09 noviembre 2006

INFILTRADOS

Algún día, cuando sea un venerable anciano, a Martin Scorsese le darán uno de esos Oscar honoríficos que ponen en pie a todo el auditorio y que sirven más para lavar conciencias que para reconocer méritos. El realizador de “Malas calles”, “Taxi driver”, “Toro salvaje”, “¡Jo, qué noche!”, “Uno de los nuestros”, “Casino” y “Gangs de Nueva York”, cinco veces candidato al Oscar como mejor director y otra dos como mejor guionista, sigue con el casillero a cero y firmando peliculones como “Infiltrados”. En esta ocasión, el neoyorquino de Queens ha sumado su talento al de otros dos genios que cruzan sus caminos: el veterano e incontestable Jack Nicholson, que ha dejado atrás al histrión de antaño (hoy le basta con sujetar las bridas de su eterno Jack Torrance, enarcar las cejas y dejar que la cámara se enamore de sus pliegues y aristas), y el dual Leonardo DiCaprio, ángel y demonio, vulnerable y violento, sonriente y atormentado al más puro estilo De Niro, del que es justo heredero. “Infiltrados” es una maravillosa obra de suspense, un sutil juego de miedos, fidelidades y traiciones donde hasta actores tan sospechosos como Alec Baldwin o Mark Wahlberg están que se salen.

1 comentario:

el páharo dijo...

No está mal para ser un remake de una película jonconesa...
¡La originalidad al poder!