02 mayo 2011

EL GIRO, UN VIAJE POR LAS NUBES

«El Monte Crostis da miedo», dijo Alberto Contador a La Gazzetta dello Sport tras hacer un reconocimiento del nuevo coloso del Giro de Italia. «Nunca he visto una cosa igual, se va más allá del límite». Sólo ascendió cuatro kilómetros; la nieve le cerró el paso a la cima. Tampoco pudo comprobar la resistencia de los tubulares de su montura a los primeros kilómetros de descenso: una pista de tierra, como en los tiempos heroicos de Bartali y Coppi. La 94 edición del Giro, que comienza el próximo sábado en Venaria Reale, cerca de Turín, apuesta fuerte, es un viaje por las nubes.

Además del recién llegado, hay muchas más montañas donde los ciclistas pueden repartirse estopa o firmar el armisticio, según vayan las fuerzas. El Etna se subirá dos veces en la novena etapa. Después, en tierras austriacas, espera el Grossglockner en una de las carreteras alpinas más espectaculares de Europa. El 21 de mayo, en la etapa decimocuarta, llega el momento del Crostis, cuya cima se encuentra a 38 kilómetros de meta; los corredores deberán enfrentarse todavía al Zoncolan, otro gigante, con una pendiente media del 11,9 por 100. Al día siguiente espera un recorrido de 230 kilómetros con el ascenso al Piancavallo, Forcella Cibiana, Passo Giau (que, con 2.236 metros será la cima Coppi, el techo del Giro), Passo Fedaia y final en Gardeccia. «Creo que son unos 6.500 metros de desnivel en total. Nunca lo he hecho en mi vida. Y llegan después del Zoncolan», añadió Contador. Y hay más: cronoescalada entre Belluno y Nevegal, y penúltima etapa de traca, con ascensión a Colle delle Finestre y final en Sestrière.

«El Monte Zoncolan por Ovaro —que es la vertiente que se sube este año— tiene uno de los coeficientes de dificultad más altos del mundo», comenta Juanto Uribarri, que junto con Ander Guaza nutre la web Altimetrías de Puertos de Montaña (altimetrias.net). Profesores de Historia, en su tiempo libre se dedican a trepar con sus bicicletas por las cotas y clasificarlas. Cuentan con una veintena de colaboradores y tienen censados más de tres mil puertos de montaña de España y Europa (sobre todo en los Pirineos, Alpes y Dolomitas). Para elaborar su Coeficiente APM dan prioridad a la dureza de las rampas. «Muchos cicloturistas nos han dicho que sin una preparación adecuada pueden ascender puertos largos de dureza media, pero nunca se atreverían a enfrentarse a rampas de gran porcentaje», comenta Uribarri. Pero hay más factores: la longitud del puerto, la pendiente media , el desnivel total... «Intentamos ser lo más rigurosos posible, pero hay un elemento subjetivo. El puerto más exigente que he subido en mi vida es, sin duda, el Angliru».

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