11 septiembre 2009

LA GENTE QUIERE EL GRATIS TOTAL

Ni siquiera pagaría por contenidos de calidad en la red, según esta encuesta.
Se buscan seductores de público... o estamos acabados. Al que dé con la tecla adecuada se le ofrece sueldo vitalicio, el Pulitzer, el Cavia... y se le levantará un templo.

LA VENTANA DEL MUNDO

Soy un rendido admirador de National Geographic desde hace 30 años. Al principio compraba la revista en inglés y, salvo excepciones, me limitaba a hojearla despacio, picotear algún texto y disfrutar de sus extraordinarias fotografías. Sólo aquellos reportajes que me interesaban mucho merecían el esfuerzo de una lectura completa, diccionario en mano. Cuando salió la edición en español me suscribí. Ahora es raro que me salte algún texto, incluyendo las cartas de los lectores. En todo este tiempo no he encontrado una sola errata o una foto mediocre. Sus mapas y gráficos me parecen impresionantes (los dibujantes contactan con expertos hasta para saber el color de la piel de pueblos extinguidos). NG es la obsesión por la calidad, el mimo por los detalles; la publicación donde todo plumilla amante de la prueba reina del periodismo, el reportaje, querría trabajar. He tenido la oportunidad de entrevistar a uno de sus fotógrafos estrella, David Doubilet, que me habló de su sistema de trabajo (siempre lo mejor, sin reparar en gastos ni en tiempo). Vuelve con una media de 40.000 fotografías; 50 pasan el primer corte y sólo una docena se publica. Por cierto, el profesional conserva todos los derechos intelectuales sobre su obra. NG puede utilizar la selección final y tiene el derecho a usar el material posteriormente... pagando por él. Igualito que en otras publicaciones.

Conozco a un viajero empedernido, Pedro Madera, que rastrea todas las librerías de viejo del planeta para completar su colección de National Geographic (remontarse hasta 1888 no es una tarea fácil, pero no le quedan muchos ejemplares que conseguir). Le comprendo perfectamente y, si pudiera, haría lo mismo. Más de 9.000 proyectos, investigaciones y expediciones jalonan la historia de la Sociedad. Cuarenta millones de lectores en todo el mundo (nueve millones de ellos, suscriptores). Una treintena de ediciones. Sus canales de televisión, documentales, libros y material educativo alcanzan una audiencia de 325 millones de personas al año. Bueno, pues esa Arcadia feliz del periodismo sufre la crisis como el resto de la prensa, provocando desasosiego en quienes pensamos que la calidad vende. Contra viento y marea. Las cifras antes expuestas se han estancado. Y llega el momento de explorar nuevas vías. He encontrado en la red estas interesantes declaraciones de David Griffin, director de fotografía de la revista: "No somos un gran medio, pero el poder de la marca sí es muy importante. Quizá no seamos nosotros los que adivinemos cómo hacer que los lectores paguen por leer en internet, pero estaremos listos en el momento en que alguien descifre esa posibilidad". Un buen consejo aplicable a todo el que quiera sobrevivir en la nueva era. Entretanto, NG va a vender 500.000 negativos (de los 11 millones de imágenes que posee) para capear el temporal; fotos como los de la expedición de Scott al Polo Sur en 1912.

Espero seguir llenando mis estanterías con esos lomos amarillos...

Foto: Herbert Ponting / National Geographic Society / Steven Kasher Gallery.
El barco Terra Nova, del capitán Robert Falcon Scott, enmarcado en el hielo durante la expedición antártica de 1911-12. Fue publicada en el número de diciembre de 1922 de la revista.

07 septiembre 2009

ARFONZO CABALGA DE NUEVO

Siempre que veo a Alfonso Guerra en acción me acuerdo de una tira cómica de Gallego y Rey. La he buscado sin éxito en Google. En la primera viñeta sale el vicepresidente del Gobierno de la era del felipismo recitando en la fundacion Antonio Machado: "Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla...". En la siguiente se ve a dos niños con el careto de los hermanos Guerra (Alfonso y Juan) robando en un huerto. El ínclito Arfonzo actuó ayer de telonero de ZP en el festival minero de Rodiezmo, donde los progres ricos cantan la Internacional, pañuelo rojo al cuello, ante un auditorio entregado. Allí el presidente carga las pilas e inaugura el curso político como hacía Aznar en Quintanilla de Onésimo, uno poniéndose la máscara de minero y el otro jugando al dominó con los paisanos. Pura caspa. Ah, pero este año estaba Arfonzo con el látigo, llamando chorizos a los del PP, olvidando cómo "mienmano" esquilmó el "huerto claro donde madura el limonero". También me acuerdo de un mitin que ofreció cuando Juan Barranco perdió la alcaldía de Madrid en 1989 tras una moción de censura. "¡Le han quitado la alcaldía a Juanito, un hijo de obrero, un descamisaooooo...!". Durante años mis colegas y yo nos partíamos de risa haciendo imitaciones de este individuo que calificó a Adolfo Suárez de "tahúr del Misisipi". En Rodiezmo el telonero se comió a la aburrida prima donna.

01 septiembre 2009

MICKEY MOUSE, NUEVO JEFE DE LOS SUPERHÉROES

Estos 5.000 honrados ciudadanos se preguntan si conservarán su empleo después de la compra de su empresa por Disney, que ha desembolsado 2.800 millones de euros. Su periódico de referencia apenas informa al respecto.

Los primeros efectos de la adquisición ya se dejan notar:




Y también se han producido fricciones entre ambos mundos. Comprobadlo.

Y más crossovers aquí.

31 agosto 2009

MILLENNIUM: TRES HAMBURGUESAS CON QUESO

Estoy acabando con gran esfuerzo (las vacaciones son agua pasada y el tiempo libre empieza a escasear) la tercera entrega de la trilogía Millennium, La reina en el palacio de las corrientes de aire, después de engullir las dos primeras cuando el verano era joven y estaba lleno de promesas. Es decir, me he apretado tres hamburguesas con queso de un tirón. Y así estoy, empachado. Antes de que los fans de Salander me crucifiquen tengo que aclarar que me encantan las hamburguesas con queso. Con patatas y Coca Cola. Pero pretender que la obra del finado Stieg Larsson es un solomillo, es decir, literatura, y que supone la resurrección del género negro es, cuanto menos, exagerado. La cosa va de un periodista y una hacker que follan mucho (entre ellos y con otros), se alimentan de sándwiches y café (a veces se dan un homenaje de Billy Pan Pizza), tienen el último modelo de iBook, compran sus muebles en Ikea e investigan en las cloacas de la (ahora lo sé) poco modélica sociedad sueca. Los buenos son muy buenos; los malos, muy malos; y los tontos (es decir, los policías), muy tontos. Entre infantiles lecciones de ética periodística, fatigosos currículums de personajes secundarios y toneladas de diálogos simplones la trama discurre lenta, como un río con infinitos meandros. El primer libro, Los hombres que no amaban a las mujeres, es el mejor de los tres, o a mí me lo parece, quizás por la novedad, porque lo leí frente al Mediterráneo o porque deduje pronto que Harriet Vanger estaba viva y me libré de la cacareada adicción que provoca la novela. El segundo, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, ya anima a una lectura en diagonal, pues todos los defectos de su predecesora se hacen aquí más evidentes: personajes-cliché, moralina del autor (que se reserva un papel editorializante), villanos que son una auténtica caricatura, polis inútiles que no hacen caso al héroe... y un aquelarre gore en el desenlace que provoca hilaridad (tremendo lo del zorro orinando junto a la tumba de Salander). El tercero es la continuación del segundo, y la traducción literal de su título original es El castillo que explotó. Llevo quinientas páginas y no pierdo la esperanza de que algo explote. Me entero por la Wiki que el autor tenía ya el manuscrito del cuarto y preparaba una serie con 10 episodios. Ni César Vidal lleva ese ritmo. Para colmo, informan que Zapatero ha visitado hoy en Estocolmo los escenarios de Millennium. En fin. Mucho me temo que llegaré al otoño masticando todavía la última hamburguesa (tamaño XXL), envidiando el olfato de Larsson (que no su salud) y, sobre todo, odiando la suerte de sus herederos. Ya me gustaría a mí producir algo parecido, aunque fuera una hamburguesita para un Happy Meal, y entretener así al personal.

P.D. Mi amiga Sandía me envía este artículo de Mario Vargas Llosa. Particularmente pienso que el autor chochea... O tal vez hemos leído libros diferentes.

27 agosto 2009

MÁS IMPUESTOS

Rebajar impuestos es de izquierdas.
Zapatero sube los impuestos.
Tras la negación de la crisis llega la improvisación.
Pagan los ricos, dicen. Es decir, las clases medias.

26 agosto 2009

LA TENTACIÓN SE PUDRE ABAJO

Subasta en eBay: "Esta es una oportunidad única en la vida de poder pasar a la eternidad justo encima de Marilyn Monroe". Cementerio Westwood Village, Los Angeles. El nicho de arriba de aquel donde descansan los huesos de uno de los grandes mitos eróticos del cine está disponible. Su propietaria, Elsie Poncher, aquejada por las deudas, decidió ponerlo a la venta y desplazar los restos de su marido, Richard, que sin duda lo entenderá en el más allá. De momento, el japonés que ha ganado la puja (4,6 millones de dólares) se ha echado atrás por falta de liquidez. Tal vez haya mitómanos que se crean la fábula de "La Novia Cadáver". A mí se me ocurren cientos de sitios más agradables para descansar definitivamente de las fatigas del mundo. Y más baratos.

YES, A SECRET MAN

Anagrama de Caster Semenya.
Hay que ver cómo discurren los malpensados.

21 agosto 2009

EL PANTEÓN DE ÓSCAR

Hace 13 años puse los pies por primera vez en el Himalaya y juré volver, en parte por lo que vi y en parte por el veneno que me inocularon los montañeros de verdad a los que acompañaba en aquella expedición. De entre todos los nombres que salieron en las tertulias en el campamento situado a la sombra del Shivling, en el Himalaya de Garhwal (India), me quedé con dos: la cordillera del Karakórum y el Glaciar Baltoro. Si no fuera porque en los hoteles de Islamabad los terroristas suelen servir zumos con pulpa de turista ya habría realizado el trekking por esos lugares. Pero no pierdo la esperanza. En el Karakórum, un poema de piedra donde se encuentran algunas de las montañas más impresionantes del planeta, está el Grupo Latok, en una de cuyas cumbres ha encontrado su tumba el alpinista Óscar Pérez. Colgado y con diversas fracturas a más de 6.000 metros de altura, su frustrado intento de rescate y su muerte en el Latok II es la historia más conmovedora de este verano. "Hemos perdido la batalla contra el gigante, la montaña, que no ha querido darnos la oportunidad de llegar hasta Óscar", se lamentaba el responsable del operativo de socorro, Sebastián Álvaro. La familia del montañero, su club y el mundo del alpinismo han dado un ejemplo de valentía y solidaridad. Óscar no era un suicida, como creen algunos. Y no, no hubiera estado mejor en una de esas aburridas playas atestadas de gente. Estaba donde quería estar. Su panteón rocoso permanecerá ahí hasta el fin de los tiempos, cuando este verano y estas palabras estén sepultados por el olvido.

08 agosto 2009

SIEMPRE SEXY

La que no se consuela es porque no quiere (esto vale también para los hombres, aunque el cine los trata mucho mejor y les busca partenaires que podrían ser sus nietas). Es cierto que Sharon Stone, que ha posado semidesnuda en la portada de "París Match", tiene un medio siglo esplendoroso, pero no me trago esas declaraciones ("Tengo 50 años, ¿y qué? No es el fin"). La gloriosa Kathleen Turner de los 80 llegó a decir en los 90 que para salvar la cara tenía que desfondarse de culo. Ahora, su ruina es general. ¿Que no es el fin? ¡Claro que lo es! Pero la ventaja de estas actrices es que siempre serán la Catherine Tramell de "Instinto básico" y la Matty Walker de "Fuego en el cuerpo". Siempre sexys.

04 agosto 2009

¡QUÉ MALO ES EL ROCK & ROLL!

La noche arranca con “Badlands”. El acontecimiento del año (o quizás de muchos años) en la que fuera capital del mundo durante un tramo del siglo XVI y, efímeramente, a principios del XVII, comienza a todo trapo. Allí está media Pucela y alrededores, y también gente de Madrid y de otros rincones de Castilla, y los frikis de todas partes que siguen al Boss allá donde vaya. Uno no llega a esta categoría, pero casi. Cuando alguien me pregunta extrañado qué pinto en Valladolid un año después de haber visto a Springsteen en sesión doble en Madrid y Barcelona me encojo de hombros y sonrío (renuncio a explicar ciertas pasiones a quienes no las comparten). Cuando insisten, contesto: “Ha venido en busca de tres horas de felicidad absoluta”. Desconozco cuántos años más me va a convocar Bruce a esta fiesta, pero no pienso faltar ni una sola vez. Se acabó la discusión.

La noche sigue con “No surrender” y continúa con “Hungry heart”, “Outlaw Pete” (gloriosa versión del temazo que abre su último álbum, que algunos consideran un plagio de una canción de Kiss; que Bruce plagie a Kiss es tan improbable como que la Tierra se pare y empiece a rotar en dirección contraria), “Night”, la tremenda “Trapped” y un puñado de clásicos incontestables. La mayoría del respetable ha cruzado la cuarentena, pero las nuevas generaciones están dispuestas a coger el relevo. Uno de los momentos de la velada: el Jefe interpreta “Surprise, surprise” tras atender la petición de una cría que cumple 14 años ese día. La chica está en la primera fila y los lagrimones se escurren por sus mejillas. Bruce está desatado, como siempre. Su cara denota la alegría del principiante a pesar de llevar una vida entera en la carretera. La banda le sigue como poseída. Clarence “Big Man” Clemons está mayor y un poco perjudicado, pero da la impresión de que morirá soplando el saxofón. La noche acaba con “Born to run”, “Bobby Jean”, “Dancing in the dark” y, cómo no, “Twist and shout”. La plaza es más pequeña que otras veces, pero aquí no se esconde nadie.

Ya conté hace unas semanas que le vendí una entrada a JP, compañero caído en el ERE de ABC. Se la regaló por sorpresa a su chica, que a su vez le compró otra a JP. No faltan a la cita. Ella, emocionada, se descuelga con esta declaración unos minutos antes de comenzar el concierto: “Creo que quiero más a Bruce que a ti”. A lo que JP, impertérrito, contesta: “¡Qué malo es el rock & roll!”.

27 julio 2009

ARMSTRONG, DERROTADO

El pistolero ya sabe, al menos, cómo vencer al campeón de la soberbia, en la carretera y en el hotel. A Lance Armstrong, en cambio, sí le queda algo por aprender: cómo digerir la derrota. El ciclismo sale fortalecido. El Tour recupera su leyenda. El año que viene, más.

20 julio 2009

UCRONÍA (O NO)

Un año de estos.
El presidente del Gobierno de España se reúne con el president de Catalunya.
Éste le exige pasta.
-Hecho.
Más pasta.
-Hecho. Toda la pasta.
Competencias en Asuntos Exteriores.
-Hecho.
En Defensa.
-Hecho.
Selecciones nacionales catalanas.
-Hecho.
Traspaso de todos los galácticos madridistas al Barça. Y con cargo a los Presupuestos del Estado.
-Hecho.
Unos segundos de silencio. A ver si tiene cojons...
¡La independencia!
-Hecho.
El president mira a su interlocutor de arriba abajo.
"Escolta nen... ¿Acaso me tienes fobia?"

18 julio 2009

UN SER SUPERIOR TWITTEA

"Os invito a todos a asistir esta noche en el Bernabéu, a las 21:00, a un nuevo discurso presidencial. Luego saldrá un chico nuevo". Un ser superior twittea.

17 julio 2009

L. A.: SÓLO DURO TRABAJO Y SACRIFICIO

Lance Armstrong en Twitter, al acabar la etapa de hoy:
Big surprise, had antidoping control @ the finish. Keep looking, nothing to find xcept hard work & sacrifice. Never was, never will be.

En los temibles Vosgos no se ha movido ni el Tato. No recuerdo un Tour así: queda un tercio de la carrera y los diez primeros están en apenas dos minutos. El boss va descontando los días y sus rivales no se atreven a partirle la cara.

16 julio 2009

40 AÑOS DE AQUEL PEQUEÑO PASO PARA EL HOMBRE...

POBRES DE ELLOS

Foto: Un niño enciende una vela en el lugar donde fue corneado Daniel Jimeno, víctima mortal de los Sanfermines

"Pobre de mí / pobre de mí / que se han acabado / las fiestas de San Fermín".

Pobres de ellos. Del muerto y de las decenas de heridos, algunos graves.
Pero estaban allí porque querían, ¿no?

14 julio 2009

POR QUÉ NO QUIERO QUE ARMSTRONG GANE EL TOUR



Lance Armstrong superó el infierno del cáncer y ganó el Tour de Francia siete veces consecutivas. Tengo tres libros sobre él (dos biografías autorizadas y un álbum de fotografías) que hojeo a menudo porque me encanta el ciclismo, y una pulsera amarilla de Livestrong porque me solidarizo con su lucha contra la enfermedad. Ya he escrito sobre los motivos que, en mi opinión, le animaron a descolgar la bici y regresar a la competición. No oculto que nunca ha sido santo de mi devoción, y no por nacionalismo: mi primer ídolo fue Eddy Merckx y siempre he admirado a Bartali, Coppi, Bobet, Anquetil y otros ciclistas de la edad heroica a los que no vi correr. Por lo tanto mi antipatía hacia Armstrong no se alimenta con las putadas que le ha hecho y que le va a hacer a Alberto Contador en este Tour, ya sea negociando abanicos con otros equipos o minando el ánimo de su "compañero" con declaraciones a la prensa o con mensajitos en Twitter. Entonces, ¿por qué no quiero que Armstrong gane el Tour? Porque asocio su época "medicalizada" y su imbatibilidad a la muerte del mito y de todas las formas épicas que lo engrandecen. Rodeado de grandes corredores (rivales convertidos en ayudantes a golpe de talonario), siempre bloqueó la carrera y convirtió sus victorias en julio en algo funcionarial. "En otras épocas se ponía en juego una dramaturgia cuyas dos instancias esenciales eran la inspiración sublime y el decaimiento trágico de los héroes, dramaturgia que mantenía y vivificaba el mito", escribe Marc Augé en su "Elogio de la bicicleta" (editorial Gedisa). "Como en La Iliada, los héroes más vulnerables, los héroes con un talón de Aquiles, eran los más fascinantes". Armstrong volvió de la muerte, es cierto, pero sobre el asfalto humeante del Tour fue él quien acabó con la epopeya. El americano jamás entregó una imagen doliente como los grandes campeones de antaño, como Indurain en Les Arcs, en 1996. Al contrario: ganó 7 veces, se fue a su casa, descansó tres años y ahora pretende ganar una octava como si tal cosa. Para reconstruir el mito, para que el ciclismo no pierda su parte de humanismo es necesario que este tipo se derrumbe en los Alpes, que el capítulo final de su carrera incluya la palabra "derrota".

02 julio 2009

AMNISTÍA INTERNACIONAL Y LA PERVERSIÓN DEL LENGUAJE

Suelo recibir correos de Amnistía Internacional. Hace años, tras un viaje a Katsina (Nigeria), publiqué un reportaje en "Blanco y Negro", el añorado suplemento dominical de ABC, sobre las mujeres nigerianas sometidas a la ley de las piedras. AI me puso en contacto con personas que ayudaban a Amina Lawal, a quien un tribunal de la sharia condenó a morir lapidada por adulterio. Ayer me enviaron un comunicado sobre Israel y los territorios palestinos ocupados. Les contesté: Gracias por informarme de vuestras actividades. En general realizáis un buen trabajo. Sólo un inciso: ETA no es un grupo armado, como dice vuestro último informe sobre "el estado de los derechos humanos en el mundo", sino una banda terrorista. Lo que hacen estos asesinos no es "una campaña de violencia", sino matar a gente inocente cobardemente y sembrar el dolor. Me gustaría que AI asumiera esto aunque sólo fuera por respeto a las víctimas.
Un portavoz me respondió enseguida: Amnistía Internacional ha condenado sistemáticamente y sin reservas la violencia de ETA contra amplios sectores de la población, y durante años le ha pedido que ponga fin de forma inmediata y permanente a su campaña de homicidios, secuestros, toma de rehenes y otros abusos graves contra los derechos humanos. Igualmente, la organización ha rechazado categóricamente cualquier argumento y objetivo que pretenda justificar estos abusos. ¡La postura de AI no deja lugar a dudas! Ahora bien, AI es una organización que opera en 150 países, no sólo en España, y que utiliza para referirse a ETA la única definición que existe de aplicación universal, emanada del derecho internacional, que es la de "grupo armado". El uso del término "grupo armado" no tiene por lo tanto ninguna connotación ideológica, y menos aún adaptada al caso de un Estado en particular. Por el momento, no existe consenso internacional sobre la definición de "terrorista".

Ochocientos muertos después, no hay forma de eliminar este lenguaje con tufo a equidistancia. Utilizar las palabras "violencia", "abusos", "homicidios", "toma de rehenes" y "grupo armado" para referirse a la vida y obra de los asesinos de ETA me parece inaceptable. En esta era de conceptos "discutidos y discutibles" podríamos decir que Miguel Ángel Blanco fue tomado como rehén y abusado por miembros de un grupo armado, y así evitarnos connotaciones ideológicas. Hay que joderse. No creo que las víctimas del terrorismo ni la mayoría de la sociedad española puedan entender este discurso, por mucho que "emane" del derecho internacional.

01 julio 2009

ESCRIBIR A DIETA

Reproduzco, por su interés, este artículo de Juan Villoro publicado el 19 de junio en el diario Reforma de México.

Hace años, en todos los periódicos trabajaba un gordo dedicado al arte de corregir la puntuación. Mientras otros sudaban en el lugar de los hechos, él leía con ojos de cazador. De tanto en tanto, chupaba un lápiz como quien prueba una golosina y tachaba un gerundio. No necesitaba consultar diccionarios porque había engordado a fuerza de adquirir palabras.
El corrector obeso era la versión extrema del periodismo sedentario. Su cuerpo expresaba autoridad. Aunque odiáramos sus enmiendas, lo veíamos como a un Buda cuyo paradójico don consistía en suprimir el adjetivo que tanto nos gustaba.
En un diario español conocí a uno de esos gordos, que además tenía el tino de apellidarse Grasa. Nadie se burlaba de él. Su nombre parecía heráldico, digno de su especialidad.
Los correctores perdieron importancia desde que la computadora prometió hacer esa tarea. El gran gordo desapareció mientras las redacciones se llenaban de gorditos.
Los reporteros se ejercitan menos; ya no persiguen las noticias a pie, sino que las buscan en las pantallas. Un oficio de flacos (recordemos al periodista famélico dibujado por Abel Quezada) se ha convertido en una tarea donde la barriga ya no es exclusividad del corrector en jefe.
Internet ha traído numerosos cambios culturales. No vamos a demonizar aquí algo bueno e inevitable, como la lluvia o el teléfono, pero es un hecho que los inventos ponen nerviosa a la gente. La fotografía anunció el fin de la pintura, el cine el fin de la fotografía, la televisión el fin del cine y la computadora el fin de la televisión. El resultado suele ser el opuesto. Cada nueva tecnología prestigia a la anterior: el plástico ennoblece al vidrio, el vidrio al bronce y el bronce a la piedra.
Las fotos polaroid, que parecieron el non plus ultra de lo moderno, acaban de desaparecer para siempre, convirtiendo a sus cultores -de Andy Warhol a David Hockney- en artistas de una edad pretérita.
Dentro de 50 años será imposible encontrar un sistema operativo para leer un CD con la información que hoy podemos grabar. En cambio, se leerán libros caligrafiados hace 2 mil años.
Internet refrendó la fuerza de la cultura de la letra. No podemos vivir sin escritura. La constelación que una vez se trazó con tinta de calamar, ahora brilla en nuestras pantallas.
Sin embargo, ante la galaxia Google, el periodismo impreso ha tenido un ataque de ansiedad. En vez de realzar sus recursos, imita los ajenos. Como la información en línea es muy solicitada, los periódicos tratan de parecer páginas web (menos letras, más imágenes, tips que simulan ser links...).
La reacción debería ser la contraria. Si en la pintura el abstraccionismo mostró lo que no puede hacer la fotografía, el periodismo impreso debería ofrecer lo que no funciona en la red: textos larguísimos para gente que conoce la calma. El periódico italiano La Reppublica es un buen ejemplo al respecto. Se lee al ritmo que impone el papel. Hace poco, uno de sus temas de portada fue la descripción de un beso. Es cierto que el autor era Orhan Pamuk, pero pocos diarios lo hubieran considerado digno de primera plana.
Lo curioso es que mientras se reduce el periodismo de investigación y se eliminan suplementos, las revistas ganan adeptos, demostrando que hay gente dispuesta a leer textos más extensos que los de las cajas de cereales.
La red se ha convertido en su propio tema: es el horizonte de los acontecimientos. En vez de acudir al lugar de los sucesos, el reportero vigila la realidad virtual. Como todos pueden llegar ahí, la competencia se basa en la homologación. El triunfo de conseguir algo único es menos decisivo que la derrota de perder lo que los demás consiguieron. La novedad tiene un criterio estándar.
Otro efecto secundario de internet es la disminución de corresponsales extranjeros. La red es una plaza sin patrias donde se intercambian datos de todas partes. Los enviados especiales se han vuelto caros y en cierta forma desconfiables: ven de manera peculiar un mundo que aspira a la norma.
Para colmo, en muchas ocasiones el reportero debe escribir un texto aplicable a varios formatos (el periódico impreso, la información en línea, el boletín de radio o televisión). Por lo tanto, ofrece una materia neutra donde los giros personales se evitan como grumos en el arroz con leche.
El periodismo sin señas de identidad permite que alguien comente: "ese texto es demasiado literario". La frase debería ser tan rara como la de un chef que dijera: "ese guiso es demasiado gastronómico". Casi siempre, la objeción se refiere a que el texto es complicado. La claridad es un requisito de la prensa (el desembarco en Normandía no se puede comunicar como un poema dadaísta), pero el miedo a la diferencia ha llevado a renunciar a los adverbios y los adjetivos.
Al alejarse de su esencia, la prensa escrita pierde lectores en todas partes. Mientras los periódicos adelgazan, los periodistas engordan.
No será por mucho tiempo. No hay vida sin historias. Nada más urgente que la crónica de un beso.