18 mayo 2006

PLAN DE CHOQUE

La inmigración es lo único que nos despertará del letargo. Ni siquiera la anestesia total será efectiva. El problema siempre vuelve con la marea alta, y amenaza con adquirir proporciones de tsunami.
5.000 subsaharianos han alcanzado las costas Canarias en lo que va de año, pillando al Gobierno fuera de juego, como ocurrió en su día con los asaltos a las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Con ese dato, la reciente frase de Álvaro Cuesta, responsable de Política Municipal y Libertades Públicas del PSOE, es para enmarcar: «El Ejecutivo combate con éxito a las mafias, obligándolas a desplazarse y buscar rutas alternativas». Menos mal que se ha puesto en marcha un plan de choque -alquilar un satélite para localizar barcos nodriza, me pregunto con qué propósito (¿piensan hundirlos?)- y Zapatero ha enviado cartas a las autoridades de Senegal, Mali y demás países “exportadores” para pedirles un poquito de por favor.
A todo esto, ¿alguien sabe por qué se está retrasando este año la publicación del padrón municipal? Datos espectaculares auguro.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vamos por buen camino.
El camino en el mar se borra.
¿A dón de van, sin conocer el camino ?
Nos costará mucho.¿Quién lo va a pagar ?

Elliot Ness dijo...

El problema de estas embarcaciones tiene su miga, y la única forma de pararlas es en origen, antes de que salgan al mar. Lo del "plan de choque" del Gobierno no es más que otra medida de cara a la galería. ¿Alquilar un satélite? No sirve de nada. ¿Mandar a más patrulleras? Tampoco vale de nada. Me explico. Los barcos de Estado o patrulleras españolas (o de cualquier país) no tienen competencia para interceptar ningún tipo de embarcación en alta mar. Existen excepciones a esto en la normativa del Derecho del Mar, entre las que no se encuentra la inmigración via cayuco/patera. Con lo cual aunque los veamos en la pantalla del radar y tengamos al mismísimo Bribón esperando, no se les puede parar. Una vez que están en nuestro mar territorial el problema es distinto. Técnicamente se les puede interceptar, pero el estatus que tiene esta gente es el de "náufrago" (máxime en las condiciones en que llegan), no el de "inmigrante ilegal", con lo que existe el deber de socorro y hay que trasladarlos a tierra firme. Objetivo cumplido: han llegado a nuestro territorio.

Una vez en España, las repatriaciones no sirven de nada por varios motivos: en la gran mayoría de los casos no se sabe ni la nacionalidad de esta pobre gente, con lo que no se les puede repatriar; en los pocos casos en los que se les identifica, España debe tener convenio bilateral de repatriación con el Estado en cuestión (a pesar de los esfuerzos por aumentar el número de acuerdos, éstos son aun muy escasos); el coste de repatriar a menos de 100 ilegales por vuelo es altísimo, en términos económicos y de personal.

CONCLUSIÓN: Es mucho más cómodo y barato darles un billete a la península y abrirles las puertas para que intenten subsistir en nuestro país.

Por cierto, me parece tercermundista que no tengamos un simple satélite propio para vigilancia de nuestras fronteras, y que tengamos que alquilarlo... ¿Y nos autoconsideramos la octava potencia mundial?

A ver si empieza pronto el mundial y nos anestesiamos un poco. Al menos hasta cuartos...