
El mejor futbolista para los de mi generación se ha convertido en un personaje patético.
El autor de los goles más famosos de la historia (el de "la mano de Dios" y el del eslalon imposible, Argentina-Inglaterra, México 86) se ha dedicado en su jubilación a esnifadas, bravuconadas y mamadas.
Ya sé que hay que diferenciar al jugador del personaje público... pero ahora es difícil imaginar a Maradona lejos del fondo del despeñadero de su vida.
1 comentario:
De esto no tengo ganas de que escriba Antonio Burgos
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