26 septiembre 2006

EL INFANTITO

Éramos pocos, y la Leti se quedó preñada again. Después de los acalorados debates veraniegos sobre la anorexia de la princesa -es que está muy estresada por el curro-, para qué queremos más: corazones, salsas rosas, tomates y especiales varios, que España está para discusiones sobre el nuevo infantito y sobre si Raúl debe jugar o no en el Madrid y en la selección. Mientras, los terroristas campan a sus anchas por las campas, a tiro limpio, pura retórica según El País. Dice Peñafiel que este retoño no vendrá con un pan debajo del brazo, sino con un problema, y que es una “frivolidad” que los príncipes se hayan quedado embarazados antes de la reforma constitucional que despeje el futuro de Leonor. Yo estaría alerta, porque esa reforma puede dejar colgados de la brocha a sus altezas reales y a los cortesanos que viven del invento. A poco que dejen trabajar al clan de la memoria histórica resucitamos la República. Zapatero está deseándolo, y yo no voy a llevarle la contraria en esto, que ya me agoto en hacerlo en todo lo demás. ¿Se nota un cierto resquemor en mis palabras? Hay una explicación. Sólo espero no repetir guardia en mayo de 2007.
Ya me mojé bastante en esa garita.

2 comentarios:

Antonio M. Figueras dijo...

Había oído hablar de aquel artículo, pero no lo leí en su momento. Tengo que decir que es de lo más brillante escrito en una década... Por eso jamás llegarás a subdirector, ni siquiera a jefe de área... Por mi parte, sólo cabe esperar que el nacimiento me pille librando e fuera de mi horario habitual, porque la guardia que la hagan los "buenos", los "ascendidos", los "importantes", que los pringados ya nos hemos dejado bastantes cuernos entre rotativas y callejones...

Mike Muddy dijo...

Consuélate. Los ascensos en esta casa sólo valen para tres cosas:

1. Ganar más dinero.
2. Arruinar tu carrera profesional.
3. Perder libertad.

No creo que nos interese entrar en esta marea de clientelismo que nos invade. A mí en particular no me apetece pagar ciertas facturas. Sé que es duro, sobre todo por el factor reconocimiento (tan vinculado a la pasta: no me malinterpretes, no me molesta ganar lo que gano, sino que ciertos otros ganen más que yo), pero a mí me compensa que gente como tú me lea y valore lo que escribo. Así que muchas gracias.