25 enero 2012

LA YIHAD MOURINHISTA, LOS TOPOS Y LOS CAÍDOS DEL GUINDO

A mí me gustaba el deporte... antes de padecerlo. Es decir, antes de dar con mis huesos en la sección de Deportes de un periódico. Están los malos horarios, por supuesto, sobre todo los fines de semana, cuando apetece salir a una hora razonable para ir al cine o a cenar con los amigos. Y la obligación de ver los eventos con un ojo en el televisor (casi nunca nos permitimos estar en el propio escenario) y otro en el ordenador. Si España llega a la final de la próxima Eurocopa de fútbol, compartiré el momento con mis “queridos” compañeros de fatigas en vez de con mis hijas. Y será una experiencia agobiante, con los jefes apremiándonos con el cierre de los cojones. Es lo que hay. Pero lo peor es la matraca del Real Madrid, de Mourinho y de los clásicos con el Barça. Insufrible.

Para alguien que no comparte la pasión blanca ya era una pesadez soportar el engreimiento de los madridistas, a pesar de lo fácil que se pican. “Ellos han ganado nueve Copas de Europa”, suele decir un compañero atlético. “Pero nosotros hemos ganado todas las demás”. Ahora, con la yihad mourinhista, es mucho peor: su dedo les indica el camino. Un dedo en el ojo de Tito Vilanova, sí, pero también de otros entrenadores, de los árbitros, de los jugadores propios y ajenos, de la prensa... En la yihad mourinhista hay hinchas a los que, por cierto, presume de no escuchar, y periodistas que se inflaman con las filtraciones del vestuario a otros colegas, no sé si por celos profesionales o por lealtad al factótum del Madrid. Me asombra este amor incondicional por un tipo que, hasta el momento, no ha hecho gran cosa en lo deportivo (si lo comparamos con grandes técnicos de la historia blanca) y ha provocado incendios del tamaño de su ego.

Los topos son consecuencia directa de la pésima política de comunicación del Real Madrid. También ahí ha perdido claramente la batalla con el Barcelona, y eso a pesar de la omertà de Guardiola, que no es un santo, pero lo parece. El código de silencio llevado al extremo por Mou (casi única y antipática imagen del Madrid en los últimos tiempos) hace que los azulgrana, con su entrenador a la cabeza, sean más majos. Mucho-mucho, como diría Pep. Su impecable rueda de prensa previa al partido de vuelta de los cuartos de Copa del Rey contrasta con la lamentable comparecencia del desabrido portugués, con sus monosílabos y broncas a los periodistas. Otro misterio: no comprendo cómo no se levantan todos y le dejan plantado con sus miserias.

Sin embargo, algo ha sucedido en la última semana. Marca, después de levantar numerosos templos a Mou, saca a la luz las diferencias entre el míster y los pesos pesados de la plantilla. Se producen múltiples caídas del guindo. Una de las más sonadas, la del director de As, Alfredo Relaño. Se habla de la posibilidad de espantada del special one al final de curso. En fin. Más matraca...

Aquí lo dejo. Acaba de empezar otro clásico. Y juega Pepe tras el pisotón a Messi y la movida posterior. Embarazados del Real Madrid y de Mou, en la sección de Deportes nos disponemos a otra velada “inolvidable”. Menos mal que hemos pedido unas pizzas.

10 enero 2012

EN LOS MEANDROS DE LA NOVELA RÍO

Me entero de que a Tolkien se le negó el Nobel de Literatura porque su prosa, según la Academia Sueca, “no estaba a la altura”, al tiempo que avanzo fatigosamente por la novela río más caudalosa de la historia, “Canción de hielo y fuego”, del escritor norteamericano George R. R. Martin, a quien se ha comparado con el autor de “El Señor de los Anillos”. En concreto estoy a punto de acabar el tercer tomo de la saga, “Tormenta de espadas”, más de mil páginas de folletón fantástico-medieval, escasas de acción, épica y pasión, y preñadas de intrigas surrealistas y personajes irrelevantes, como las entregas previas y (me temo) las que me quedan. El post está lleno de spoilers, aviso, aunque supongo que muchos de los que me lean estarán al corriente de lo que voy a contar, y a los demás les dará igual porque no piensan meterse en este embrollo.

En el tramo del río en que me encuentro dos de los improbables reyes que compiten en el “juego de tronos” son asesinados de una manera absurda: Joffrey, un niñato cruel que ordena la ejecución del que creí protagonista de la saga, Ned Stark, palma envenenado en su propio banquete nupcial; y el hijo de Ned, Robb, un adolescente imbatido en batallas que no se relatan en ninguna parte, es víctima de una traición que el lector adivina desde el minuto uno. La técnica narrativa (cada capítulo se desarrolla bajo la perspectiva de un personaje) le sirve al hábil George para crear tramas paralelas, provocar ansiedad en los lectores con giros sorprendentes y ahorrarse muchas explicaciones. En las primeras dos mil quinientas páginas le compré la mercancía, es decir, esperé pacientemente a recuperar los hilos argumentales. Pero últimamente se me olvida dónde y cómo se ha quedado el desdichado en cuestión. Lógico: hace doscientas o trescientas páginas que no sé nada de él. O sea que tengo que rebobinar hasta el capítulo donde George lo dejó tirado. Tampoco soporto ya que el autor me tome el pelo. Si deja a Jon Nieve jodido y no lo retoma hasta una eternidad después, pues me salto los capítulos intermedios para ver qué coño le pasa. En fin, un cachondeo.

Un consumidor de género fantástico debe asumir muchas cosas. Lo hice con Tolkien. Lo hice con Lost. Incluso lo hago con el folletón de George R. R. Martin: no solo doy por bueno que una chica de quince años amamante dragones o que espectros maléficos amenacen ese mundo imaginario, sino que los cuervos sean un sistema de comunicación casi tan infalible como el correo electrónico. No me escandalizan el incesto, el machismo o la ultraviolencia (por muy gratuita que sea). Me aburren los interminables meandros de este río, como la peripecia de Arya desde que escapa de Desembarco del Rey hasta que llega a Salinas; los afluentes sin caudal (los apéndices de cada tomo están llenos de ellos: cortesanos, banderizos y asimilados, todos prescindibles) y los sueños licantrópicos de relleno que tratan, en vano, de insuflar un toque poético al conjunto. Y, seamos sinceros, me jode la comparación.

“Frodo lives!” se convirtió en un eslogan de la contracultura de los años 60 y 70, cuando “El Señor de los Anillos” no había calado en la crítica ni en el público. Ni, por supuesto, en los genios de la Academia Sueca. Allá ellos, que prefirieron a un tal Ivo Andrić, perdón por mi ignorancia. Hay quien asocia la frase al hecho de que el portador del anillo viviría eternamente con los elfos, o a una simple reivindicación de la obra. Para mí tiene que ver con la “credibilidad” de los personajes. Frodo vive; es decir, existe. “Crear un mundo secundario en el que un sol verde resulte admisible ha de exigir una habilidad especial, algo así como la destreza élfica. Pocos se atreven con tareas tan arriesgadas. Pero cuando se intentan y alcanzan, nos encontramos ante un raro logro del Arte: auténtico arte narrativo, fabulación en su estadio primario y más puro”, escribió Tolkien. Un servidor podría hablar de Gandalf, Aragorn, Frodo, Sam y demás miembros de la Compañía del Anillo como si los hubiera invitado a cenar ayer a mi casa, pero ni los personajes ni las historias de “Canción de hielo y fuego” me resultan creíbles, ni siquiera en el reino de las hadas. John Ronald Reuel Tolkien y George Raymond Richard Martin solo tienen en común la doble erre de su nombre. Bueno, y que ninguno de los dos ganará el Nobel. Pero el relato de la batalla de los Campos del Pelennor no está al alcance del orondo y barbudo escritor de New Jersey. Entre otras cosas.

Ahora, la pregunta del millón: ¿Por qué sigo con esto? Todavía me quedan cuatro tomazos, cuatro. Toda una vida. Podría rendirme en este momento y nunca me lo reprocharía. No hay una única respuesta. Tal vez porque, a pesar de todo, me entretiene. O porque soy incapaz de abandonar una novela, aunque sea una novela río, cuestión de orgullo. O porque envidio a GRRM, o mejor dicho su cuenta corriente, e igual me muestra el camino. O porque la serie de televisión me pareció brillante (desde luego, mejor que la versión literaria). O porque se lo debo a Tyrion, el Gnomo, el único personaje que demuestra inteligencia. O porque me gustaría saber qué coño le ha pasado a Benjen Stark, individuo que desapareció sin dejar rastro miles de páginas atrás... Lo que siento de verdad es no tener los libros en un Kindle en vez de ocupando medio metro en una estantería.

19 diciembre 2011

EL MEJOR EQUIPO DE MI HISTORIA

Me gustaría que el mejor equipo de mi historia fuera mi equipo, pero no lo es; me consuela que, al menos, tampoco tiene ese título su más encarnizado rival. No vi jugar al Real Madrid de Di Stéfano, Puskas y Gento, al que algunos analistas coronan de oídas tras ver un par de vídeos. Mis primeros recuerdos futbolísticos son de la década de 1970, aunque no incluyen al Brasil de Pelé, Tostao y Rivelino, sino a la Holanda de Cruyff y Neeskens (en mi pandilla teníamos a un paquete al que llamábamos Neeskens con cruel ironía infantil). El primer equipo que me deslumbró fue Brasil en el Mundial 82. Hace poco murió Sócrates, líder de aquel grupo que jugaba para que lo recordaran, pero como ya no tengo tiempo de escribir en el blog (propósito de enmienda para 2012) se me pasó la hora de escribirle una merecida loa. Descansa en paz, viejo romántico del fútbol y de la vida, y gracias. Hasta hace unos pocos años ese Brasil era el mejor equipo de mi historia. Llegó el Barcelona de Guardiola y acabó con el mito. No porque juegue mejor, que probablemente también, sino porque ha escapado a la maldición que persigue a ciertos equipos irrepetibles (Hungría en 1954, Holanda en los 70, Brasil en 1982) que suman la etiqueta de perdedores. No hay unos italianos emboscados como los que tumbaron a Sócrates, Zico, Falcao, Toninho Cerezo y Eder en la "tragedia de Sarriá". Este Barça juega como los ángeles, y gana. Gana mucho, joder. Trece de dieciséis títulos posibles. La estadística de mi equipo, que hoy viaja a cuatro puntos del descenso, mejor ni explorarla.

13 diciembre 2011

HEMOS QUEDADO EL 17 DE JUNIO

HÉROES DE LA ANTÁRTIDA

Mañana se cumplen cien años de la epopeya de Amundsen y Scott en el Polo Sur. Por más que se empeñen los aventureros del siglo XXI, ni los medios ni el espíritu tienen nada que ver con los de los protagonistas de la edad heroica de la exploración. Si dentro de tres años sigo viviendo de lo que escribo, prometo contar mi odisea antártica favorita, la de Ernest Shackleton y el "Endurance". Bien pensado, creo que lo contaré de todas formas.

La conquista del Polo Sur (para ABC), aquí.

En la imagen, el Terra Nova, buque de la expedición de Scott.


25 noviembre 2011

CUANDO LOS VECINOS SE TUTEABAN

Esta mañana, en la radio, un tertuliano deportivo se ha burlado del Atleti. Ha dicho que era mejor no presentarse al derbi de mañana en el Bernabéu (por lo tanto, dar el partido por perdido 3-0, un resultado razonable) antes que sufrir las siete plagas de Egipto. El tipo es de los que habitualmente acuden en defensa del ganador.
Nunca sería de un equipo al que le sobra soberbia y dinero, y le falta autocrítica y sentido del humor. Me declaro invencible al mus si tengo mejores cartas que mis rivales; así que no le veo excesivo mérito a este Madrid que vacía las estanterías de caviar mientras deja las latas de sardinas a los demás.
Claro, que no siempre fue así.
Cuando los vecinos se tuteaban, reportajillo para ABC, aquí.
En la foto, el delantero rojiblanco Pérez-Payá acosa al meta Alonso en un Atlético-Real Madrid de 1951, en el Metropolitano. Por entonces, el Atleti había ganado más Ligas (4 a 2).

15 noviembre 2011

CASILLAS

Hacer un libro del Real Madrid no me ha hecho madridista; me ha vacunado para el resto de mi vida, por si había dudas. Pero aquella parada de Casillas ante Robben en la final de la Copa del Mundo me hizo de San Íker para siempre. Hoy, en un amistoso contra Costa Rica, el capitán de la selección española superará a Zubizarreta en internacionalidades, y no se le adivina el techo. Mucho se ha escrito sobre la leyenda de Raúl (látigo de atléticos) asociada al equipo nacional, pero su huella es insignificante si la comparamos con la del, probablemente, mejor portero de nuestra historia.

14 noviembre 2011

MÁS PARADISE (COLDPLAY)



Está claro que para que las cosas vayan mejor, hay que escapar.

18 octubre 2011

PARADISE (COLDPLAY)



Tengo que sobrevivir como sea hasta el miércoles 26 de octubre.
Luego, las cosas irán mejor.

09 octubre 2011

STEVE JOBS Y NUESTRA TRAICIÓN

"Tu tiempo es limitado, así que no lo desperdicies viviendo la vida de algún otro. No te dejes atrapar por los dogmas, que es vivir con los resultados de lo que piensan y hacen los demás. No dejes que el ruido de las opiniones de otros ahogue tu voz interior. Y lo más importante: ten el coraje de seguir a tu corazón y tu intuición. Ellos, de algún modo, ya saben en lo que verdaderamente te quieres convertir. Todo lo demás es secundario".

Me ha entristecido la pérdida de un tipo que ha mejorado mi calidad de vida (sí, tengo sus juguetes; casi podría decir que pertenezco a su "secta"). He leído parte de la avalancha de panegíricos en los escasos ratos libres que me ha dejado el agobiante trabajo de estos días. Y he reflexionado sobre su famoso discurso de Stanford de 2005, a los que tantos (yo incluido) le han aplicado un copia-pega porque mola mucho. Qué bien queda en un blog. Y pienso, precisamente AHORA, que la mayoría dejamos que esas palabras se las lleve el viento, traicionando el mensaje que con gusto grabaríamos en el frontispicio de nuestro pensamiento, viajando por el carril de lo secundario.

30 septiembre 2011

LA BURBUJA MEDIÁTICA

Al periodismo solo le faltaba su "libro negro". Pues lo ha escrito Bernardo Díaz Nosty, que fue profesor mío en la Facultad. Se presentó ayer bajo el auspicio de la Asociación de la Prensa de Madrid. El volumen radiografía un sistema de medios engordado artificialmente mediante las concesiones públicas otorgadas por los sucesivos inquilinos de la Moncloa y de las administraciones autonómicas y municipales, hasta crear una "burbuja mediática", sin precedentes en Europa, que ahora está pinchando. Esta burbuja es anterior a la crisis económica, pero se ha evidenciado con ella. "Aunque no hubiéramos tenido crisis económica habríamos presentado igualmente este libro negro", señaló Díaz Nosty.
Hay una burbuja más, la académica, que ha creado un excedente de candidatos que sobrepasa con mucho la demanda natural de los medios. Según el texto, más que una destrucción de empleo periodístico, que la hay, asistimos a una precarización de las condiciones laborales por la sustitución de profesionales experimentados por otros recién titulados y más baratos.

23 septiembre 2011

AQUÍ, UNOS AMIGOS AMIGOS (QUINTA PARTE)

No soy un gran seguidor del baloncesto (como sí lo soy del ciclismo, el fútbol y el tenis). De hecho, no sería capaz de nombrar a quince o veinte jugadores de la Liga ACB. En cambio, sí podría mencionar a muchas viejas glorias de la década de 1980, cuando incluso iba al pabellón del Real Madrid a ver algún partido. Ahora solo me acuerdo del basket en los playoffs de la NBA y cuando se reúne este grupo de amigos para disputar un torneo. La vorágine del trabajo me ha impedido escribir este post antes (cada vez me cuesta más alimentar el blog), el domingo glorioso que nos clasificamos para la final de la Davis y ganamos el Eurobasket, el segundo consecutivo. No pienso extenderme ahora, sino, simplemente, dar las gracias por una nueva píldora de felicidad a estos tipos, los tipos de todos los veranos, y citarme con ellos para el año próximo, en Londres.

(Aquí unos amigos 1, 2, 3 y 4).

15 septiembre 2011

HAY ODIOS QUE NO SE OLVIDAN

Cuenta una crónica publicada en la web de Not the View, fanzine consagrado al Celtic de Glasgow, que en aquel partido disputado en Escocia el 10 de abril de 1974 el Atlético de Madrid alineó a Matón, Psicópata, Puñetazo, Escupitajo, Sicario, Porra, Martillo, Mamporro, Golpazo, Gubia y Asesino del Hacha. El Celtic puso en liza a Connaghan, Hay, Brogan, Murray, McNeill, McCluskey, Johnstone, Hood, Deans, Callaghan y Dalglish. Unos y otros protagonizaron la batalla de Glasgow: duros marcajes, patadas, expulsiones y agresiones en los vestuarios. En comparación, las últimas tanganas del Real Madrid y el Barcelona parecen riñas de escolares. «Hubo estopa, sí, pero repartimos todos. Nosotros lo único que hicimos fue responder», comenta a ABC Adelardo, a la sazón capitán atlético. ¿Sería él «Sicario»? ¿O tal vez «Martillo»? «No lo sé. Lo que sí recuerdo es que, cuando nos quedamos con ocho, acabé jugando de lateral izquierdo». Ambos equipos se vuelven a ver hoy las caras en Madrid, un escalón más abajo: la Liga Europa, la antigua Copa de la UEFA.

Partido de ida de las semifinales de la Copa de Europa. Las hemerotecas españolas dan fe de que el Atlético presentó, en realidad, a Reina, Melo, Ovejero, Benegas, Eusebio, Panadero Díaz, Adelardo, Heredia, Irureta (Alberto), Ayala y Gárate (Quique). Y de que su resistencia ante las acometidas escocesas fue heroica, sobre todo en la segunda mitad, con el bombardeo de balones sobre la portería de Miguel Reina (padre de Pepe Reina, portero del Liverpool). «El Celtic era un equipo con jugadores de talento, en especial Johnstone, un extremo muy habilidoso. Panadero le hizo un marcaje implacable que le costó la roja», añade Adelardo. Rubén Osvaldo Díaz Figueras, más conocido como Panadero Díaz, nacido en Buenos Aires, patillas y barba de tres días para darse un aspecto feroz, era un defensa de los que no hacen prisioneros. «Me expulsaron porque le pegué una patada en las costillas a Johnstone, que me estaba dando un baile impresionante y me volvía loco», declaró al diario As. «Pero ellos tampoco eran santos».

En aquellos tiempos de fútbol en blanco y negro el Atlético vistió en Glasgow una camiseta roja y el árbitro mostró muchas tarjetas blancas (las que hoy en día son amarillas) y tres rojas: a Ayala (minuto 63), Panadero Díaz (64) y Quique (78). «Johnstone se estaba riendo de nosotros, nos provocaba, y el árbitro turco, que no tenía ni personalidad y era muy casero, se cebó con nosotros», dice Adelardo. Entre los amonestados estuvo Miguel Reina por perder tiempo. Babacan pasó a ser un inolvidable personaje para la parroquia atlética.

José Eulogio Gárate recuerda que «fue un partido muy difícil para nosotros, porque el Celtic era uno de los grandes de Europa». El fino delantero rojiblanco también tuvo su ración de patadas, aunque jamás protestó, advertido como estaba por el míster, Juan Carlos Lorenzo, de que era mejor no intercambiar impresiones con el colegiado, el turco Babacan. El choque acabó 0-0. Quince días después, en el Calderón, ya sin estopa, el Atlético se impuso 2-0 (goles de Gárate y Adelardo), culminando una historia de odio que ha viajado en el tiempo.

«El Real Madrid es la aristocracia del fútbol europeo; sin embargo, sus vecinos son la escoria. Ni siquiera merecen compartir esa magnífica ciudad». Billy McNeill, uno de los ex jugadores más famosos del Celtic, presente en la batalla de Glasgow, se descolgó hace unos días con esas duras declaraciones a un diario escocés. «El Atlético seleccionó a un equipo específico para destruirnos, asesinos que no iban a disputar la vuelta en España. El valor que Jinky (Johnstone) mostró frente a aquellos matones fue sorprendente. Si algunos de los golpes sobre Jinky hubieran sido en la calle varios de los animales del Atlético habrían acabado en la cárcel». Sin duda McNeill debió alegrarse en su día de la derrota del Atlético frente al Bayern de Múnich en la final. «Por muy frustrado que esté, McNeill se ha pasado», señala Adelardo. «Al fin y al cabo, solo fue un partido de fútbol».

Reportaje publicado hoy en ABC.

(Arriba, el Celtic al asalto en el partido de ida; abajo, Gárate y Luis Aragonés -al fondo- en el partido del Calderón).

05 septiembre 2011

HAY QUE DESTRONAR A ESTE TIPO COMO SEA

CICLISMO, ESE DEPORTE MINORITARIO...

"El ciclismo no le interesa a nadie". He escuchado esta frase media docena de veces desde que empezó la Vuelta a España. Por cierto, una de las ediciones más entretenidas que recuerdo, con 9 líderes en las dos primeras semanas de carrera.
Ayer, etapón en el Angliru, no cabía un alma en la ascensión al puerto. La retransmisión de TVE tuvo una audiencia de 2.099.000 de espectadores (17,2 %). La media (en Teledeporte) de las etapas anteriores fue de 450.000.
Pero esa gente no es nadie.

A RECICLAR

Lo rescaté hace unas semanas del "mercadillo" que montan en la redacción los compañeros del suplemento Cultural de ABC, que reciben más libros (por partida doble y triple) de los que son capaces de almacenar. Iba a leerlo, lo juro. Pero después de que su autor se declarara admirador de Zapatero y añadiera que Rubalcaba "tal vez sea otro gran español" he cambiado de opinión.
Esta mañana he depositado mi ejemplar de "¡Indignaos!", del escritor y diplomático francés Stéphane Hessel, en el contenedor de papeles.

31 agosto 2011

LO SIENTO, PERO ABURRE

Sergio Ramos, fino analista de la actualidad en general y de la deportiva en particular, le ha dado la solución a José María Del Nido, presidente del Sevilla: "Si no le gusta esta Liga, que se busque otra". No está mal tirado. Crear una liga de pobres. Y otra de ricos. Aunque en el statu quo actual creo que Madrid y Barça abusarían también del Manchester United, Chelsea, Bayern, Milan, Inter, Oporto y compañía. El reportaje que publica hoy ABC y el cuadro adjunto lo demuestran.
Soy del Atlético de Madrid y no debería quejarme demasiado. El club es el tercero en ingresos, aunque casi a cien millones de distancia de los dos grandes, y con más carácter vendedor que comprador. Este año hemos incorporado a Falcao, vale, pero a costa de desprendernos de nuestras tres estrellas (Kun, Forlán y De Gea). En la Liga el Atleti no tiene nada que hacer; su objetivo se resume en no ser humillado por Barcelona y Real Madrid y pelear con la clase media por las migajas europeas. En la Copa doméstica, un cruce con el duopolio es la muerte. La única opción real (y no fácil) es la Liga Europa. Esto será así esta temporada. Y la próxima. Y la otra... Hasta el infinito, y más allá. Antaño se podía estar al fallo. Una vez cada diez años, o así. Ahora he abandonado toda esperanza.
Aquí sólo se divierten dos, esa es la realidad, aunque otros analistas no tan sesudos como Ramos se empeñen en vender que la española es la mejor liga del mundo. Lo siento, pero aburre. Hasta el Madrid-Barça del 11 de diciembre esto será una sucesión de goleadas de los grandes a los comparsas, declaraciones de Mourinho quejándose por todo y mamadas de la prensa afín. Un pestiño.