
Y no por culpa del lupus.
¿Y qué me decís de la filosofía vital de este individuo? Todo el mundo miente. Ocurre en nuestra casa, en nuestro trabajo... Y, por supuesto, en la consulta del médico. Sin embargo, el doctor H, sentado junto al retrete, a punto de arrojarse él mismo por el desagüe, ya no puede engañarse a sí mismo. Es un tipo despreciable que transmite el infierno de su pierna (su maldición) a la humanidad. De repente, cuando parece que va a sucumbir a la vicodina, llega la doctora Cuddy. ¿A detenerlo? No. Tú mismo. Recuerdo una frase que House le soltó en su despacho: “Bonito traje. Dice: soy profesional sin dejar de ser mujer. Lo segundo lo dice a gritos”. Esta vez la directora del hospital no viene escotada y apretada, sino vestida con un mono de batalla. Le ofrece una información vital: “He dejado a Lucas”. En ese momento sabemos que los regates entre ambos se han acabado, que la serie se ha redimido del todo... y el personaje torturado está a punto de hacerlo. El beso final no miente. “Soy la persona más destructiva del mundo”, dice House, en un último intento por volver a la cruda realidad. “Lo sé”, le contesta Cuddy. “Te amo”.
Tengo un amigo al que le divierte House, pero si fuera paciente de él “le metería el bastón por la boca”. Es posible que los métodos que este médico cojitranco e impertinente utiliza con sus pacientes causen alarma, pero la muerte es infinitamente más borde. “¿Preferiría un médico que le coja la mano mientras se muere o uno que le ignore mientras mejora? Aunque yo creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres”.
¿Y qué me decís de la filosofía vital de este individuo? Todo el mundo miente. Ocurre en nuestra casa, en nuestro trabajo... Y, por supuesto, en la consulta del médico. Sin embargo, el doctor H, sentado junto al retrete, a punto de arrojarse él mismo por el desagüe, ya no puede engañarse a sí mismo. Es un tipo despreciable que transmite el infierno de su pierna (su maldición) a la humanidad. De repente, cuando parece que va a sucumbir a la vicodina, llega la doctora Cuddy. ¿A detenerlo? No. Tú mismo. Recuerdo una frase que House le soltó en su despacho: “Bonito traje. Dice: soy profesional sin dejar de ser mujer. Lo segundo lo dice a gritos”. Esta vez la directora del hospital no viene escotada y apretada, sino vestida con un mono de batalla. Le ofrece una información vital: “He dejado a Lucas”. En ese momento sabemos que los regates entre ambos se han acabado, que la serie se ha redimido del todo... y el personaje torturado está a punto de hacerlo. El beso final no miente. “Soy la persona más destructiva del mundo”, dice House, en un último intento por volver a la cruda realidad. “Lo sé”, le contesta Cuddy. “Te amo”.
(Versión extendida en abc.es)
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