20 mayo 2010

EL GRAN PATRIMONIO DEL ATLETI

Nunca había visto al público (a cualquier público del mundo) aplaudir durante media hora después de una representación imperfecta. El gran tesoro del Atleti no son sus títulos, ni su historia, que son grandes, más que los del Sevilla, por mucho que se empeñe en lo contrario el impresentable de Del Nido, que no sabe ganar ni perder. Es su gente. Como esta chica a la que vi en la tele durante la final de la Europa League y que he encontrado en esta foto una semana después. A pesar de la derrota en la Copa del Rey, si me topara con ella no le diría "no llores", porque no todas las lágrimas son amargas.

LOST: DIEZ PERSONAJES QUE DEJARÁN HUELLA

“Perdidos” es muchas cosas, y entre ellas es una serie coral con decenas de personajes de vidas cruzadas en el tiempo y en el espacio... y también en una realidad alternativa. Para los fans, algunos de ellos son como de la familia, y desde que supimos que la temporada sexta sería la última ya empezamos a echarlos de menos. Hemos elegido unos tipos que se han ganado la fama a lo largo de 121 capítulos y otros que han cobrado relevancia en el tramo final.

John Locke (Terry O'Quinn). El filósofo empírico y el superviviente paralítico del vuelo Oceanic 815 tienen en común algo más que el nombre. Creen que “todo ocurre por una razón”. A nuestro Locke la isla lo liberó de la silla de ruedas y le dio una segunda oportunidad. Fue a su bola en plan Rambo ilustrado hasta que descubrió que la verdadera amenaza -al menos para él- no eran los osos polares, los fantasmas o el humo negro, sino el afán de los demás “losties” por largarse de allí. Así que creó su propio lobby para enfrentarse al doctor Shepard, líder de facto por su carácter emprendedor. Su muerte y la posesión de su apariencia por parte del Hombre de Negro es uno de los grandes hallazgos de la sexta temporada: auténtico “tour de force” para Terry O'Quinn, supuesta encarnación del mal en la isla y tullido con remordimientos en la realidad alternativa.

Jack Shepard (Matthew Fox). El doctor que debía morir en el primer episodio (Kate cogería el relevo como líder) y que se salvó por la presión de los ejecutivos de la ABC es mucho más que uno de los guapos oficiales de la serie. Fue el primer personaje en tener flashback, flashforward y flash-sideways, esa línea de tiempo usada como técnica narrativa en la última temporada. Con esto está dicho casi todo. Inasequible al desaliento (se toma bastante mal las derrotas que le regala la vida), ha sido el pegamento que ha mantenido más o menos unido al grupo (“Si no podemos vivir juntos vamos a morir solos” ha sido su mantra). Su enfrentamiento con Locke está llegando a su clímax... aunque, a estas alturas, todos sabemos que Locke ya no es Locke. ¿Es Jack el nuevo Jacob?

Kate Austen (Evangeline Lilly). Antes de que Lisbeth Salander entrara en el imaginario popular como la feminista justiciera por antonomasia ya existía Kate, la pecosa, la fiera de mi niña versión “Lost”, la novia de los fans masculinos, que liquidó a su padre alcohólico y maltratador y se convirtió en fugitiva. Kate, de hecho, no ha dejado de huir desde el principio de los tiempos. El triángulo (que no trío) amoroso con Jack y Sawyer es de lo más comentado. Aunque ha dado sobradas muestras de saber cuidar de sí misma su futuro de cara al desenlace final es incierto, ya que no está en la lista de candidatos de Jacob por ser “imperfecta”. O eso le dijeron. Claro que uno no sabe si esto es una ventaja o un inconveniente.

James “Sawyer” Ford (Josh Holloway). Su llegada a la playa con el torso desnudo al final de la cuarta temporada (repetía escena en un anuncio de colonia) no ha podido ser olvidada por el género femenino. El estafador rebelde y pendenciero cuya única causa, al principio, era él mismo, ha evolucionado: capaz de sacrificarse por Kate, eligió quedarse en la isla, saltó en el tiempo y quedó atrapado en el pasado, donde halló cierto equilibrio al lado de Juliet. Tras la muerte de ésta el chico malo ha vuelto y ya ha cruzado los puños con el chico bueno oficial, Jack. Pero todos sabemos que a pesar de poner mote a todo el mundo Sawyer posee un gran corazón.

Hugo “Hurley” Reyes (Jorge García). Parece increíble que este entrañable zampabollos no haya perdido ni un gramo de peso desde que llegó a la isla, a pesar de tantas penurias y persecuciones. Vale que las despensas de la Iniciativa Dharma están bien surtidas, pero en la sexta temporada no le hemos visto meterse un atracón de los suyos y ahí sigue con sus lorzas intactas. Sufre diversos desórdenes (no sólo alimenticios), pero aporta sensatez y buen rollo a sus compañeros. Lástima que no aproveche sus contactos con los muertos para preguntarles de dónde venimos y adónde vamos. Es lo que haríamos los seres humanos normales.

Benjamin Linus (Michael Emerson). Uno de los grandes villanos de la historia de la televisión, manipulador de manual, y el tipo al que le han partido la cara más veces. Las cuatro estaciones en un día, capaz de transmitir amor, odio, miedo y compasión en un capítulo sin que le suba el pulso de sesenta. El líder de los Otros parecía tener todo atado y bien atado, pero después de asesinar a Jacob a instancias del Hombre de Negro transmutado en John Locke el asunto se le ha ido de las manos. Su personaje está cargado de referencias bíblicas que los frikis conocen de sobra. Se cansó de ser el chico de los recados del guardián de la isla y ahora su papel es residual. Pero no nos resignamos a que el inefable Ben no tenga un último as guardado en la manga.

Desmond Hume (Henry Ian Cusick). Nos lo presentaron como un personaje desquiciado que debía introducir los números 4, 8, 15, 16, 23 y 42 en el ordenador de la estación Cisne de la Iniciativa Dharma cada 108 minutos (4+8+15+16+25+42=108). Ha protagonizado algunos de los capítulos más emotivos de la serie, como el impagable “The Constant”, en la cuarta temporada, con su conciencia viajando en el tiempo y salvándose de la locura gracias al amor. Aparece y desaparece de escena a menudo, pero está lejos de ser comparsa, y dará juego hasta el final. En su primer encuentro, Desmond se despidió de Jack diciendo: “Nos vemos en otra vida, ¿no?”. Quizás esa frase anticipara lo que sucede ahora: en la realidad alternativa Desmond es consciente de que conoció “en otra vida” a las personas con las que viajó en el vuelo de Oceanic; incluso parece que recuerda las circunstancias. Desasosegante.

Jacob (Mark Pellegrino). El patrón y protector de la isla, gurú de los Otros y reclutador de los supervivientes del accidente aéreo dejó de ser una presencia espiritual para tomar cuerpo al final de la quinta temporada. Muchos de los enigmas de la serie giran en torno a este misterioso personaje y su némesis, el Hombre de Negro. La Biblia también se ha usado como fuente para explicar la vida y obras de ambos. El eterno enfrentamiento entre el Bien y el Mal parece, a estas alturas, un recurso demasiado banal, aunque algo de esto hay.

El Hombre de Negro (Titus Welliver y otros). Se podría escribir un tratado sobre el Anti-Jacob, el Humo Negro, el Monstruo que viene torturando a los “losties” desde que pasaron su primera noche en la playa tras el siniestro. En el capítulo “Across the sea” emitido en Estados Unidos el 11 de mayo (y que Cuatro despachará el próximo domingo por la tarde, antes de la traca final) se ofrecen algunas claves sobre el origen de Jacob y su hermano (atención, espoilers, que diría el clásico): nacieron en la isla en el siglo I y su madre biológica, una náufraga, fue asesinada por su madrastra, factótum del lugar. Nunca tuvo nombre porque la desdichada mujer no contaba con parir mellizos. El caso es que el Hombre de Negro, que ha tomado la forma de John Locke, desea escapar de la isla a toda costa y cree que el mal es inherente en el ser humano (“Vienen. Pelean. Destruyen. Corrompen. Siempre termina igual”). La misión de Jacob y sus sucesores es impedirle la huida para que la oscuridad no se expanda por el mundo.

Charles Widmore (Alan Dale). En “Perdidos” la apariencias engañan, aunque fiémonos del comentario de unos de los guionistas, Damon Lindelof: “Widmore es el gran villano de la serie”. Rico empresario, ex miembro de los Otros, enemigo confeso de Ben Linus y obsesionado con regresar a la isla -él sabrá por qué-, es una de las piezas clave del tablero en la batalla final que se avecina, en la que unos se quieren ir; otros, quedarse, y millones de fans desean que el desenlace sea fiel al prestigio de la serie. Lo cual no va a ser sencillo.



(Artículo original en abc.es)

16 mayo 2010

FRENESÍ FINAL PARA LOS "LOSTIES"

La cuenta atrás de «Perdidos», una de las series de culto de la historia de la televisión, comienza hoy y concluirá en la amanecida del 24 de mayo, cuando se emitan los dos últimos capítulos de forma simultánea con Estados Unidos. Frenesí final para los «losties» (denominación aplicable tanto a los perdidos en la isla misteriosa como a los serieadictos que llevan años enganchados a las vidas cruzadas de aquéllos), que recibirán por fin las respuestas a tantos interrogantes. O no.
Porque... ¿están los creadores de «Lost» —J.J. Abrams, Damon Lindelof y Carlton Cuse— en disposición de disipar la espesa niebla de dudas que martiriza a sus fans? Los foros echan humo, por ejemplo el de lostzilla.net, a cuenta de los principales enigmas por resolver: la relación entre los dos personajes antagonistas —Jacob y el anti Jacob— que manejan los hilos de los demás y, por supuesto, qué diablos es la isla, por qué atrae candidatos y cuál es su misión una vez que acaban allí. Los guionistas han desmentido que los «losties» estén en una especie de purgatorio tras palmar en el accidente aéreo, o que sus desventuras sean fruto de la imaginación de alguno de los protagonistas, pero no han revelado en qué isla tendrán que perderse ellos si la historia acaba en un despropósito similar al de «Twin Peaks», otra serie de culto que, por cierto, acaba de cumplir veinte años.
Cuatro emitirá hoy el capítulo 14 de la sexta temporada. El domingo próximo, el 15. El plan es que el lunes 24, de madrugada, despache el 16 (en versión original y con subtítulos en castellano) y, a continuación, la traca final, los capítulos 17 y 18, estos en v.o. sin subtítulos, ya que Disney, la distribuidora de la serie de la cadena ABC, no es partidaria de adelantar el material para trabajar en la traducción. Llegados a este punto, la cautela es máxima. Quizás en ocho días los otros «losties», los fans, descubran que han vivido una realidad virtual.

14 mayo 2010

CUÁNTA GENTE NOS QUIERE

Ha salido en la prensa: el Atleti es campeón de la Europa League. He recortado portadas y crónicas para enseñárselas a mis nietos. Tengo el partido grabado. El niño del anuncio ya tiene la respuesta: no en esa fastidiosa mística perdedora que le transmite su padre, sino en los goles de Forlán. Los críos que soñaban más fuerte han despertado en Neptuno. Es real. El Atleti ha ganado un título después de 14 años (si hablamos de torneos europeos es el primero en casi medio siglo), y en mi móvil, en el blog que comparto con unos amigos y en los comentarios de las webs de Marca y As hay un aluvión de felicitaciones de madridistas, culés y aficionados de otros equipos españoles. "Enhorabuena. Os lo merecéis". Unos primos de Barcelona me envían un sms: "Madrid es hoy rojiblanco". Algunos de mis colegas merengones están casi tan emocionados como yo; incluso algunos deslizan la idea de que el Atleti es "su segundo equipo". Yo agradezco sinceramente estas incontables muestras de cariño...
...pero mosquean un poco.
Bueno, en realidad mosquean bastante.
Porque... ¿tanta gente nos quiere?
Teoría: el perdedor es novia por un día. Mola. No molesta. Una excepción simpática. Venga, va, con lo que habéis sufrido... Además, está a años luz de la nobleza. No es una amenaza. Pasarán otros 14 años, otros 48... o cien hasta que vuelva a celebrar un triunfo así.
Me pregunto qué ocurriría con un Atleti realmente en la pomada, empatado a títulos con el Barça y siendo un grano en el culo del Real Madrid, como de hecho era hasta que llegó la década de 1980. Seguramente nos querrían menos. Pero los atléticos disfrutaríamos más cruzándonos cada año con la Cibeles. Aparcaríamos la dichosa mística.

P. D. Me dice Rodolfo, un amigo argentino (y por tanto futbolero) que sus vecinos madridistas gritaron enloquecidos cuando el gol del Fulham. Eso es otra cosa, joder. Con esta información me da la oportunidad de imaginar sus caretos cuando el uruguayo anotó el gol de la victoria y mostró sus tabletas bajo el cielo de Hamburgo.

11 mayo 2010

VAMOS A SOÑAR MÁS FUERTE

FULHAM, UN HISTÓRICO SIN TROFEOS

La fachada de ladrillo con puertas estrechísimas y las vetustas gradas de Craven Cottage nos retrotraen a la época victoriana, cuando los inventores del fútbol fundaron clubes en las barriadas de Londres alrededor de unas pintas en sus pubs favoritos.

La estación de Putney Bridge llega a un Londres alejado de los tópicos que persiguen los turistas. Aquí está el Támesis, pero no es el Támesis que pasa junto a las Casas del Parlamento, sino un río más prosaico con barcazas que transportan áridos y otros materiales. Hay un puente, pero no es el monumental Tower Bridge, sino el Putney, que conduce a las afueras de la capital. También hay un parque, pero no es Hyde Park, sino Bishop's Park, y existe un monumento en memoria de los milicianos ingleses que participaron en la guerra civil española; a través de sus senderos donde señoras sonrosadas pasean perritos falderos y chicas de traseros gordos hacen footing se llega a Craven Cottage, el estadio del equipo profesional de fútbol más antiguo de Londres, el modesto Fulham.

El Fulham St. Andrew's Church Sunday School F. C. fue fundado por devotos de la Iglesia de Inglaterra en 1879, sólo dieciséis años después de la mítica reunión en la Freemason's Tavern, en el centro de Londres, donde representantes de diversas escuelas de fútbol establecieron las reglas del «deporte rey». En 1888 se cambió el nombre del club por el actual. Craven Cottage, con su fachada de ladrillo, sus estrechas puertas y su vetusto graderío nos retrotrae a los tiempos de la revolución industrial, cuando el fútbol era más deporte que negocio multimillonario. Esta instalación con capacidad para 25.700 espectadores, enclavada en un barrio residencial de casitas bajas, tiene poco que ver con las sedes del Chelsea y el Arsenal, y la tienda oficial del finalista de la Europa League es más pequeña que las megastores de las dos superpotencias londinenses. Apartado de la ruta futbolera que siguen aficionados de medio mundo para comprar camisetas y demás mercadotecnia, el territorio Fulham tiene un sabor más añejo y sentimental.

Su palmarés se resume en una Copa Intertoto ganada al Bolonia en 2002. En 1975 llegó a la final de la FA Cup —la Copa de Inglaterra—, pero fue derrotado por el West Ham United. El orgullo de The Whites, en cambio, no se discute por estos pagos, a pesar de las vitrinas vacías de títulos y de las sucesivas visitas a las categorías inferiores. Han pasado 24 temporadas en la división de honor, la mayoría en las décadas de 1960 y de 2000. En los escaparates de las librerías de viejo del distrito de Hammersmith y Fulham se ven volúmenes que cuentan la historia de la entidad y pósters de Johnny Haynes, el ídolo de siempre, que defendió los colores del club de 1952 a 1970 y fue capitán de la selección inglesa. Apodado «el Maestro», su escultura preside la entrada principal al estadio y una de las gradas lleva su nombre.

Otro clásico, George Cohen, ganó el Mundial de 1966 con aquel equipo donde jugaba Bobby Charlton y que se enfrentó en la final a la Alemania de Franz Beckenbauer. Aquí consideran un hecho probado que «Inglaterra nunca ha ganado la Copa del Mundo sin la contribución de un futbolista del Fulham». Mohamed Al Fayed rescató al club en 1997 tras una época de oscuridad. En 2001 se instaló en la élite de la Premier. Hace dos campañas se salvó por los pelos del descenso: los supporters llamaron aquel milagro «The great escape». Ahora este histórico busca hacer historia a costa del Atleti.

Fotos: Jordi Romeu


29 abril 2010

UN DRAMA HUMANO

"Por favor, por mis hijos, venid a bajarme". Un hombre exhausto a 7.600 metros de altura, paralizado por un edema cerebral. Quizás llegó tarde a la cumbre, quizás debió renunciar. Sus compañeros, desesperados, ofrecen una fortuna a los sherpas de la expedición de Miss Oh para intentar el rescate. Duras acusaciones de Juan Oiarzabal, para quien la solidaridad ha desaparecido de las montañas. Un héroe, el rumano Horia Colibasanu, que hace dos años vio morir en el mismo escenario a Iñaki Ochoa de Olza, intenta el auxilio. Un helicóptero saca a los supervivientes del infierno y busca, en vano, al alpinista perdido. Y, finalmente, el silencio. La muerte. La montaña se ha quedado para siempre con Tolo Calafat, y no es algo que pueda despacharse como si una nevada hubiera bloqueado a varios vehículos en el Páramo de Masa. No se trata de valorar un suceso protagonizado por supuestos chiflados. Se trata de no ser miope ante un drama humano con más aristas que el Annapurna, la Diosa de las Cosechas, terrible cosechadora humana.

28 abril 2010

EL HIYAB

Reflexiones sobre el hiyab escuchadas estos días:

"La musulmana que se cubre el pelo es por el reflejo de una sociedad machista basada en el miedo. Pero la monja no, la monja se cubre el pelo y no pasa nada porque es vuestra tradición, ¿no?" (El Chojin, de su rap N.E.G.R.O., cantado en la fiesta de fronterad).

"Esto no tiene nada que ver con la religión. Da igual una gorra que un velo. Son las normas y todos tenemos que cumplirlas. En casa, que haga lo que quiera" (Una compañera de Najwa Malha, la chica musulmana que tuvo que abandonar su colegio ya que el reglamento prohíbe llevar prendas que cubran la cabeza).

27 abril 2010

EL 15º OCHOMIL

La coreana que escala ochomiles de cuatro en cuatro (en 2008 fue capaz de despachar Makalu, Lhotse, Broad Peak y Manaslu en apenas cinco meses) acaba de hollar el Annapurna, venciendo el pulso que mantenía con Edurne Pasabán. Puede decirse que Oh Eun-Sun ha robado la cartera a sus rivales viniendo desde atrás y apoyada por todo un país. Hasta hace un par de años la disputa estaba entre la italiana Nives Meroi, la austriaca Gerlinde Kaltenbrunner y la española, que llegó al sprint final con la asignatura pendiente del Shisha Pangma, montaña que se le ha resistido cuatro veces. Seguro que Edurne se acuerda ahora de esos intentos fallidos; aunque tanto ella como las demás han manifestado no estar obsesionadas por esta carrera, parece que sólo la purista Kaltenbrunner ha sido completamente sincera. Pasar a la historia como la primera mujer en conquistar los catorce ochomiles del planeta no es asunto baladí. Pero a Miss Oh le queda ahora el 15º ochomil: convencer a la anciana Elizabeth Hawley, la notaria oficiosa del Himalaya, la única persona autorizada para dar y quitar gloria en ese mundillo, de que sus hazañas son auténticas, en concreto la del Kangchenjunga (8.586). Las dudas sobre esta cumbre comenzaron en el campo base, cuando otros alpinistas que esperaban su oportunidad vieron improbable el éxito de la coreana a causa del mal tiempo. En su entrevista con Miss Hawley, Oh Eun-Sun aseguró que en la cima no había nada; en cambio, las expediciones que subieron inmediatamente después vieron botellas de oxígeno abandonadas. Para colmo, la foto que debía ser la prueba irrefutable fue tomada más abajo, y un par de sherpas han desmentido la versión de la coreana. Tal vez Pasabán (si finalmente puede con el Shisha) gane en los despachos lo que ha perdido sobre el terreno. El culebrón está servido y promete ser apasionante.

En la imagen, Edurne Pasabán y Miss Hawley.

26 abril 2010

EL RESENTIMIENTO QUE MUEVE EL MUNDO

Según John Carlin, el mundo es de los resentidos. La afirmación le sirve para introducir el partido de Champions del próximo miércoles entre el Barça y el Inter. Mourinho es un resentido de manual, y ese odio inoculado a sus jugadores y al público le deparó una victoria incontestable ante un equipo en teoría superior. Guardiola no lo es, pero necesita serlo para remontar el resultado. El resentimiento es el motor más potente que conoce la humanidad y se manifiesta en todos los escenarios de la vida, en la familia, en el trabajo, en la política, en la calle... El ser humano se ajusta las cuentas constantemente, bien para esconder sus miserias (cuatro millones y medio de parados, caso Gürtel, etcétera), para mantenerse en el poder o desalojar al enemigo, para decidir quién sobra en una empresa, para quedarse con una herencia... o para ganar un partido de fútbol.

EL VIEJO RIDLEY VUELVE AL ESPACIO

Después de rodar historias de gladiadores, mafiosos y aventureros (su "Robin Hodd" se estrena a mediados de mayo), Ridley Scott regresará a sus orígenes con una precuela de "Alien" (1979), esta vez sin Sigourney Weaver por razones obvias, ya que la historia se desarrollará en 2085, treinta años antes de que ocurrieran los hechos que se relatan en la primera entrega de la saga, aunque sí habrá protagonista femenina. Scott contará con la participación de H. R. Giger, el artista biomecánico padre de la criatura. La película, que llegará a las salas en 2012, partirá de un cabo suelto: ¿Quién es el misterioso "space jockey", el extraterrestre con el pecho reventado que aparece al comienzo del film original?

23 abril 2010

TODAVÍA HAY CATEGORÍAS

El Atleti juega una semifinal europea, algo que el RM no hace desde principios de siglo, y además hace un partido notable y vence a un grande, el Liverpool, pero la noticia del día para el AS es que Raúl quiere seguir jugando al fútbol. Todavía hay categorías. Qué pena ser pobre.

18 abril 2010

BAJO EL VOLCÁN...

Tal vez no pueda volar a Inglaterra dentro de unos días como tenía previsto por culpa de la nube de cenizas, pero al ver las impresionantes imágenes del volcán islandés Eyjafjalla junto con las del caos en los aeropuertos europeos siento una íntima satisfacción ante la evidente insignificancia del ser humano.



...Y SOBRE LA MONTAÑA

Edurne Pasabán, en la cumbre del Annapurna. A veces nuestra especie celebra pequeños grandes triunfos sobre la naturaleza.

MESSI, UN JUGADOR DE PLAYSTATION

La cita es en un pabellón de la Fira de Barcelona, después de la celebración de la victoria en la final de la Champions League, a finales de mayo de 2009. El F. C. Barcelona acaba de conseguir el triplete —Liga, Copa y Champions— y Lionel Messi probablemente sabe a esas alturas que los trofeos que acreditan al mejor jugador del mundo —el Balón de Oro y el Fifa World Player— serán suyos a finales de año. Llega puntual, nada resacoso y muy concentrado: le esperan tres horas de trabajo por delante. Es la primera vez que un futbolista de este nivel se presta a servir de modelo para que los técnicos de Konami, empresa de desarrollo de videojuegos, capten sus movimientos para crear su perfecto avatar en el Pro Evolution Soccer (PES), el producto bandera de la firma japonesa. En el pabellón se ha montado una mini cancha de fútbol con césped artificial y porterías. Del techo cuelgan sensores infrarrojos que detectan los puntos de control (unos 40) de material reflectante que se reparten en el ceñido mono que viste el jugador, especialmente en las articulaciones, además de en la cabeza (en una gorra diseñada al efecto) y las zapatillas. Messi ensaya carreras, regates, chuts, etcétera, y los marcadores envían la información a los expertos en biomecánica y motion capture llegados de Japón y el Reino Unido, que recogen las referencias exactas en sus ordenadores. La tecnología es similar a la utilizada por James Cameron en «Avatar» o, anteriormente, Peter Jackson en «El Señor de los Anillos»: actores reales a partir de los cuales se crearon los humanoides na'vi o el inolvidable Gollum.

«El motion capture ha revolucionado el cine en los últimos tiempos, pero nuestra industria lleva una década utilizándolo, no sólo en los videojuegos de fútbol, sino en los de acción», comenta Borja de Altolaguirre, responsable de licencias de Konami España. Títulos como Heavy Rain, desarrollado por Quantic Dream, donde el jugador se mete en la piel de personajes creados a partir de actores reales, han llevado la captura de movimientos a la categoría de arte. El fútbol fue pionero en el uso de estos inventos, como el deporte ha sido siempre campo de pruebas para estudios de biomecánica que mejoran las prestaciones de los atletas. «No se trata de una simple simulación. Cuando observas un plano corto de Leo en el videojuego lógicamente sabes que es él por su rostro, sus gestos... Pero cuando lo ves en carrera también reconoces su zancada corta y rápida, sus regates secos... El avatar de Messi es... Messi».

Arsène Wenger, entrenador del Arsenal, lo tuvo claro cuando en la pasada eliminatoria de la Liga de Campeones el Barça atropelló a su equipo, con Messi en plan estelar (marcó cuatro goles de todos los colores y se llevó el balón de recuerdo). En rueda de prensa, el resignado Wenger dijo de su verdugo: «Es un jugador de PlayStation». Definición que enlaza con aquella otra que hizo Jorge Valdano de Romario: «Es un jugador de dibujos animados». Es decir, tipos tan hábiles, tan geniales, que no parecen reales, que protagonizan jugadas de ciencia ficción.

¿Podrían los videojuegos servir a técnicos y jugadores para pulir defectos, o incluso para estudiar tácticas antes de un partido, como ya ocurre con los estudios biomecánicos que se realizan en los centros de alto rendimiento? «Sin duda», responde Altolaguirre. «No descarto que alguien ya se lo haya planteado. Deporte y videojuego son dos mundos en estrecha conexión, porque los primeros fans de las consolas son los propios atletas».

La rivalidad que se produce en los terrenos de juego continúa después en la virtualidad. Ocurre en el tenis (Rafa Nadal es un vicioso confeso de las maquinitas) y, por supuesto, en el fútbol. Messi recuerda que empezó con los simuladores cuando era un crío y todavía vivía en Argentina. Ha colaborado por ahora en dos ediciones del Pro Evolution Soccer. «Pero la diferencia es que antes era sólo una imagen del juego, y ahora, además, también participo como fan», confesó el jugador durante su performance en la Fira de Barcelona. «Mis movimientos ya no son similares; son idénticos. Y la verdad es que trato de jugar como si estuviera en una cancha, probando cosas nuevas... aunque casi siempre elijo como equipos al Barcelona o a la selección argentina».
—¿Quién es mejor, el Messi del videojuego o el de la vida real?
—Hago cosas en el PES que resultaría difícil hacer en una cancha, así que... sí, creo que soy mejor en el videojuego.

Thierry Henry
, Cristiano Ronaldo, Cesc Fàbregas, Fernando Torres e, incluso, el conspicuo árbitro italiano Pierluigi Collina han dado su imagen a las sucesivas generaciones de PES. En el campo contrario, en la saga FIFA desarrollada por Electronic Arts, han colaborado estrellas como Wayne Rooney, Xavi Hernández, Ronaldinho, Kaká o Sergio Ramos. Pero su participación acaba ahí o, como mucho, en la promoción del producto. Lo de Messi embutido en el mono ha sido un caso excepcional. Para atrapar los movimientos los diseñadores de los videojuegos cuentan con especialistas que imitan a las estrellas con gran precisión. El británico Billy Wingrove, 27 años, que trabajó como figurante en la sesión con Leo Messi, es el número uno. Futbolista freestyler, un mago en el malabarismo del balón, ha participado en campañas publicitarias junto a Cristiano Ronaldo, Ibrahimovic, Rooney y Ronaldinho. El Tottenham Hotspur lo ha contratado para entretener al público antes de los partidos —con sus imitaciones de cracks actuales, pero también de leyendas del pasado como Maradona, Pelé o Zidane—, realizar anuncios corporativos y enseñar a los jugadores más jóvenes algunos trucos con el balón. De hecho, es el primer freestyler que trabaja de manera profesional para un club de fútbol.

Es evidente, pues, que dos máquinas de hacer dinero —el fútbol y la industria del videojuego— acabarían entendiéndose, y que sus figuras terminarían trabajando en ambos sectores. Las sucesivas ediciones del Pro Evolution Soccer han despachado 60 millones de copias en todo el mundo. Los jugones son exigentes: no sólo quieren que Messi sea Messi o que CR9 sea CR9 en sus prestaciones en la cancha virtual, sino que su aspecto sea lo más auténtico posible. La cinta del pelo que usa Fernando Torres, o un lunar característico en el cuello, o el celofán que se pone en las medias para sujetar las espinilleras... están ahí, para deleite de los aficionados.

Naturalmente, las equipaciones deben ser exactas. Que un futbolista lleve unas zapatillas de una marca o color que no son los oficiales sería un error imperdonable. Y las plantillas de los equipos tienen que corresponderse con la realidad. Si se produce un fichaje en el mercado de invierno, o una modificación en la camiseta, esos cambios están disponibles en internet para su descarga. No falta ni un detalle: los estadios aparecen tal como son, el himno de la Champions, la atmósfera del partido... Y las cajas registradoras de unos y de otros podrían formar una orquesta.

El experimento Messi se repetirá con seguridad y la copia será cada vez más perfecta. Otros jugadores probarán el invento. Lo que no será tan fácil es que todos sean confundidos con su avatar como en el caso del astro argentino

15 abril 2010

NOSTALGIA DE NUEVA ZELANDA

Los principales voceros de la agitprop sociata, Pajín y Pepiño, aseguran que el caso Gürtel es el mayor escándalo político de nuestra democracia. Falso. Y no pretendo quitarle un ápice de gravedad al asunto. Tampoco lo son otros casos que superan con creces a la trama Gürtel, como Filesa, Roldán, los Gal y otras hazañas del tardofelipismo. No. El mayor escándalo de la democracia es Zapatero, el George Bush español. No voy a glosar sus méritos. Basta esta reflexión de J. H. H. Weiler, catedrático de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York: "La herida más duradera será el impacto de su manera de hacer en la estructura política del país (...), su retórica polarizadora, su gusto por el enfrentamiento cultural, su satanización de los adversarios y su vulgar forma de abordar cuestiones delicadas como la historia reciente".

El movimiento antisistema en favor de Garzón es hijo de esta filosofía guerracivilista que medra bajo la hégira de Zapatero, para quien la Transición es un experimento fracasado y es posible vivir una ucronía en la que Franco perdió la guerra. El acto de apoyo al juez en la Complutense enlaza con el glorioso performance de Rubalcaba el 13 de marzo de 2004, jornada de reflexión. La Universidad donde cursé mis estudios (maldito rector Berzosa por arrastrar el prestigio de la Complu por el fango) reunió a los del clan de la zeja y a los sindicatos (cuatro millones y medio de parados les contemplan) para insultar y coaccionar a los magistrados del Tribunal Supremo, "instrumentos del fascismo" que han abierto un proceso contra Garzón no porque quiso de juzgar los crímenes del franquismo, sino por presunta prevaricación. Es la mercancía puesta a la venta cuando ya se han agotado todas las excusas sobre la no-crisis, cuando se han subido los impuestos y se ha anunciado el abaratamiento del despido.

Por eso, aunque (todavía) no he estado allí, siento nostalgia de Nueva Zelanda.

(En el mapa, situación de España respecto de sus antípodas)

13 abril 2010

NO DIGAS QUE FUE POR UN BESO

Carcaño violó y mató a Marta del Castillo porque ella se negó a darle un beso, según el juez instructor. No lo creo. Carcaño y su secuaz "el Cuco" tenían planes para Marta que incluían sexo por lo civil o por lo criminal. O tal vez por las dos vías sucesivamente. El relato del auto de apertura de juicio es espeluznante. Un crimen espantoso como el de Seseña, el de Sandra Palo... y tantos otros. Mientras los políticos no quieren "legislar en caliente" ni "a golpe de suceso" la nómina de monstruos juveniles crece, tal vez, como escribe Barbeito, enganchados a una cadena de referencia.

11 abril 2010

BURLANDO A LA PARCA

Tengo dos amigos de la misma quinta, a punto de cumplir los 60, cuyas agendas viajeras revientan por las costuras. El otro día le comenté este hecho al coordinador de Viajes de ABC. Barajamos varias posibilidades, entre ellas la típica de que "sus mujeres no les soportan en casa", para explicar este afán por no deshacer la maleta, hasta que llegamos a la conclusión definitiva. Ya se lo señaló Patti Scialfa a su marido, Bruce Springsteen, para explicar la hiperactividad del rockero estos tiempos: "Pareces un maniaco, huyendo como un loco de, déjame pensar, ¿la muerte?". Y el también sesentón le contestó: "Es divertido decirlo, pero... ¡tengo fecha de caducidad!". O sea, que mis colegas están burlando a la Parca, título que tomo prestado de la novela de Josh Bazell, una mezcla desternillante de House y Los Soprano que me regaló Alfonso Armada y que recomiendo desde aquí. Particularmente creo que burlamos a la Parca desde el momento en que salimos del vientre materno e inspiramos por primera vez, aunque no seamos conscientes hasta que tenemos hijos. Porque, ¿qué otra explicación tiene lo de echar críos al mundo? La muerte nos ronda y la inmortalidad dura mientras nos recuerdan. Supongo que el agobio crece cuando doblamos el mapa, algo que sin duda los cuarentones hemos hecho ya. Para colmo hay otra muerte, la civil que precede a la natural, que las empresas quieren acelerar para sustituirnos por jóvenes que se creen suficientemente preparados porque se tragan lo que les cuentan de ellos y de nosotros. Así que, después de todo, no es mala idea tener siempre el equipaje preparado. Como escribió el poeta japonés Matsuo Basho, "todos los días son viaje". Y como dijo Javier Jayme, uno de esos amigos viajeros, mientras ascendíamos el Kilimanjaro: "La vida es esto. Esto me llevo. Me parece increíble estar aquí, y ahora mismo no querría estar en otro lugar". Creo que aquel día a la Parca le entró mal de altura.

CONCLUSIONES AL PARTIDO DEL MILENIO


El Barça tiene mejor defensa que el Real Madrid. También mejor centro del campo y mejor delantera. Y al menos un portero igual de bueno. Tiene mejor entrenador. Y mejor plan. Bueno, tiene un plan, y el RM no. Un plan basado en el toque, en la posesión del balón, en la transición rápida y en el ataque. Lo patentó Cruyff y lo maman jugadores como Xavi, Piqué, Iniesta, Messi y Pedro desde que son alevines. Una de las características más atractivas de ese plan es que se alimenta de una suerte de carrera de relevos. En la Masía hay chavales que se miran en el espejo de sus ídolos. El Madrid ha abandonado la cantera y ha apostado por las inversiones multimillonarias. Juega a toque de corneta, cabalgando sobre la épica, una fórmula que le viene de perlas ante el 90 por 100 de los equipos pero que le hace naufragar ante los que tienen nivel... y, sobre todo, un plan. Teniendo en cuenta todo lo anterior, ¿por qué no iba a ganar el Barça en el Bernabéu?

08 abril 2010

VEINTE AÑOS DE LA MUERTE DE LAURA PALMER


Todavía recuerdo a Audrey Horne (Sherilyn Fenn) haciendo un nudo con la lengua al rabito de una cereza. Y calentando a Dale Cooper (Kyle MacLachlan), más preocupado por el café y los donuts, el muy gilipollas, que por las curvas y el lunar de la chica. Este agente especial del FBI fue precursor de Mulder, aunque siempre me gustó más la interlocutora del protagonista de "Expediente X", la pálida, racional y bella Scully, que la grabadora de mano donde Cooper dejaba mensajes para Diane (otro misterio sin resolver). Hoy se cumplen 20 años de la emisión por la ABC norteamericana del primer capítulo de "Twin Peaks", serie que anticipó tantas cosas ("Expediente X", quizá "Perdidos") a pesar de que David Lynch acabó perdiendo el norte. Bueno, en realidad perdió la brújula. ¡Veinte años! Y parece que fue ayer cuando empezamos a escuchar la música de Angelo Badalamenti (me compré la banda sonora; en vinilo, por supuesto) mientras nos adentrábamos en ese ambiente boscoso y húmedo de un pueblo del noreste del estado de Washington habitado por frikis, preguntándonos, con el excéntrico agente Cooper, quién mató a Laura Palmer, pero sin perder de vista a la Audrey de nuestros pecados.

07 abril 2010

HABRÁ QUE ENTRENAR CON LA PLAY

Arsène Wenger, entrenador del Arsenal, después de que su equipo fuera atropellado por Messi: "Es un jugador de PlayStation". Celebramos, disfrutamos, nos frotamos los ojos. Pero en el horizonte la pulga parece agigantarse. Se convertirá en nuestro enemigo en el Mundial. Habrá que entrenar duro con la Play. Alfredo Relaño apunta una buena noticia: "La pregunta es: ¿Se puede frenar ahora a este jugador? Sólo sé una manera: ponerle a Maradona de entrenador".