28 octubre 2006

LA VIDA TORRENCIAL

Los quioscos de Santiago de Chile son pequeños y redondos. Hay algunos en el paseo Ahumada que están tan cargados de revistas y periódicos que, si quisieran echar a andar, no podrían por el peso de ese traje. Los que están enfrente de los “cafés con piernas” (establecimientos con camareras ligeras de ropa: pueden ir en minifalda o semidesnudas, según el garito; hay 168 en el centro de Santiago) sirven de parapeto a los voyeurs que quieren darse un festín de carne sin pagar el cafelito, aunque muchos locales con el vidrio ahumado o biombos en su fachada sólo permiten ver los muslos de las chicas desde fuera. En los quioscos se vende una publicación iconoclasta e indescriptible llamada “The Clinic”. Lleva 7 años en el mercado y tiene página web. El número 189 está dedicado a las “putas dulces, putas viejas, casas de putas, putas caras, putas históricas, puta madre, etc.”. “¿Es una broma?”, preguntó un curioso al quiosquero mientras hojeaba un ejemplar. “No”, le contestó, “es una revista muy seria”. En el vuelo Santiago-Madrid, 13 horas sin compasión, “The Clinic” fue pasando de mano en mano entre un grupo de periodistas.
Causó sensación.

En un reportaje sobre los grandes prostíbulos de Chile se cuenta que uno de los míticos, “El bajo de Orietta”, sufrió un incendio en 1992. “Tras el siniestro, fue reinaugurado con parafernalia. Cronistas de la época aseguran que la fiesta duró alrededor de dos semanas y que varios invitados se quedaron a vivir allí, en una de las 25 habitaciones. Fue un maratón inolvidable”.

Otro sobre “cuecas de prostíbulo” (la cueca es el baile nacional de Chile) aporta la siguiente información: “Del papá de Víctor Jara, Manuel Jara, lechero, siempre bien vestido de poncho, se dice que era frecuente cuequero, habitué de las casas de huifas y que era común no tener noticias de él cuando se pegaba su arrancá, perdiéndose días enteros de la casa”.

He aquí la famosa cueca “Lolita por tus amores”, de Pablo Naranjo:

Lolita por tus amores
me cobraste cuatro reales.
Lolita no seas tan cara,
yo puse los materiales.
Alquiler de caricias
por alto precio,
no me alcanzó la guita
ni para un beso.
Ni para un beso sí,
y fui de otario,
bastó con una noche
y adiós salario.
De tango y resfalón
fue tu razón.

Hay un artículo firmado por una tal Carolina Errázuriz McKenna, titulado “Sobrevaloradas”, que tiene perlas como ésta: “Sin el ánimo de ofender a las putas, la verdad es que no les tengo fe. No creo que una puta pueda ser mejor que yo en la cama y hasta dudo que una mamada de puta sea mejor que la de una chica sin pago”.

No podían faltar las páginas de contactos. Bárbara, 5 mil los veinte minutos (1 euro = 657 pesos chilenos): “De repente tengo más de diez clientes por día y el departamento se hace chico. Aquí trabajan otras también y los gallos me esperan en el sillón”.

¿Y las entrevistas? Hay tres para enmarcar.
El escritor Hernán Rivera Letelier (lo siento, no tengo el gusto) afirma: “La conquista del desierto no habría sido posible sin estas hembras heroicas”.
Gabriel Salazar, historiador chileno, sostiene: “Las putas ya no son esas madres que fueron antes”.
Y Gonzalo Rojas, poeta del país, Premio Cervantes 2003, regala este titular: “Los frailes también se metían con las putas, mijita”.
-¿Qué le enseñaron las putidoncellas, don Gonzalo?
-¡La vida torrencial pues, mi hijita querida!

Reportaje fotográfico de Italo Arriaza (Santiago de Chile, 1969) sobre el café con piernas “Macumba Son”, en su página web.
Si no funciona el enlace, podéis ver las fotos en La Redoma.

4 comentarios:

Antonio M. Figueras dijo...

Muy buena esa foto, preséntame a tu prima...

Anónimo dijo...

me tienes que dejar esa revista!!!

J (el que empequeñece las fotos)

el páharo dijo...

Querido alcalde de Pueblo de Ballenas:
Espero que Mortadelo lea algún día este blog tuyo para ver si se le caen esos dientes dignos de pintura negra de Goya y se le rompen las gafas contra una bombilla cuando recuerde que tuvo la desfachatez de decirte a la cara que tú no valías. Estará orgulloso de su gestión a cargo de la empresa que durante tanto tiempo le dio de comer y que le colocó donde está ahora. Seguro que reconoce su brillante mano en el declive en el que él y su mediático amigo han sumido a tu segunda casa, por el tiempo que pasas en ella, no por el cariño que le puedas tener.
Por cierto, el amigo Antonio M. Figueras preguntaba hace tiempo sobre dos enmierdadores. Tenía razón, hay muchos más. Pero van cayendo. Primero Mortadelo, después el Bobo Grande... y no acabará ahí.

Mike Muddy dijo...

Subdirector es una profesión de riesgo, ya se sabe. El paseíllo lo hacen antes los entrenadores que lo jugadores, aunque en algunos casos nunca demasiado pronto para sus contrastados "méritos".
Los cafés con piernas tienen un reportaje divertidísmo. Yo lo publicaría en la llorada y añorada revista "Blanco y Negro".
Sobre "The Clinic", diré el pecado pero no el pecador (que no soy yo), al menos en esta tribuna pública, pero si alguien quiere echarle un ojo, que se dirija a mí de forma discreta ;-)
Ya hablaremos, J.