13 noviembre 2007

UN PECIO EN LA MEMORIA

Hace cinco años pasé seis semanas en Galicia: tres, de vacaciones, y otras tantas cubriendo para el periódico la catástrofe del "Prestige". Después he regresado varias veces para hacer reportajes-aniversario. El último viaje fue el mes pasado, y me he jurado que "nunca máis", aunque me temo que tarde o temprano otro petrolero cochambroso naufragará frente a la Costa de la Muerte y los clásicos volveremos a la ruta del fuel. Aquí haces una cosa, y la haces para siempre; y si no la has hecho nunca, nadie mejor que tú, que tienes sentido y sensibilidad. Ya estuve en 1992 cuando el "Mar Egeo" encalló en La Coruña montando otro cirio importante, así que no hay dos sin tres.
Recuerdo que en noviembre de 2002 un subdirector que ya no está y al que apodábamos Mortadelo, con un profundo conocimiento de Galicia y una dilatada experiencia periodística, me llamó a su despacho para darme una serie de recomendaciones profesionales antes de ir a la zona: un par de sitios donde "se come de puta madre". Es curiosa la percepción que tienen algunos del trabajo. Jaime García -compañero fotógrafo- y yo nos hicimos miles de kilómetros en la Costa de la Muerte y las Rías Bajas persiguiendo chapapote y dramas humanos y, la mayoría de los días, comíamos un bocata en un bar (eso, si daba tiempo). Las jornadas laborales solían durar quince horas. Esas carreteras serpenteantes, la niebla, la lluvia, las meigas... Una vez vi un caldero en mitad del asfalto, o quizás lo soñé. Cada vez que enfilábamos a Muxía, a Camelle, a Corme... nos sentíamos como Bill Murray en "Atrapado en el tiempo". A pesar del trote y del cansancio, le cogí cariño a esa tierra pintada de negro y de melancolía; y también a los gallegos (reconozco que me cabrea que te digan que sí cuando quieren decir que no, pero me conmueve su resistencia a las malas noticias, tan parecida a la de los acantilados frente al mar embravecido).
Han pasado cinco años y el pecio ya no suelta "hilillos de plastilina". El litoral está razonablemente limpio, salvo algunos rincones inaccesibles. Aún no se ha construido un "puerto refugio" y miles de buques con mercancías peligrosas pasan cada año frente a Finisterre. Los procesos legales siguen sin resolverse: España mantiene en Estados Unidos una reclamación judicial de más de mil millones de dólares contra American Bureau of Shipping, la empresa clasificadora del "Prestige". Hay un problema: si en el juicio promovido por "Nunca Máis" e Izquierda Unida en Corcubión se condena a las autoridades que participaron en la toma de decisiones previa al hundimiento probablemente la citada compañía se vaya de rositas. Claro que este ejercicio cainita les importa poco a los que callaron como putas durante los terribles incendios en el verano de 2006, porque el gobierno de la Xunta es, ahora, de los suyos. Las catástrofes joden más o menos según quién esté al frente de la crisis.

Percebeiros. Sobrevivir al "Prestige".
Más: El enredo judicial.

1 comentario:

Antonio M. Figueras dijo...

Pues Mortadelo no es de lo más incompetente que nos ha tocado y tocará. Una de las características del periodismo es que con demasiada frecuencia alguien más tonto que tú te dice cómo han de hacerse las cosas...