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25 enero 2011

LA LEYENDA DEL SANTO FUMADOR

A lo largo de mi vida solo he conocido un fumador que al exhalar el humo no me lo lanzara a la cara. Unos pocos me han preguntado si me molestaba (pregunta retórica, pues suelen hacerla con el pitillo ya encendido dando por descontada mi comprensión). En realidad, no es por molestia; es por salud. La mía, claro, porque lo que hagan los demás con la suya me importa un bledo, salvo que les tenga aprecio y, entonces, trate de influir en su decisión. La mayoría va a lo suyo y exhibe su sagrado derecho a envenenarse, que es superior al derecho de los no fumadores a librarse de toda esa mierda. Oiga, yo hago con mi cuerpo lo que me da la gana. Vale, pero no me quiebre el mío, si no es mucho pedir. Recuerdo con pavor jornadas maratonianas en el periódico con varias chimeneas a pleno rendimiento a mi alrededor. Cuando llegaba a casa la ropa iba al tendedero o directamente a la lavadora. Sobre las profundas caladas que me habían obligado a dar, mejor ni pensarlo. Visto con perspectiva me parece increíble que haya podido soportar esa humareda. Ahora, con la reciente vuelta de tuerca de la ley antitabaco, los viciosos se sienten perseguidos como en la España de Franco, el Chile de Pinochet, la RDA de la Stasi, la Venezuela de Chávez, la Cuba de Castro y el Irán de Ahmadineyad. Así lo expresa Javier Marías, santo fumador, en este artículo de El País.

Marías, que siente traicionado por los suyos (“la ignorante Leire Pajín y su padrino Zapatero (...) que una vez más han demostrado que ni son de izquierdas ni tienen la menor idea de lo que es un sistema democrático”), augura un mundo apocalíptico donde no podrá ir a casas de amigos que no le permitan fumar, “ni a cenas ni a fiestas ni a tomar un café. Los fumadores y los no fumadores estaremos cada vez más divididos, posiblemente dejaremos de tratarnos”. El escritor se queja, en este caso con razón, de que la ministra de Sanidad haya animado a los ciudadanos a delatar al prójimo y de que asociaciones de consumidores se hayan ofrecido a tramitar las denuncias y guardar el anonimato del acusica. La malicia humana no necesita que la animen. Pero, despejando los actos de mala fe... ¿no se trata de cumplir la ley? Tal vez un pirómano que tuviera la costumbre -o vicio, tanto da- de prender fuego a los libros de Marías en la plaza pública se sentiría perseguido si el autor lo denuncia.

“No hay mayor humillación para un 30 por 100 de la población que verse excluido por tener un vicio”. Yo digo: No hay mayor peligro para un 70 por 100 de la población que verse incluido en un vicio sin quererlo. Marías, te puedes fumar toda la producción de tabaco de China, Brasil y la India. Pero no en mi cara. No es por molestia; es por salud.

14 mayo 2009

EL ESTADO DE LA NACIÓN

La Trini y la Bibi anuncian que las niñas podrán tomar la píldora del día después sin receta médica ni permiso paterno. Zapatero llega al Congreso con la billetera de los demás (sobre todo de las clases medias) a repartir dádivas; ni una palabra sobre cómo rescatar a los cuatro millones de parados ni al millón extra que está al caer. Rajoy, tan aficionado al ciclismo, no se entera de la jugada, ni siquiera cuando el presidente compara la financiación autonómica con la subida al Tourmalet. Los aficionados radicales del Barça y el Athletic pitan el himno nacional y abuchean a los Reyes en la final de Copa. TVE ofrece la movida en diferido y con el sonido editado, lo que le cuesta el puesto al director de deportes. Los partidos políticos quitan hierro al asunto: los broncas son unos pocos, aquí no pasa nada. La Bibi y la Vice presentan un nuevo plan: aborto libre y gratuito hasta la semana 14; las niñas podrán abortar sin consentimiento paterno...

"Cada pueblo, cada puente, cada cruce me ha enseñado que con hoy es suficiente y mañana es demasiado" (Antonio Vega, "Estaciones").

23 marzo 2009

EL SERMÓN

Catedral de Astorga, 12:15 de la mañana del domingo. Una de las torres está llena de andamios. Me acuerdo del reportaje de 25 páginas sobre el patrimonio artístico español en peligro que publiqué con mis socios J. F. Alonso y C. Pastrano en el glorioso "Blanco y Negro" de los años 90. Eran tiempos felices, sin crisis ni EREs. Este templo salía en aquel reportaje con sus males de piedra. Tres lustros después, no han terminado las obras de restauración. Probablemente no acaben nunca. Pero me estoy desviando. Entro y me siento reconfortado por el microclima de fresquera característico de las viejas iglesias. El párroco (o lo que sea en una catedral, perdón por mi ignorancia) está oficiando una misa. El crucero y la girola están vedados para respetar el culto, así que camino en dirección contraria y miro aquí y allá, pero el sermón me distrae de tal forma que tengo que reconocer que no recuerdo lo que vi. El predicador defiende la campaña antiabortista de la Conferencia Episcopal, que afirma que en España un embrión humano está menos protegido que el de un lince. A pesar de la polémica, esta iniciativa de los obispos me parece ocurrente y tiene un trasfondo de razón. Pero la homilía acaba metiéndose en el charco africano del sida y de los condones, en el empecinamiento de Benedicto y de sus predecesores en resolver los males del mundo con la abstinencia. Y no se sostiene. Miro la cara de los feligreses que me pillan más cerca y no atisbo reacción alguna, aunque quiero creer que la mayoría no aprueba la condena de los preservativos que realiza el Papa. Si la vida del feto es sagrada no lo es menos la de millones de personas que no practican la castidad en África y son pasto de una terrible enfermedad. Salgo de nuevo a la primavera sofocante y pienso que a la Iglesia no le han puesto nunca andamios para lavarle la cara como a la catedral de Astorga, y así luce tantos siglos después...

08 septiembre 2008

EXCAVAR Y ABORTAR ES SOCIAL

Dos millones y medio de parados, enfilando hacia los tres millones, y ahí están, en Rodiezmo, pañuelo rojo al cuello y puño en alto, encantados de haberse conocido, los campeones de la política social. Ya lo dice Pepiño, en España se vive de puta madre aunque algunos tengan problemas, no él precisamente. Además, la culpa de la crisis económica la tienen Bush y el PP.
Para que no se hable de los bolsillos del revés Zapatero y sus increíbles ministros se han propuesto legislar sobre la muerte: la pasada y la futura. Para ello cuentan con la colaboración de un juez cuyo ego no cabría en la pirámide de Keops y de asesores ad hoc. El presidente, en una declaración llena de demagogia e hipocresía, aludía ayer a la necesaria compasión. Yo siento la misma compasión por los muertos de la Guerra Civil y el franquismo que por los de la República. Excavar no ayuda a la reconciliación de las dos Españas (división en la que no participo), pero puestos a buscar en las cunetas, que se busque en todas, también en las de Paracuellos. Así la catarsis será completa. También señaló que se reformará la ley del aborto para que gestantes y médicos tengan más seguridad jurídica. Me pregunto si se refiere a proteger a tipos como Carlos Morín y otros carniceros que arrojaban fetos de 7 meses a la basura. Siempre he creído que defender la vida es lo verdaderamente moderno, progresista, revolucionario, pero se ve que no, que abortar es incluso ecológico como sugiere la camiseta de la foto. Me deprime ver a la miembra Aído con su comité de sabios decidiendo la suerte de seres indefensos sin dedicar un segundo a buscar alternativas a las mujeres que no quieren llevar a término su embarazo. Y no me refiero a aquellas que están dentro de los tres supuestos que contempla la ley. Los 100.000 abortos que se practican cada año en España apuntan a una barra libre que nuestros gobernantes quieren dejar limpia de toda sospecha.
En la recámara aguarda la bala del doctor Montes y la eutanasia. Entre excavadores y sepultureros anda el juego.

03 septiembre 2008

EL BOX (y II)

Intuyo una obsesión en la medicina actual: que el paciente no sufra. Llevando el argumento al límite tenemos al doctor Montes despejando la pista para que despegues, suavemente y sin sobresaltos.

El sábado parece que he superado la crisis renal, así que me vengo arriba y hago un corto viaje al pueblo de mis suegros a buscar a las niñas. A la ida escucho a Bruce. A la vuelta, mis alaridos mientras mi mujer conduce hecha un manojo de nervios. Rumbo a urgencias.
Rumbo al box.
La doctora no es la del día anterior. Se fija en mi camiseta. "¿La Novia Cadáver?", pregunta, señalando los dibujos. "No, Pesadilla antes de Navidad", contesto con los ojos inyectados en sangre. "La buscapina no me hace nada. Es como si me tragara un caramelo", añado para que la tipa no se disperse con Jack Skellington y Sally. Se lee el informe previo. "¿Se ha tomado usted el medicamento de rescate?" (nota: las pastillas para cuando la cosa se pone muy jodida). "No, estaba de viaje y las olvidé en Madrid... Por eso he venido enseguida". Cara de reproche. La cabrona lo pondrá en los papeles ("No se tomó la medicación prescrita"). Me envía a la misma camilla del viernes y una enfermera me enchufa el cóctel. En el catre de al lado hay una mujer joven que se queja de fuertes dolores en las costillas y en las piernas. Por lo visto, se cayó rodando por las escaleras.
- ¿Adónde ibas con tacones y el ojo pintado? -le pregunta la doctora.
- A una cena... Una cita a ciegas con un chico.
- Vaya, vaya. ¿Y le han avisado?
- Sí, le he dicho a una amiga que le llame. No sé si se creerá la historia.
- Eso probará si el tipo merece la pena o no.
- Qué mala pata -se lamenta la paciente-. Me divorcié hace un año y ahora que parecía que levantaba cabeza...
- ¡Qué me vas a contar! -exclama la médica.
- Ah, ¿también estás divorciada?
Lo que me faltaba: "¿Dónde estás corazón?" en directo. Cuando la dosis de calmante circula por mis venas me pasaportan. Antes de salir hecho un vistazo a la magullada. Después de escuchar sus declaraciones es casi como si nos conociéramos de toda la vida. Con el pelo teñido y alborotado, el rímel y el carmín corridos y la mirada triste parece la novia del Joker. Le deseo suerte. Ella a mí también. Tengo la impresión de que no lo dice muy convencida.

Ahora lo sé. El mayor triunfo de la mujer sobre el hombre, su venganza más placentera, es meterle una sonda por el pene. ¿Creíais que esto había acabado? ¿Qué os parece estar sin mear dos días? Back to the Box (suena bien como título para un nuevo disco de Amy Winehouse). La humillación ha tenido lugar hace unas horas. Ahí viene la misma enfermera de todos los días, esta vez con refuerzos. "Bájese los pantalones y los calzoncillos hasta los tobillos". Mientras una me coge el pizarrín con la mano la otra me echa un chorro de betadine y de crema lubrificante. La doctora de guardia se une a la fiesta. Nunca se han reunido tantas féminas alrededor de mis partes pudendas. "Respire hondo...".
- Joder, no quiero ni pensarlo... -gimoteo.
- Claro que no -se ríe la enfermera. Piense en una playa.

Os ahorro (y yo de paso también) los detalles posteriores.
Sólo una cosa más: empiezo a dudar de la sentencia que principia este post.

02 septiembre 2008

EL BOX (I)

"Esto es como un parto, pero más barato: las piedras no tienen boca que alimentar".
Mi médica de cabecera es la típica borde irónica. Sigo con ella después de muchos años porque despacha a los enfermos con rapidez, en especial a los imaginarios. Si te da cita a las 16:30 te recibe a las 16:30, no una hora después. Hoy me ha firmado la baja para que siga gestionando mis dolorosas contracciones en casa mientras me ve un urólogo. La cosa empezó hace una semana. No me lo tomé en serio, claro. Hasta que la madrugada del viernes pasado los pinchazos me hicieron retorcerme en la cama. A urgencias a un hospital público. Me entonaron y seguí sin tomármelo en serio. Incluso fui a trabajar. Y me vino un segundo arreón, más fuerte que el primero. "Ve a esta clínica, que está incluida en el servicio médico de la Asociación de la Prensa y es nueva. Habrá poca gente", me recomendó una compañera.
En efecto, el establecimiento es moderno y tiene los suelos pulidos, pero el facultativo de guardia tarda una hora en atenderme. Lo que sea que me roza y obstruye el uréter me está jodiendo a base de bien. Por fin entro en la consulta y el tipo me palpa el abdomen y los riñones. "Pase usted al box".
El box.
Me siento como un coche de F-1, pero necesito más que un cambio de gomas. Necesito un chute en toda regla. Llego a la sala en cuestión donde hay varios pacientes recibiendo tratamiento y una enfermera me hace un gesto con la cabeza para que ocupe una camilla. Está comiendo cheetos y haciendo un ruido asqueroso al masticar. Lleva el flequillo cortado a tazón (me parece que está de moda). Al rato se acerca a ponerme una vía. No me encuentra la vena en el brazo y mete el estoque en el dorso de la mano. Duele, joder. Luego viene una compañera y me toma la tensión. Si me estoy muriendo, no me lo dicen. Un envase de plástico empieza a gotear hacia el tubo conectado a mi torrente sanguíneo. Pasados veinte minutos alguien me da las buenas noches y casi me emociono. Es la señora de la limpieza, que deja un olor a desinfectante. Me miro la mano. Coño, el medicamento se ha acabado y mi sangre está empezando a subir por el tubito. Las enfermeras están sentadas detrás de un mostrador consumiendo snacks, mirando fotos en el ordenador y hablando de sus futuras vacaciones. "Me huele el culo a playa", dice la del flequillo. Intento avisarla, pero apenas me sale un hilillo de voz. Me siento en la camilla y saco fuerzas de flaqueza. "Perdona, pero estoy haciendo una donación de sangre sin querer...". La tipa cuenta hasta diez, se levanta, camina con parsimonia hacia mi posición y me dice, contrariada: "Eso pasa por haberte incorporado".
Tócate los cojones.
Después de enchufarme dos bolsas más de Dios sabe qué tengo las pupilas tan dilatadas que no veo tres en un burro, pero ya no siento dolor. Aparece una doctora con acento argentino y me dice que he sufrido un cólico nefrítico, que tome buscapina y beba dos litros de agua al día para eliminar la piedra.
No me han hecho una ecografía para confirmar el diagnóstico. Así que cuando regreso a casa, bastante colocado, por cierto, me imagino un canto rodado estragando mi estrecho conducto hacia la vegiga... y más allá.

21 febrero 2007

LA OTRA MITAD DEL MIEDO

Pregunta del día en la redacción: ¿Tú has soplado?
Dice el legendario alpinista Reinhold Messner que “la otra mitad del miedo es el valor”. Yo creo que en esa otra mitad hay una parte de valor y otra de estupidez. Aunque no juzgo a nadie, que conste. Hoy han venido unos tipos al periódico a medirnos el nivel de monóxido de carbono que tenemos en el cuerpo. La visita se entroncaba en la campaña “Help, por una vida sin tabaco” de la Comisión Europea. Casi todo el mundo ha soplado por el tubo: viciosos sin redención posible, gente con ganas de dejarlo y ex fumadores pasivos (tengo que agradecer a la ministra Salgado este punto concreto de su cruzada, por eso no hago sangre con ella por el batacazo que se ha pegado con la “ley del vino”). Después de pasar la prueba, una enfermera (o así, llevaba bata) te daba una ficha con tu nivel de CO -en PPM, que supongo que serán partes o partículas por millón- e información sobre lo que puede provocar el gas tóxico en tu organismo. Yo he cosechado un reconfortante cero; hace un par de años seguro que no hubiera sido así. Otros no fumadores han acreditado un 5, un 8... Ha habido compañeros con un nivel superior a 50 (lo que significa que se aprietan 3 cajetillas, 3, al día) que han llegado a la redacción cabizbajos, algunos presumiendo de récord (esos son los más acojonados), digiriendo cada uno a su manera lo de la “asfixia del organismo debido a la reducción del nivel de oxígeno en la sangre”, “reducción de la capacidad de los vasos para dilatarse, riesgo de formación de coágulos”, “deterioro de la función cardiaca”... El mal rollo ha durado un rato. Luego han sentido la llamada de la selva, el piti de media tarde, total, no hace frío en la calle, y hay que hablar del último cotilleo, empujados hacia la nicotina y el monóxido de carbono por la otra mitad del miedo.

16 noviembre 2006

LA XXL

La ministra Metomentodo sigue su cruzada. Que conste que aplaudo que no se fume en la oficina, pero lo de las hamburguesas, sinceramente, me ha llegado. Sanidad ha exigido a Burger King que retire la campaña publicitaria de las XXL porque esas raciones gigantes contribuyen a convertir a niños y jóvenes en chanchos. Dice que aportan 971 calorías y 25 gramos de grasas saturadas por unidad, algo en lo que no suelo pensar cuando ataco una, como los fumadores no piensan en la nicotina, alquitrán y demás mierda que se meten en los pulmones. Es verdad que tras la ingesta llega el remordimiento, pero vuelvo a pecar. Lo hago de vez en cuando, ojo, que no soy J. Wellington Wimpy, el amigo zampón de Popeye. Lo siento, me encantan las hamburguesas. Más que el caviar. Pero ésa no es la cuestión. La cuestión es, ministra Salgado... ¿no somos ya mayorcitos para decidir cuánta carne con ketchup nos echamos al coleto? ¿Cuántas campañas publicitarias -de lo que sea- son perjudiciales para la salud? ¿Se va a meter usted en nuestra cama para darnos las pautas a seguir?
Leo en la prensa: “Una joven modelo brasileña muere víctima de la anorexia”. Qué bien le hubiera venido una XXL (o varias) a esa chica. Los kilos sientan mal, pero la muerte sienta peor.

15 marzo 2006

EL DOLOR

Lo peor de la enfermedad, sea leve o de las que le obligan a uno a “pedir pista”, es el dolor. Cuando me llegue la hora, espero no tener que lidiar con este telonero de la muerte. Dicen que la medicina contra el dolor está bastante avanzada, al contrario que la medicina contra el miedo (me temo que la extremaunción no baste en muchos casos). En fin. Ayer visité en el hospital a un pariente que no había tenido una gotera en su vida, un tipo sano, deportista, un mal enfermo por definición. Así estaba, llevado por los demonios, sin encontrar la postura en la cama, moviéndose con la precaución que le exigía su cadera operada. Pero no le cabreaban las bromas de un hermano que había ido a verle (“¿ves como el deporte es malo?”). Le cabreaba el dolor. Las enfermeras tardaban en dar con la dosis exacta de calmante, o con la marca, quitaban una botella y ponían otra, y luego reponían la primera, y así durante el rato que yo estuve. Salí de este hospital y me fui al hospital de House, que ayer tocaba. En un capítulo, después de anunciar a una paciente que tiene un tumor de 12 kilos, el doctor añade: “Alégrese, es el récord de la clínica”. En otro, un mafioso le exige que cure a su hermano: “Entiendo que le importe -contesta House-, así que nada de placebo, esta vez le daremos medicinas”. Pensé en el gota a gota que le estaban suministrando a mi tío y no le aliviaba... y, joder, me asaltaron las dudas.

22 febrero 2006

NO RCP

Ayer el doctor House reanimó a un paciente que había firmado previamente un documento de “No RCP” (No Reanimación Cardiopulmonar) porque pensaba que aún podía salvarle la vida. House acabó ante el juez, aunque al final su maniobra fue clave para la curación del enfermo. En España no es habitual que el interesado pueda decidir un “No RCP”, salvo que sea joven y mantenga la cabeza lúcida. Lo normal es que lo haga el médico o la familia, aunque en ocasiones ni siquiera los parientes están informados.
Ésta es una historia real, dramática y divertida como la vida misma, que presenció mi mujer en el hospital donde trabaja. Una compañera suya llevaba en la mano la historia clínica de un enfermo que estaba “pidiendo pista”. Arriba, encabezando el informe, el médico había escrito la siguiente frase: “Si PCR No RCP” (Si Parada Cardiorrespiratoria No Recuperación Cardiopulmonar). Un familiar del paciente lo leyó inopinadamente y le preguntó a la enfermera:
-Señorita, ¿qué quiere decir “Si PCR No RCP”?
La enfermera tragó saliva. Si el médico se enteraba de esta distracción, se le caería el pelo. Después de meditar unos segundos, contestó:
-Pues... nada importante. Significa: “Si Pide Calamares Rebozados, No Rebozar Calamares Por favor”).
Si mi mujer se entera que cuento aquí estas cosas, me mata. Pero son precisamente estas anécdotas las que le permiten sobrevivir en el hospital.
Volviendo al doctor House (lo siento, es mi debilidad), aquí van sus ocurrencias de ayer:
1. House, a un paciente sorprendido porque le ha dado unas pastillas sexualmente estimulantes: "Por qué no. Si la diabetes le ha afectado el corazón, morirá. Si no, sábado sabadete…".
2. House, a una residente que le reprocha que esté leyendo un cómic mientras habla con ella: "Y tú estás enseñando las tetas con ese top tan escotado. Oh, perdona, creí que era un concurso de obviedades, soy muy competitivo".

EL "BOCA A PICO"

Bandadas de aves procedentes de África soltarán sus mocos sobre la península Ibérica durante la migración primaveral. La psicosis se ha adueñado de las gallinas y de los humanos.

El suceso de la viñeta no ha sido confirmado. El del siguiente teletipo, parece que sí:

C. VALENCIANA-GRIPE AVIAR

Acude hospital por temor gripe tras hacer "boca a boca" a paloma.

Alicante, 21 feb (EFE).- Una mujer vecina de Alicante acudió al hospital de San Juan ante el temor, finalmente infundado, de haber sido contagiada de gripe aviar tras haber practicado el "boca a boca" a un ejemplar de paloma encontrada enferma en la calle. El concejal de Sanidad del Ayuntamiento de Alicante, Juan Zaragoza, relató hoy a los periodistas que este caso se dio ayer y los médicos del hospital de San Juan, centro encargado de aplicar el protocolo en posibles casos de gripe aviar, han descartado contagio a esta mujer, de avanzada edad y que reside en el centro de la ciudad. Según el concejal popular, esta mujer hizo, "en su afán de proteger a los animales", el "boca a pico" a una paloma que halló en plena calle y que estaba muriéndose. "Se llevó la paloma a casa, intentó reanimarla, no pudo y entonces pensó en hacerle la respiración artificial y le insufló aire desde su propia boca y pulmones a través del pico", a pesar de lo cual el ave falleció pues su estado "era irrecuperable". El concejal de Sanidad continuó que esta mujer ya sufría "un proceso gripal" y explicó que, al conocer su forma de reanimación a la paloma, varios "amigos" de la mujer la convencieron para llevarla al hospital de San Juan, donde los médicos la sometieron a pruebas y determinaron que se trataba de una gripe "normal y corriente". Esta mujer, que regresó a casa para continuar la recuperación de la gripe, es conocida en el barrio por acumular "varias multas" por repartir migas de pan a las palomas infringiendo la ordenanza municipal que prohíbe alimentar a estas aves, de las que hay una numerosa colonia en la ciudad.

08 febrero 2006

EL BALLENO

Estoy teniendo una experiencia mística: un combo gripe + alergia. La gripe es incapaz de curármela mi enfermera doméstica, a pesar de la empanada de pastillas. La alergia me ataca en febrero desde hace un par de años, no sé por qué ahora sí y antes no, debe ser la crisis de los 40. Los cipreses y familiares tienen la culpa. Los familiares de los cipreses, quiero decir. Así que por las noches me ahogo. Ayer mi mujer me dijo: “Vaya ruido que haces. Me recuerdas a un enfermo del hospital al que llamamos el balleno”.
- ¿El balleno?
- Sí, tiene un agujero en la espalda por donde espira el aire.
Y soltó una carcajada.
No quise conocer más detalles sobre la dolencia del pobre desdichado, porque empecé a no encontrarme el pulso al imaginármela.
Y hablando de medicina, he aquí las últimas frases del doctor House:
1. Dr. House (a un enfermo asombrado al que ha recetado fumar): “Casi todo lo que prescribo es adictivo y peligroso, la diferencia es que esto es legal. Feliz día”.
2. Dr. House (a una monja): “Ira, orgullo, envidia, gula... Lleva usted cuatro de los siete pecados capitales en dos minutos. ¿Registran ustedes los récords? ¿Hay Católicolimpiadas?”.
3. Dr. House (a la directora del hospital): “Bonito traje. Dice: soy profesional sin dejar de ser mujer. Lo segundo lo dice a gritos”.
4. Dr. House (a un adolescente que se ocupa de cuidar a su madre): “Los quinceañeros suelen hacer otras cosas: esnifar pegamento, coger cangrejos...”.
5. Dr. House (a un médico del hospital): “Resulta que tus opiniones no dan buenos resultados. Te aconsejo que uses las mías”.

15 diciembre 2005

RÉQUIEM POR EL HUMO

Voy a dejar de fumar. No ha sido decisión mía, sino de los políticos, que se han puesto muy farrucos en la batalla contra el vicio. Qué pena. Ya no disfrutaré de esas inmensas humaredas que me han acompañado durante 18 años en la redacción, sobre todo en momentos de crisis (¡ah, ese 11-M y lo que vino después, jornadas de cuchillos largos respirando la nube tóxica en comunión con mis compañeros, cuántas crónicas inspiradas por la nicotina!). Nuestros ancestros guardaban la petaca en la papelera y cada lingotazo valía por una subordinada. Aquello se acabó. Ahora la peña consume botellas de agua mineral y, algún atrevido, coca cola light. Y nos quieren quitar el tabaco. ¿Cómo diablos pretenden que escribamos algo digno? Un periodista sin humo es un vulgar juntaletras, válgame el cielo. Ya no apestará la ropa al llegar a casa, ni tendré que colgarla en el tendedero para que se airee, ni podré tirarme el pisto con mi santa (es que mi curro es muy estresante, cariño, y los pitillos se chupan a paquete por hora). ¿Y las discusiones? “¡Cierra la ventana, que se me escarcha el moquillo!”. “¡Pues apaga el cigarro, coño!”.
“Desinamus quod voluimus velle”, escribió Séneca. Dejemos de querer lo que hemos querido.
Pues eso. Voy a dejar de ser fumador pasivo.

26 octubre 2005

APOCALIPSIS AVIAR

¡Maldita sea, este año no voy a poder ir a Doñana a ver patos! Resulta que un ornitólogo ha avistado un macho de barnacla carinegra procedente de la tundra siberiana chapoteando en las marismas del Guadalquivir y, lo que es peor, cohabitando con una hembra de porrón moñudo. La pareja tenía el pico sospechosamente lleno de mocos. ¡Qué pesadilla! Esto es como "Los pájaros" de Hitchcock. Me veo perseguido por ánades, fochas, gansos y flamencos estornudando sus miasmas en mi nuca. ¿Habrá viales para todos? ¿Sobreviviremos? ¿Será preciso emigrar a Marte? ¿Es creíble todo esto, o alguien -por ejemplo, los laboratorios farmacéuticos- está montando el pollo con los pollos? En fin, hay 60 humanos muertos en Asia desde 2003, además de un loro en el Reino Unido (que no es Isabel II) por culpa de esta gripe. Bromas aparte, me gustaría que alguien que no fuera la ministra Salgado me explicara de verdad qué coño pasa. Mientras espero, recuerdo un apocalipsis real: 4.741 personas perdieron la vida en 2004 en las carreteras y vías urbanas españolas como consecuencia de los accidentes de tráfico.