, no sé si por celos profesionales o por lealtad al factótum del Madrid. Me asombra este amor incondicional por un tipo que, hasta el momento, no ha hecho gran cosa en lo deportivo (si lo comparamos con grandes técnicos de la historia blanca) y ha provocado incendios del tamaño de su ego.

Los topos son consecuencia directa de la pésima política de comunicación del Real Madrid. También ahí ha perdido claramente la batalla con el Barcelona, y eso a pesar de la omertà de Guardiola, que no es un santo, pero lo parece. El código de silencio llevado al extremo por Mou (casi única y antipática imagen del Madrid en los últimos tiempos) hace que los azulgrana, con su entrenador a la cabeza, sean más majos. Mucho-mucho, como diría Pep. Su impecable rueda de prensa previa al partido de vuelta de los cuartos de Copa del Rey contrasta con la lamentable comparecencia del desabrido portugués, con sus monosílabos y broncas a los periodistas. Otro misterio: no comprendo cómo no se levantan todos y le dejan plantado con sus miserias.

Sin embargo, algo ha sucedido en la última semana. Marca, después de levantar numerosos templos a Mou, saca a la luz las diferencias entre el míster y los pesos pesados de la plantilla. Se producen múltiples caídas del guindo. Una de las más sonadas, la del director de As, Alfredo Relaño. Se habla de la posibilidad de espantada del special one al final de curso. En fin. Más matraca...

Aquí lo dejo. Acaba de empezar otro clásico. Y juega Pepe tras el pisotón a Messi y la movida posterior. Embarazados del Real Madrid y de Mou, en la sección de Deportes nos disponemos a otra velada “inolvidable”. Menos mal que hemos pedido unas pizzas.

10 enero 2012

EN LOS MEANDROS DE LA NOVELA RÍO

Me entero de que a Tolkien se le negó el Nobel de Literatura porque su prosa, según la Academia Sueca, “no estaba a la altura”, al tiempo que avanzo fatigosamente por la novela río más caudalosa de la historia, “Canción de hielo y fuego”, del escritor norteamericano George R. R. Martin, a quien se ha comparado con el autor de “El Señor de los Anillos”. En concreto estoy a punto de acabar el tercer tomo de la saga, “Tormenta de espadas”, más de mil páginas de folletón fantástico-medieval, escasas de acción, épica y pasión, y preñadas de intrigas surrealistas y personajes irrelevantes, como las entregas previas y (me temo) las que me quedan. El post está lleno de spoilers, aviso, aunque supongo que muchos de los que me lean estarán al corriente de lo que voy a contar, y a los demás les dará igual porque no piensan meterse en este embrollo.

En el tramo del río en que me encuentro dos de los improbables reyes que compiten en el “juego de tronos” son asesinados de una manera absurda: Joffrey, un niñato cruel que ordena la ejecución del que creí protagonista de la saga, Ned Stark, palma envenenado en su propio banquete nupcial; y el hijo de Ned, Robb, un adolescente imbatido en batallas que no se relatan en ninguna parte, es víctima de una traición que el lector adivina desde el minuto uno. La técnica narrativa (cada capítulo se desarrolla bajo la perspectiva de un personaje) le sirve al hábil George para crear tramas paralelas, provocar ansiedad en los lectores con giros sorprendentes y ahorrarse muchas explicaciones. En las primeras dos mil quinientas páginas le compré la mercancía, es decir, esperé pacientemente a recuperar los hilos argumentales. Pero últimamente se me olvida dónde y cómo se ha quedado el desdichado en cuestión. Lógico: hace doscientas o trescientas páginas que no sé nada de él. O sea que tengo que rebobinar hasta el capítulo donde George lo dejó tirado. Tampoco soporto ya que el autor me tome el pelo. Si deja a Jon Nieve jodido y no lo retoma hasta una eternidad después, pues me salto los capítulos intermedios para ver qué coño le pasa. En fin, un cachondeo.

Un consumidor de género fantástico debe asumir muchas cosas. Lo hice con Tolkien. Lo hice con Lost. Incluso lo hago con el folletón de George R. R. Martin: no solo doy por bueno que una chica de quince años amamante dragones o que espectros maléficos amenacen ese mundo imaginario, sino que los cuervos sean un sistema de comunicación casi tan infalible como el correo electrónico. No me escandalizan el incesto, el machismo o la ultraviolencia (por muy gratuita que sea). Me aburren los interminables meandros de este río, como la peripecia de Arya desde que escapa de Desembarco del Rey hasta que llega a Salinas; los afluentes sin caudal (los apéndices de cada tomo están llenos de ellos: cortesanos, banderizos y asimilados, todos prescindibles) y los sueños licantrópicos de relleno que tratan, en vano, de insuflar un toque poético al conjunto. Y, seamos sinceros, me jode la comparación.

“Frodo lives!” se convirtió en un eslogan de la contracultura de los años 60 y 70, cuando “El Señor de los Anillos” no había calado en la crítica ni en el público. Ni, por supuesto, en los genios de la Academia Sueca. Allá ellos, que prefirieron a un tal Ivo Andrić, perdón por mi ignorancia. Hay quien asocia la frase al hecho de que el portador del anillo viviría eternamente con los elfos, o a una simple reivindicación de la obra. Para mí tiene que ver con la “credibilidad” de los personajes. Frodo vive; es decir, existe. “Crear un mundo secundario en el que un sol verde resulte admisible ha de exigir una habilidad especial, algo así como la destreza élfica. Pocos se atreven con tareas tan arriesgadas. Pero cuando se intentan y alcanzan, nos encontramos ante un raro logro del Arte: auténtico arte narrativo, fabulación en su estadio primario y más puro”, escribió Tolkien. Un servidor podría hablar de Gandalf, Aragorn, Frodo, Sam y demás miembros de la Compañía del Anillo como si los hubiera invitado a cenar ayer a mi casa, pero ni los personajes ni las historias de “Canción de hielo y fuego” me resultan creíbles, ni siquiera en el reino de las hadas. John Ronald Reuel Tolkien y George Raymond Richard Martin solo tienen en común la doble erre de su nombre. Bueno, y que ninguno de los dos ganará el Nobel. Pero el relato de la batalla de los Campos del Pelennor no está al alcance del orondo y barbudo escritor de New Jersey. Entre otras cosas.

Ahora, la pregunta del millón: ¿Por qué sigo con esto? Todavía me quedan cuatro tomazos, cuatro. Toda una vida. Podría rendirme en este momento y nunca me lo reprocharía. No hay una única respuesta. Tal vez porque, a pesar de todo, me entretiene. O porque soy incapaz de abandonar una novela, aunque sea una novela río, cuestión de orgullo. O porque envidio a GRRM, o mejor dicho su cuenta corriente, e igual me muestra el camino. O porque la serie de televisión me pareció brillante (desde luego, mejor que la versión literaria). O porque se lo debo a Tyrion, el Gnomo, el único personaje que demuestra inteligencia. O porque me gustaría saber qué coño le ha pasado a Benjen Stark, individuo que desapareció sin dejar rastro miles de páginas atrás... Lo que siento de verdad es no tener los libros en un Kindle en vez de ocupando medio metro en una estantería.

19 diciembre 2011

EL MEJOR EQUIPO DE MI HISTORIA

Me gustaría que el mejor equipo de mi historia fuera mi equipo, pero no lo es; me consuela que, al menos, tampoco tiene ese título su más encarnizado rival. No vi jugar al Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, al que algunos analistas coronan de oídas tras ver un par de vídeos. Mis primeros recuerdos futbolísticos son de la década de 1970, aunque no incluyen al Brasil de Pelé, Tostao y Rivelino, sino a la Holanda de Cruyff y Neeskens (en mi pandilla teníamos a un paquete al que llamábamos Neeskens con cruel ironía infantil). El primer equipo que me deslumbró fue Brasil en el Mundial 82. Hace poco murió Sócrates, líder de aquel grupo que jugaba para que lo recordaran, pero como ya no tengo tiempo de escribir en el blog (propósito de enmienda para 2012) se me pasó la hora de escribirle una merecida loa. Descansa en paz, viejo romántico del fútbol y de la vida, y gracias. Hasta hace unos pocos años ese Brasil era el mejor equipo de mi historia. Llegó el Barcelona de Guardiola y acabó con el mito. No porque juegue mejor, que probablemente también, sino porque ha escapado a la maldición que persigue a ciertos equipos irrepetibles (Hungría en 1954, Holanda en los 70, Brasil en 1982) que suman la etiqueta de perdedores. No hay unos italianos emboscados como los que tumbaron a Sócrates, Zico, Falcao, Toninho Cerezo y Eder en la "tragedia de Sarriá". Este Barça juega como los ángeles, y gana. Gana mucho, joder. Trece de dieciséis títulos posibles. La estadística de mi equipo, que hoy viaja a cuatro puntos del descenso, mejor ni explorarla.

13 diciembre 2011

HEMOS QUEDADO EL 17 DE JUNIO

HÉROES DE LA ANTÁRTIDA

Mañana se cumplen cien años de la epopeya de Amundsen y Scott en el Polo Sur. Por más que se empeñen los aventureros del siglo XXI, ni los medios ni el espíritu tienen nada que ver con los de los protagonistas de la edad heroica de la exploración. Si dentro de tres años sigo viviendo de lo que escribo, prometo contar mi odisea antártica favorita, la de Ernest Shackleton y el "Endurance". Bien pensado, creo que lo contaré de todas formas.

La conquista del Polo Sur (para ABC), aquí.

En la imagen, el Terra Nova, buque de la expedición de Scott.


25 noviembre 2011

CUANDO LOS VECINOS SE TUTEABAN

Esta mañana, en la radio, un tertuliano deportivo se ha burlado del Atleti. Ha dicho que era mejor no presentarse al derbi de mañana en el Bernabéu (por lo tanto, dar el partido por perdido 3-0, un resultado razonable) antes que sufrir las siete plagas de Egipto. El tipo es de los que habitualmente acuden en defensa del ganador.
Nunca sería de un equipo al que le sobra soberbia y dinero, y le falta autocrítica y sentido del humor. Me declaro invencible al mus si tengo mejores cartas que mis rivales; así que no le veo excesivo mérito a este Madrid que vacía las estanterías de caviar mientras deja las latas de sardinas a los demás.
Claro, que no siempre fue así.
Cuando los vecinos se tuteaban, reportajillo para ABC, aquí.
En la foto, el delantero rojiblanco Pérez-Payá acosa al meta Alonso en un Atlético-Real Madrid de 1951, en el Metropolitano. Por entonces, el Atleti había ganado más Ligas (4 a 2).

15 noviembre 2011

CASILLAS

Hacer un libro del Real Madrid no me ha hecho madridista; me ha vacunado para el resto de mi vida, por si había dudas. Pero aquella parada de Casillas ante Robben en la final de la Copa del Mundo me hizo de San Íker para siempre. Hoy, en un amistoso contra Costa Rica, el capitán de la selección española superará a Zubizarreta en internacionalidades, y no se le adivina el techo. Mucho se ha escrito sobre la leyenda de Raúl (látigo de atléticos) asociada al equipo nacional, pero su huella es insignificante si la comparamos con la del, probablemente, mejor portero de nuestra historia.

14 noviembre 2011

MÁS PARADISE (COLDPLAY)



Está claro que para que las cosas vayan mejor, hay que escapar.