14 mayo 2010

CUÁNTA GENTE NOS QUIERE

Ha salido en la prensa: el Atleti es campeón de la Europa League. He recortado portadas y crónicas para enseñárselas a mis nietos. Tengo el partido grabado. El niño del anuncio ya tiene la respuesta: no en esa fastidiosa mística perdedora que le transmite su padre, sino en los goles de Forlán. Los críos que soñaban más fuerte han despertado en Neptuno. Es real. El Atleti ha ganado un título después de 14 años (si hablamos de torneos europeos es el primero en casi medio siglo), y en mi móvil, en el blog que comparto con unos amigos y en los comentarios de las webs de Marca y As hay un aluvión de felicitaciones de madridistas, culés y aficionados de otros equipos españoles. "Enhorabuena. Os lo merecéis". Unos primos de Barcelona me envían un sms: "Madrid es hoy rojiblanco". Algunos de mis colegas merengones están casi tan emocionados como yo; incluso algunos deslizan la idea de que el Atleti es "su segundo equipo". Yo agradezco sinceramente estas incontables muestras de cariño...
...pero mosquean un poco.
Bueno, en realidad mosquean bastante.
Porque... ¿tanta gente nos quiere?
Teoría: el perdedor es novia por un día. Mola. No molesta. Una excepción simpática. Venga, va, con lo que habéis sufrido... Además, está a años luz de la nobleza. No es una amenaza. Pasarán otros 14 años, otros 48... o cien hasta que vuelva a celebrar un triunfo así.
Me pregunto qué ocurriría con un Atleti realmente en la pomada, empatado a títulos con el Barça y siendo un grano en el culo del Real Madrid, como de hecho era hasta que llegó la década de 1980. Seguramente nos querrían menos. Pero los atléticos disfrutaríamos más cruzándonos cada año con la Cibeles. Aparcaríamos la dichosa mística.

P. D. Me dice Rodolfo, un amigo argentino (y por tanto futbolero) que sus vecinos madridistas gritaron enloquecidos cuando el gol del Fulham. Eso es otra cosa, joder. Con esta información me da la oportunidad de imaginar sus caretos cuando el uruguayo anotó el gol de la victoria y mostró sus tabletas bajo el cielo de Hamburgo.

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